"Ahora las cárceles sí están disciplinadas": director del Inpec

Agosto 31, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcel Hincapié | Reportera de El País

"En el 2013 aumentamos las detenciones domiciliarias a 26.300 y se ha otorgado el beneficio de dispositivo electrónico a 4.018 internos. Eso ha aliviado el sobrecupo", dijo el general Gustavo Ricaurte, director del Inpec.

El director del Inpec, general Gustavo Adolfo Ricaurte, dijo que el hacinamiento en los centros penitenciarios crecería “solo al 58 %”. Insistió en que seguirá en el cargo porque “el Presidente todavía no me ha botado”.

A pesar de la declaratoria de una emergencia carcelaria, el hacinamiento en las cárceles del país está lejos de disminuir. Según el director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), general Gustavo Adolfo Ricaurte, las medidas que se han tomado hasta ahora solo permiten detener el alto incremento del número de presos en los penales del país. Es decir, que el hacinamiento, que hoy es de un 53 %, “crecería solo al 58 %”.El alto oficial, sin embargo, insistió en que hay avances: el Instituto tenía previsto terminar el mes de julio con 122 mil internos y la cifra bajó a 118 mil. El pasado jueves, mientras lideraba una jornada de conciliación en la Casa de Justicia de Siloé, en Cali, el general Ricaurte recordó que solo el Presidente decide su permanencia en el Inpec. “Y todavía no me ha botado”. Aún con la declaratoria de una emergencia carcelaria, uno no ve mejorías en los penales del país...Yo creo que sí hemos avanzado mucho desde el 31 de mayo que decreté la emergencia carcelaria. Por ejemplo, 22 mil personas han recobrado este año la libertad. Nosotros les hemos pedido a los jueces que concedan libertades, retenciones domiciliarias, beneficios de dispositivos electrónicos y permisos de 72 horas. El pronóstico del crecimiento poblacional terminado julio era de 122 mil internos y la cifra bajó a 118 mil, gracias a esas medidas. Eso quiere decir que poco a poco hemos ido estabilizando el sistema. Lo que a uno le preocupa es que la solución que le está dando el Inpec al hacinamiento es aumentar las libertades y beneficios para los presos con tal de tener más cupos... Nosotros no concedemos libertades, sino que adelantamos buenos oficios, pues antes mis internos no tenían quién les hiciera una petición de libertad y por eso muchos seguían en las cárceles. Hoy estamos trabajando con las universidades y tengo 150 judicantes en derecho en todo el país, que -con los asesores jurídicos del Inpec- revisan cada proceso, para luego hacerle la petición al juez porque consideran que es tiempo de otorgar una libertad. Y con todas esas medidas, ¿en cuánto han podido aliviar el hacinamiento?Esto que le estoy contando hace parte de la estrategia, pero el próximo año, terminado el mes de marzo, la Ministra de Justicia va a ordenar la ampliación de 10.000 cupos. Asimismo, se van a construir constelaciones carcelarias, donde el interno trabaje durante el día y solo baje a dormir, como una especie de minigranja agrícola. Todo eso aliviará el hacinamiento. Me imagino que usted debe tener una meta de reducción del hacinamiento, ¿cuál es? Con todo este trabajo creo que podemos terminar el año con 125 mil o 122 mil internos. Eso quiere decir que dejarían de entrar unos cinco mil o seis mil al sistema este año. Hablemos con cifras puntuales: hoy el sobrecupo en las cárceles del país es del 53 %, ¿en cuánto va a quedar? El hacinamiento podría crecer solo al 58%, pero no en la medida de antes, cuando estaban entrando 3.700 internos al mes.Entonces, las medidas que se están tomando solo servirán para controlar el incremento del hacinamiento, pero no para reducirlo...Es que para disminuirlo se requieren dos estrategias. Una es la modificación al Código Penitenciario, que va bien, y la otra es un paro de conductas punibles, que nos permita estabilizar el Sistema Penal Acusatorio, que ha tenido más de 36 reformas. Todo eso ha aumentado las penas y por eso el sistema ha crecido de una forma desmedida. La Ley de Seguridad Ciudadana trajo dos figuras: la flagrancia y la reincidencia. Antes de esta ley, solo cuatro mil internos estaban por reincidencia y hoy tenemos más de 16 mil.Precisamente, usted ha sido muy crítico con esas nuevas leyes que buscan endurecer las penas para ciertos delitos. ¿Eso quiere decir que no podemos ser tan estrictos porque no tenemos con qué?Lo que le puedo decir es que la señora Ministra de Justicia ha sido muy clara al decir que cada vez que se vaya a llevar al Congreso de la República el incremento en una pena o la creación de una nueva conducta punible, ese proyecto debe pasar primero por el Consejo de Política Criminal, que enviará su concepto y recomendaciones al Congreso.Con esta crisis de hacinamiento, uno no entiende cómo es posible que las casas cárceles de conductores se den el lujo de permanecer vacías...Usted tiene razón al decir que no entiende por qué ocurre eso. Lo que pasa es que cuando el delito es doloso, es decir, que el conductor tuvo la intención de cometer el hecho o iba bajo los efectos del alcohol, el juez lo envía a una cárcel común y corriente porque ese es un delito que no es excarcelable. Y, por su parte, el conductor que comete un accidente de tránsito sin intención, se le juzga por un delito culposo y el juez lo puede dejar en libertad o darle la domiciliaria. Por esa razón, hoy estas cárceles no tienen internos.Entonces, ¿para qué las crearon?Pues la idea que tenemos, y esa es la orden que ya se ha dado, es que con la reforma al Código Penitenciario, aquellas personas que cometen delitos menores puedan ir a estas cárceles; así como los internos que les falten entre tres y seis meses para terminar su condena. A nivel nacional tenemos un promedio de 280 camas en las casas cárceles que podemos utilizar de esta forma, aunque su origen haya sido para los conductores que cometieron un accidente de tránsito sin intención.Usted hace unos meses dijo que una emergencia carcelaria no serviría en Colombia sino una emergencia social; sin embargo, a los pocos días decidió decretar esa figura, ¿por qué ese repentino cambio de opinión?No, el que ha hablado de una emergencia social ha sido el Defensor del Pueblo porque yo siempre he hablado de la emergencia carcelaria, que se puede dar de dos formas: por salud y salubridad o por orden público. En este caso lo hicimos por la primera razón. Pero, le recuerdo, sus palabras textuales fueron: “La emergencia carcelaria, según algunos estudiosos, no daría resultado en Colombia. Lo que sí puede pasar es una emergencia social, que involucre las universidades”...Lo que yo quise decir con eso es que la emergencia carcelaria no permite dejar en libertad a nadie, sino que dentro de una emergencia por salud y salubridad se puede agregar un plus para las estrategias que veníamos adelantando.Usted anunció que iba a hacer un control a los directores regionales del Inpec “y el que no sirviera, se iba”. ¿Cómo va ese revolcón? Ya retiramos a trece directores de centros carcelarios. En el Valle, por ejemplo, renunció el anterior director regional y, por primera vez, pusimos a una mayor de la guardia en ese cargo. ¿Esos cambios sí han significado una mejoría al interior de los penales?Claro, las cárceles ahora están disciplinadas. Hace 30 meses eran un desorden, había una indisciplina única. Hoy en día tenemos una guardia que mantiene el control en los penales. Pero las cárceles todavía son un desorden: hay corrupción, fugas, permisos irregulares. Solo hay que recordar que muchos internos hasta extorsionan desde sus celdas... Nadie ha podido comprobar las extorsiones. En el 2011 judicializamos a 79 internos acusados de este delito y en el 2012 a 20. Pero este año solo tenemos a 10 internos, a quienes se les ha podido demostrar que estaban extorsionando. Lo que pasa es que lo más fácil es echarle la culpa a las cárceles, pero le recuerdo que la microextorsión ocurre en otros sitios. Usted está que se va, que se va del Inpec, y no se ha ido...Sí, es que así dice la canción. Mire yo dependo solo de la orden del Presidente, de mi Director de la Policía, del Ministro de Defensa y la Ministra de Justicia. Ellos son los que deciden sobre mi permanencia en el Inpec.¿Usted sí cree que el Presidente está satisfecho con su labor en el Inpec, teniendo en cuenta todos los problemas de ineficiencia y corrupción?Pues yo creo que sí porque no me ha botado todavía.

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