"A las Farc hay que exigirles que entreguen sus bienes": Minjusticia

Mayo 19, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Alfonso Gómez Méndez, ministro de Justicia.

Alfonso Gómez, ministro de Justicia, analizó el proceso con las Farc y dijo que no se deben repetir los errores de los paramilitares.

Una entrevista con Alfonso Gómez Méndez, actual ministro de Justicia, es más una charla. Una mezcla de anécdotas, chistes y una conversación con uno de los considerados mejores abogados de este país. Una charla personal en la que recuerda desde el niño, hijo de un sastre liberal, que creció en Chaparral, Tolima, y años después se convirtió en casi un hijo putativo del expresidente Alfonso López Michelsen.Por más de una hora, Gómez Méndez visitó El País. Respondió preguntas. Conversó y se río. Aplazó la salida de su vuelo para Bogotá, sin importarle las advertencias de que el aeropuerto de la capital iba a ser cerrado y dijo, con su tono desparpajado, “pues nos quedamos aquí” y siguió hablando. En ocasiones, recordó a su amiga Helenita Vargas y su amistad, más allá de las habladurías. La cantante caleña, a la que acompañó como un guardián en cocteles y presentaciones en Bogotá.Antes de la entrevista, recordó que vino a Cali a despedirse dos veces de ella, antes de su muerte. Y que por petición de su hija Pilar Ibarra fue el único que habló en su sepelio. Después, ya en otros temas, aseguró que volvió al servicio público cuando le plantearon el tema del proceso de paz. “Yo no quería, pero lo que me convenció fue cuando el presidente Santos me dijo que iría a ser protagonista en un proceso de paz. Como soy sastre, dije que vendría a ayudar a hacer el traje jurídico para la paz. Tratar de ayudar en algo, yo vivo muy agradecido con la vida y este país que me ha dado mucho. Cuando yo pienso que la gran ilusión de mi mamá era que yo llegara a ser jefe de estación del ferrocarril de Girardot y lo que he logrado es mucho más”.¿Y cómo es ese traje jurídico?Aquí siempre hemos tenido justicia transicional, si lo entendemos como dejar de aplicar por un tiempo la justicia estrictamente formal para superar un conflicto. Y lo hemos hecho desde la guerra de los Mil Días, que terminó con decretos de indultos. La violencia, liberal y conservadora, se resolvió con una justicia transicional política para establecer la alternación en la presidencia, el Frente Nacional. A quién metieron a la cárcel como instigador de la violencia, de ambos lados, porque en el año 49, Carlos Lleras estableció una resolución que ningún liberal podía saludar a un conservador. Yo incluso digo que fui víctima de ese sectarismo porque por culpa de eso no pude seguir coqueteándole a una niña de 12 años en Chaparral porque en la casa me dijeron que no podía llevar una goda.Luego, Belisario Betancur pidió leyes de amnistía general y tuvimos un año de tregua. Luego, el expresidente Virgilio Barco, para ponerle fin al conflicto con el M19, amnistió a todos sus dirigentes, con decretos de estado de sitio. Eso qué es, pues justicia transicional. Y con un antecedente, cuando este proceso ya estaba andando, una juez, con razón jurídica, mandó a capturar a la cúpula del M19 con el argumento que la constitución decía que no podía haber amnistía por actos de ferocidad, barbarie o terrorismo y el acto del Palacio de Justicia era de terrorismo. Entonces, tuvieron que presentar otra ley para decir que también comprendía a los actos del Palacio de Justicia.Esa ley se empantanó y sabe quién la salvó: Álvaro Uribe, que presentó el 20 de mayo de 1992 en el Congreso como Senador una proposición, en donde dice que en aras de la paz hay que dar amnistía total al M19.¿Qué fue el proceso de paz con los paramilitares? Personas que en circunstancias distintas hubieran tenido 60 años por haber cometido toda clase de barbaridades, como también las Farc, y el pueblo colombiano se tragó ese sapo de que les permitieran apenas cinco años para que dijeran toda la verdad.Ministro, ¿qué se va a hacer ahora en la justicia transicional?El Congreso ya aprobó un marco jurídico para la paz, que no es clandestino porque todo lo que pasa por el Congreso es público. Y la Corte Constitucional lo avaló. Con esos instrumentos, con lo que se negocie en La Habana, habrá una ley estatutaria que tiene que pasar por el Congreso en desarrollo de la reforma constitucional que va a señalar todos los elementos de la justicia transicional que serían: Qué tipo de sanciones se va a aplicar, en algunos casos dependiendo si tiene que ser cárcel; con qué procedimiento; qué tipo de jueces; cómo va a hacerse la reparación a las víctimas. En este país no se había hecho un proceso que fuera de la mano con las víctimas.Y otra cosa que desbarata un poco de carajadas que se dicen ahora, cómo que todo se está haciendo a espaldas del pueblo colombiano. No hay ninguno de esos acuerdos que pueda tener vigencia si el pueblo colombiano no los refrenda. Pero la sensación que hay es que gran parte del pueblo colombiano, no cree en el proceso. ¿Qué pasa si no refrendan los acuerdos?Pues hasta ahí va. Esa es la diferencia. ¿Los acuerdos del M19 y del Ralito los sometieron a refrendación popular? Es cierto que es muy difícil para la opinión pública entender estos fenómenos, pero esto debe ser un proceso de pedagogía. Sabemos que estamos en una situación de desventaja, es más fácil llegarle a la emoción a la gente y más vendible decirle a la gente más guerra, vamos a acabar con esos bandidos. Eso es más fácil, despierta más aplausos. Pero es ineficaz, ¿cuánto tiempo llevamos? Y teniendo a una de las Fuerzas Armadas mejor conformadas de Suramérica. Y con todo eso, no hemos podido acabar la guerra. Toda guerra termina en una mesa de negociación. Hago una reflexión que tuve con unas amigas de la clase alta de Bogotá, ellas estaban diciendo que aquí no podemos ceder, hay que seguir la guerra, no le vamos a entregar el país al Castrochavismo, que es una tontería, en qué cabeza pueda caber eso, imaginándose a un Santos abrazando a Maduro. Decían ellas que podemos ganar, no es sino que le echemos un poco más de plomo. Les dije: estaría un poco de acuerdo con ustedes señoras, si usted saca a sus hijos de Los Andes, usted a su hijo de La Sabana para llevarlos al Ejército, pero no al Batallón Guardia Presidencial sino al Cañón de las Hermosas en Chaparral a combatir porque esta guerra se ha hecho con los impuestos de la clase media y los hijos de los pobres. Reflexionemos si todos los colombianos estaríamos dispuestos a coger el fusil y no mandar a otro a que lo coja.¿Cómo interpreta usted que el tema de la paz en la última encuesta sea la séptima prioridad de diez?Extraño y paradójico, tal vez obedece a que la gente no está lo suficientemente informada sobre el valor de la paz. Usted decía que en este proceso tenemos que aprender de los errores de Justicia y Paz...No se exigió la verdad completa. En este proceso debe decirse la verdad de lado y lado porque un conflicto mal resuelto es el germen de la continuación o de otro. No se puede cometer el error de desconocer a las víctimas. Los paramilitares les devolvieron unos trastos viejos, unas enjalmas y unas mulas cojas. Es que los paramilitares entregaron cien mil millones de pesos y el resto lo vamos a pagar los colombianos. A las Farc hay que exigirles que les pidan perdón a las víctimas y que sus bienes vayan al fondo de reparación. Que no dejen bienes por fuera. Que se acabe su presencia militar y que no pase como el paramilitarismo, que se desmovilizaron otros y luego se convirtieron en bacrim.¿Cree que una persona vaya a dejar las armas para ir a una cárcel?En cualquier proceso de paz hay que hacer concesiones de lado y lado. No se ha definido todavía cuál va a ser ese tipo de sanciones. Será una ley estatutaria la que lo diga y si la gente no está de acuerdo, no lo aprueba.Yo estoy de acuerdo con que es muy difícil que alguien acepte irse a la cárcel, pero siempre hay caminos. Si hubiéramos aplicado una fórmula del todo o del nada no habríamos resuelto ningún conflicto en el mundo. Hay matices.Usted piensa que cuando las Farc dicen que no pagan un día de cárcel es una posición de negociación.Pues yo leí hace un tiempo una posición distinta en donde decían que ese punto no se ha tocado. Yo diría que la paz es tan importante que amerita un poco de paciencia.Al anunciar el cese al fuego unilateral, Iván Márquez dice que a partir de ahora todos estamos comprometidos en la convocatoria de la Asamblea constituyente.El hecho de negociar sin cese al fuego tiene sus tropiezos, pero también sus ventajas. Se está negociando en medio de la guerra, por eso ha habido muertos de lado y lado. Obviamente, las estupideces políticas de las Farc como utilizar niños y otras cosas que no tienen ninguna justificación. Y el Gobierno sabe que no está sentado con monjas de la caridad y precisamente porque quiere que no sigan haciendo eso es que está sentado. El tema de la constituyente no está hoy en la agenda del Gobierno. Hay demasiado fetichismo en torno a eso.Usted ha sido crítico en los últimos días de la extradición, especialmente por el caso del Tuso Sierra, que debe pagar sus crímenes acá y no ha sido repatriado. Ese modelo dejó de ser temido por los narcos a ser buscado por ellos.Hay que replantear el tema de la extradición. Colombia cumple y seguirá cumpliendo sus compromisos internacionales en materia de lucha contra el narcotráfico, pero hay que hacerlo compatible con la necesidad de que se llegue a la verdad.La verdad no se puede extraditar, como se hizo cuando extraditaron a los jefes paras, y tampoco se puede continuar con que la extradición sea un remedo de justicia. No deja de ser irónico que el lema de los narcos era que preferían una tumba en Colombia que una cárcel en el exterior, y por cuenta de eso tuvimos muchos muertos, y ahora los narcotraficantes piensan que prefieren una cárcel en Estados Unidos que un proceso en Colombia.

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