969 jóvenes cambiaron el ‘parche’ por la disciplina

969 jóvenes cambiaron el ‘parche’ por la disciplina

Julio 29, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera I Redacción El país
969 jóvenes cambiaron el ‘parche’ por la disciplina

Así funciona el programa de resocialización de jóvenes de alto riesgo. Historias de superación.

Hasta comienzos del 2010, Johny Vega era un bachiller sin posibilidades de estudiar ni de un trabajo estable. Sólo le ayudaba a su padre en la carpintería en el barrio Siloé, donde creció.A sus 25 años quiso sacar la libreta militar, supo del programa Auxiliares Promotores de Vida de la Policía Nacional y se vinculó. Hoy Johny cumple con su servicio y recibe los beneficios: ya empezó a estudiar su carrera de técnico en sistemas en el Sena y tiene como objetivo continuar en la Policía hasta hacerse profesional. Johny saltó la brecha que reduce a los jóvenes de estrato 1 y 2 a un entorno sin opciones de vida y hasta los lleva a involucrarse en actividades delictivas.Él hace parte de los casi mil jóvenes en alto riesgo, de barrios marginales, que en enero del 2010 se inscribieron para ingresar a un programa especial como auxiliares de la Policía. Esta iniciativa, del entonces presidente Álvaro Uribe, se ideó para atacar la delincuencia juvenil en la capital vallecaucana. El programa les ofrece una oportunidad de resocialización y de definir un proyecto de vida a los jóvenes. Luego de presentar exámenes físicos, médicos y psicológicos, recibieron seis meses de instrucción en cuatro escuelas de la Policía en Colombia. En el proceso fueron reprobados 31 jóvenes por problemas de salud.Los otros 969 pasaron de la vida del ‘parche’ en las esquinas a la vida militar de la disciplina, la norma y el horario. Atrás quedaron los jeans, los convers, los collares y pulseras, los ‘pier-cing’ y tatuajes, el pelo engominado o largo, para lucir el uniforme, las insignias, el corte militar y su bastón de mando.Algo que no fue difícil para un joven con metas como Carlos Andrés Rodríguez Montaño, del barrio Cristóbal Colón, que a sus 19 años y con su diploma de bachiller del Colegio Joaquín de Cayzedo y Cuero, no dudó en ingresar al programa. Ahora presta sus servicios en una oficina en la Estación de Policía de El Lido. Y su meta es seguir su carrera en la Policía.Objetivos de dos vías Como dice el teniente Delbert Plata Álvarez, comandante de los Auxiliares Bachilleres de la Policía Metropolitana de Cali, el programa de Promotores de Vida se creó con el objetivo de invitar a los jóvenes de sectores marginales a que se vinculen a actividades comunitarias y a la vez que se capaciten, ya sea terminando el bachillerato o en áreas técnicas, para que sean ciudadanos de bien y les sirvan a sus familias y a su ciudad.“El plan ha traído muchos beneficios. La mayoría ha mostrado interés y vocación hacia el servicio comunitario. De los 964 que prestan el servicio, hay 646 jóvenes capacitándose tres días a la semana en el Sena y 28 terminando los grados 9, 10 y 11 de la secundaria”, explica. Incluso, 251 intentaron estudiar y se retiraron, pero continúan prestando el servicio.Para destacar señala que hay promotores sobresalientes que representan a Cali en torneos de ajedrez y karate; en actividades culturales como orquesta, banda marcial y grupo de baile; que dictan charlas en los colegios sobre prevención de consumo de drogas a partir de su propia vivencia.El teniente Yesid Lozano Bohórquez, coordinador del programa Auxiliares Promotores de Vida, resalta los buenos resultados del mismo porque la gran mayoría ha aprovechado la oportunidad para capacitarse, salir adelante y buscar la institución como proyecto de vida.Críticas al programaSin embargo, algunos sectores critican el plan porque no están de acuerdo con entregarle a estos jóvenes las insignias de la Policía. “Estos muchachos no tienen sentido de pertenencia con la institución y no han recibido la suficiente instrucción de tres años como lo hace un agente profesional. Así es como usan el uniforme para delinquir y lo que hacen es dañar la imagen de la Policía y deteriorar la confianza que tratamos de lograr entre la comunidad”, dice una fuente que solicitó reservar su identidad. El teniente Plata A. admite que como en cualquier otro proyecto, ha habido algunas dificultades, pero son una minoría (Ver recuadro). “Teniendo en cuenta su origen y el entorno social donde viven, con algunos hemos tenido problemas en la parte disciplinaria y penal. Otros no han puesto suficiente interés, lo toman deportivamente y no aprovechan la oportunidad y por eso opacan los buenos resultados del programa”.Él se refiere a muchachos que han sido consumidores de drogas o han pertenecido a pandillas o alguna actividad delictiva y resocializarlos resulta difícil porque no tienen principios sólidos. “Mientras están acompañados por nosotros durante el día, ellos cumplen, pero algunos cuando vuelven en las noches a su entorno, son presionados, tentados o amenazados por sus antiguos amigos”, explica el teniente Plata.“Sólo unos pocos no asumen los cambios y generan actos de indisciplina”, dice el teniente Lozano Bohórquez. “Es difícil que todos salgan favorecidos porque ellos están expuestos al alto riesgo y algunos no aprovechan bien esta oportunidad de resocialización, capacitación y educación”, dice el teniente Plata. Para el agente Plata “el programa es bueno y si se le hacen ajustes y logra el acompañamiento de más instituciones, puede dar resultados cien por ciento, porque la idea es recuperarlos a todos. Por ejemplo, nos gustaría tener más apoyo con un plan de desintoxicación para los jóvenes farmacodependientes”, señala. El teniente Lozano Bohórquez destaca de estos jóvenes, que pese a vivir en los barrios más marginales de Cali, llegan puntual a los sitios donde le toca prestar su servicio.Cuando Johny sale de cumplir su servicio y llega a Siloé, saluda a sus antiguos amigos de la esquina, pero sigue de largo a su casa.

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