78 familias en el Valle del Cauca recuperaron sus tierras en el 2013

78 familias en el Valle del Cauca recuperaron sus tierras en el 2013

Febrero 02, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | El País.
78 familias en el Valle del Cauca recuperaron sus tierras en el 2013

‘Mariposa’ en su nuevo lote. Por seguridad, los reclamantes piden que no se revelen su identidad. Temen que el hecho de reclamar su tierra genera, otra vez, violencia.

Tras casi dos años de implementación de la Ley de Restitución de Tierras, en el Valle, 1.910 familias han reclamado sus predios y 78 casos han sido resueltos. Crónica de un retorno a la esperanza.

En la mitad del campo hay un gran árbol. Parece ser un samán. La entrada y el fondo es solo monte, por ahora. La maleza llega hasta un poco más abajo de la rodilla. Cantan algunos pájaros, dos cerdos gruñen. ‘Mariposa’, mientras tanto, camina hacia el samán de la mano de su nieto y mira a su alrededor. En realidad sueña despierta. -Todavía no sé dónde construir la piscina y el salón social. Al fondo, creo, quedará la huerta. Queremos sembrar cítricos. El salón social y la piscina serán para alquilarlos. Las fincas de estos lados las utilizan sobre todo para eso y ese será mi proyecto productivo. Se lo tengo que presentar a la Unidad de Restitución de Tierras, que nos va a ayudar para financiarlo.Hace un momento, ‘Mariposa’ pidió que no escribiera su nombre verdadero. Tampoco la ubicación exacta del lugar donde nos encontramos, un lote que alguna vez perteneció a Humberto Rodríguez, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela, narcotraficante y miembro del Cartel de Cali. No es que tenga miedo, dice ‘Mariposa’, pero nunca se sabe. Es preferible que los guerrilleros que la desplazaron hace 16 años de una vereda del corregimiento de Felidia no sepan dónde vive hoy. Aunque de los tipos no volvió saber.Su temor en realidad es otro. Que la familia Rodríguez la venga a sacar, tome represalias, después de que el gobierno le cediera la tierra como compensación a lo que perdió en Felidia. En la Unidad de Restitución le prometieron que eso no iba a pasar pero también, nunca se sabe. Según la misma Unidad, en el Valle hay un reclamante que aunque le fue restituida su tierra, no quiere volver porque dice estar amenazado. Su caso está en estudio. Le podrían dar una compensación económica u otro predio. Así lo establece la ley para quien no pueda regresar a la misma tierra que le arrebataron. En todo el país, son 290 los reclamantes amenazados que están bajo protección y ese ha sido uno de los obstáculos para que el proceso de restitución avance con más celeridad. En total se han realizado 53 mil solicitudes de restitución y los jueces han resuelto, en promedio, mil. El Observatorio de Restitución de Tierras asegura que la ley padece de “un trancón – jurídico- monumental”. ‘Mariposa’, sin embargo, más que un temor porque los Rodríguez o la guerrilla tomen represalias contra ella, en realidad lo que parece sentir es apenas una inquietud. Ella es trigueña, bajita. En su espalda tiene el tatuaje de una mariposa. Al lado tiene tatuado el rostro de su nieto. Sigue caminando. Lo hace despacio. Ahora se detiene justo al lado del samán. En sus manos tiene las llaves del candado del portón de su nuevo lote y las aprieta con fuerza sin notarlo mientras recuerda el día en que debió salir de su pueblo apenas con un par de bolsas de ropa. Nada más. - Primero, en la noche, llegaron dos encapuchados a la finca y me dijeron que teníamos ocho días para irnos. Al rato volvieron. Nos dieron un ultimátum. Dijeron que no, que solo teníamos 24 horas. En la mañana, nos fuimos. A ‘Mariposa’ y su familia – su papá, su marido, dos nietas - la guerrilla los acusó de ser colaboradores del Ejército. Todo porque la finca de 7.000 metros en la que vivían cerca a Felidia estaba junto a un río y ese era paso obligado de los guerrilleros para llegar al siguiente corregimiento, La Leonera. A veces, acampaban cerca de la finca. A veces, el Ejército los perseguía, seguía su rastro. Entonces los guerrilleros sospecharon que ‘Mariposa’ y los que vivían con ella eran los informantes de los soldados. - Los encapuchados me dijeron que yo bajaba a Felidia a darle información a no sé quién. Y no. Yo sí bajaba al pueblo todos los días, pero a visitar a mi mamá. El día que llegó a esta zona donde nos encontramos, lloró hasta dormirse. Estaba, literalmente, perdida. Cuando llegaron a la casa de un amigo de su marido, ‘Mariposa’ se devolvió de nuevo hasta el parque del pueblo. Ahí estaba el carro que los había traído. Fue a recoger una de las bolsas con ropa. Cuando tomó el camino de regreso, no sabía cómo llegar de nuevo. Encima se cayó. Estaba lloviendo y se fue a una zanja. Ser desplazado es perderse y perderse es entrar en pánico. Debe ser un miedo terrible. Acostarse una noche con una vida y levantarse a la mañana siguiente con otra, un mundo tan desconocido como para no saber el camino de regreso a casa. ‘Mariposa’, de pie junto al samán, su nuevo mundo, luce sin embargo tranquila.II Los principales despojadores y generadores de abandonos de tierras en el Valle del Cauca fueron los paramilitares adscritos al Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia comandados por José Ever Veloza, alias HH; también guerrilleros de las Farc y el ELN. Unos y otros se disputaron municipios ubicados en la cordillera central, sobre todo: Sevilla, Bugalagrande, Tuluá, Pradera, Florida.Pretendían, más que el dominio, el uso y control de la tierra. Imponer sus leyes, transitar por ella, determinar quién entraba y quién salía, para cometer sus crímenes: tráfico de drogas y armas. También, por esa cordillera, movían secuestrados. En la cordillera occidental, pueblos como El Dovio, Trujillo, Bolívar, en cambio, los principales despojadores y generadores de abandonos de tierras fueron y aún lo son narcotraficantes y sus bandas: Los Machos, Los Rastrojos, Los Urabeños. También las Bacrim.Utilizaron métodos perversos. Henry Loaiza Ceballos, alias El Alacrán, ex jefe del Cartel de Cali, secuestró a una de sus víctimas con un único objetivo: que firmara las escrituras en las que le traspasaba cuatro lotes ubicados en el centro del Valle. Como ‘Mariposa’, la víctima del Alacrán pide que no se revelen detalles. Está escondida en alguna ciudad de Colombia. El secuestro duró tres días y las escrituras no solo tuvo que firmarlas él. También el resto de sus familiares. Era eso o morir. Nadie se opuso y lo perdieron todo. ‘El Alacrán’ necesitaba esos lotes porque colindaban con la vía de acceso a una de sus haciendas donde cometía sus crímenes. En municipios y corregimientos como Tuluá, Buga, Galicia, en cambio, las autodefensas y guerrillas utilizaron la masacre como estrategia para propagar el miedo. Las víctimas eran líderes campesinos, miembros de organizaciones sociales. Asesinar a cuatro, cinco de ellos, era una forma de enviar un mensaje: los que mandamos somos nosotros, no los líderes. Sucedió en el corregimiento de Galicia, donde mataron a uno de los mayordomos más queridos de la zona. Trabajaba en una finca llamada Chachafruto. Varios campesinos pensaron que eran los siguientes en morir y se fueron. En tiempos de elecciones de Juntas de Acción Comunal, ha habido parajes como Puerto Frazadas, un corregimiento de Tuluá, en los que nadie se atrevió a postularse por temor a ser amenazado o asesinado. El director de la Unidad de Restitución de Tierras del Valle, Sergio Rodríguez, dice que históricamente los municipios del departamento en donde se presentaron los mayores casos de abandono y despojo de tierras han sido poblaciones en donde las organizaciones campesinas y los liderazgos comunitarios han estado fortalecidos.Como intentaban hacer resistencia, les dispararon. También les falsificaron sus firmas. Sucedió en el corregimiento La María de Buga. La víctima fue una viuda con dos hijos. Cuando su esposo murió, la amenazaron para que dejara su finca de cría de ganado y producción de leche. Años después, cuando quiso regresar, se enteró que su propiedad estaba a nombre de otro. Pero los interesados en la tierra de esta región ubicada entre esas cordilleras occidental y central, corredores estratégicos para mover droga, utilizaron otro tipo de presiones que obligaron a los campesinos a irse. Violaron a sus hijas, robaron sus vacas y gallinas, almacenaron municiones en sus casas sin permiso, cavaron fosas en sus lotes. No les dijeron “se tienen que ir de aquí”, pero los obligaron a hacerlo. Sin embargo, en sus declaraciones ante la Ley, los paramilitares han negado que hayan desplazado a campesinos porque “nunca les ordenamos que se fueran”. Nadie se ha atrevido a decirles cínicos en la cara. Las recientes bandas de criminales llamadas Bacrim, lo que hicieron fue extorsionar a los pobladores o robarles pequeños capitales: una motosierra, una planta eléctrica. Aún lo hacen. En los municipios de Trujillo, Riofrío y Bolívar se registran denuncias por extorsión con fechas del año 2013. Y hay corregimientos de Buga como Monterrey donde, al parecer, la guerrilla expulsó a desplazados de otras regiones de Colombia que vivían en parcelaciones que les había dado el mismo Estado, para que se apoderaran de ellas presuntos colaboradores de los subversivos. Pero los despojos y abandonos no solo ocurrieron en el campo. En Cali, la gran capital, hay por lo menos 50 denuncias de víctimas que tuvieron que salir de sus casas por amenazas. La mayoría de las demandas son de personas que vivían en el Distrito de Aguablanca, pero también hay denuncias de barrios del sur como El Lido, donde las víctimas fueron amenazadas por narcotraficantes. Solo en el Valle, los grupos armados ilegales se apoderaron de 40 mil hectáreas de tierra. Es, por lo menos, la suma de las hectáreas que 1.910 familias, entre ellas la de ‘Mariposa’, han solicitado desde que el gobierno empezó a aplicar la Ley de Restitución de predios. A pesar de los esfuerzos, 354 demandas interpuestas por la Unidad de Restitución del Valle, solo 78 casos han sido resueltos por la justicia.III‘Mariposa’, parada aún junto al samán, mira hacia el fondo del lote y hace cálculos. Tal vez mida la mitad del que tuvo hace 16 años en Felidia, 3.200 metros cuadrados, pero no le importa. Dejará de pagar arriendo, dejará también de pedir trabajo en lo que resulte. Alquilando el salón social y la piscina que piensa construir, supone, tendrá lo suficiente para vivir sin estrecheces. Pero eso será en el futuro. Aún no vive aquí. No todas las familias a las que les han restituido o compensado sus tierras viven en ellas. Algunas viven en zonas cercanas y van a trabajar a sus predios restituidos. Otras, como las 18 víctimas a las que restituyeron en Trujillo, volvieron a ellos. Otras, como ‘Mariposa’, esperan. La Unidad de Restitución de Tierras, junto con el Banco Agrario y la Alcaldía deben primero hacer un mejoramiento de vivienda para poder trastearse - la casa del lote está inhabitable y los muros de la entrada están a punto de venirse al suelo - . También, le deben financiar su proyecto productivo.Según la Ley, la persona a la que le restituyeron o compensaron su predio tiene derecho a recibir una vivienda digna y recursos - 20 millones de pesos promedio dependiendo de lo que pretenda hacer- para iniciar un negocio. Es decir que el Estado, por cada víctima, invierte $40 millones. Quizá no es suficiente, nunca lo será para reparar el sufrimiento padecido, pero es una manera de empezar de nuevo, dice ‘Mariposa’. Miles de desplazados no pudieron volver a sus tierras no solo por las amenazas o la presencia de grupos armados, sino, simplemente, porque no tenían con qué hacerlo. Les tumbaron sus casas o se las tragó la selva, les mataron los animales, les arrasaron sus cultivos. Volver implicaba invertir millones que no tenían, entonces prefirieron seguir sobreviviendo en las ciudades.Mientras eso sucedía, la productividad del país disminuyó. Las tierras abandonadas se convirtieron en monte, dejaron de producir café o fueron destinadas a sembrar cultivos ilícitos. Según un estudio de la Universidad de Los Andes, el 7% de las familias cafeteras se dedicaron a ganarse la vida de otra manera por el bajo precio del grano pero también por el conflicto armado. De 663.536 familias cafeteras que existían entre 1998 y 2004, dice el estudio, ahora hay 500.627. El cambio del uso del suelo en Colombia y la disminución de su productividad son apenas dos de las consecuencias de la guerra. En Felidia, ‘Mariposa’ sembraba árboles frutales y hierbas. Fue un día cualquiera, mientras veía televisión, cuando oyó hablar de la Restitución de Tierras. En principio no creía, pero, “por no dejar”, le dijo a su papá que llevaran las escrituras de la finca para iniciar el proceso. Su padre prefirió darle un poder para que ella hiciera los trámites. Está enfermo. Padece de lupus. Lejos de sus tierras, los campesinos desplazados del país envejecieron, enfermaron en habitaciones diminutas, en otra tragedia silenciosa del conflicto. ‘Mariposa’ tuvo suerte. Menos de un año después de haber iniciado el proceso de restitución, fue compensada con este lote que ella sigue observando de pie junto al samán. “Fue muy rápido”, cuenta aliviada, pero no todos los reclamantes pueden repetir lo mismo. En la Unidad de Restitución del Valle, de esas 1910 reclamaciones de tierra realizadas, 800 están en estudio. El resto son reclamaciones de municipios “no microfocalizados”, es decir que aún la Unidad no trabaja en ellos, sobre todo, por riesgos de seguridad. Y de 1910 reclamaciones, entonces, apenas 78 casos han sido resueltos. Frangey Rendón, ex gestor de paz en el Valle, piensa que esos números tienen varias lecturas. Por un lado el departamento, en comparación con otras regiones de Colombia, ha obtenido logros significativos en cuanto a fallos de la justicia en favor de los reclamantes de tierras. Sin embargo no se ha logrado avanzar con más efectividad en la ejecución de esos fallos, “en hacer posible que todos los beneficiados regresen a sus predios”.Sucede que de los 78 casos resueltos, casi la mitad de las familias, 40, efectivamente regresaron a sus predios. Siete no lo han hecho por “razones personales”; y otros, como ‘Mariposa’, esperan que finalice el proceso: la vivienda, el proyecto productivo.Como en el resto del país los resultados se obtienen lentamente. Muy lentamente. Frangey Rendón, aunque advierte que se debe valorar la Ley de Restitución y los esfuerzos que se vienen realizando para reparar a las víctimas del conflicto, sospecha que Colombia todavía está a un largo camino de evidenciar resultados significativos. “Las expectativas en torno a la implementación de la Ley eran mayores”. La capacidad de la justicia para resolver las demandas es uno de los obstáculos para no haber logrado, hasta ahora, mejores resultados. Por cada caso, un juez tiene cuatro meses para pronunciarse. Si hay oposición, si hay un predio que figura con un nuevo dueño, todo se puede extender dos meses más. Los 39 jueces agrarios y los 15 magistrados encargados de llevar los casos - que se dirimen predio a predio - no dan abasto. A algunos, también, los han amenazado por restituir tierras de testaferros del narcotráfico. Lo denunció el magistrado José Agustín Suárez. No todos los reclamantes, además, tienen documentos que certifiquen que son propietarios de las tierras sobre las que aseguran poseer derechos, lo que implica más tiempo para investigar cada caso. Las falsas víctimas, los impostores, son también un obstáculo. Liliana Gallego Loaiza, representante de la Asociación de Víctimas y Desplazados del Conflicto en Trujillo, denunció que algunos victimarios – narcotraficantes, paramilitares, guerrilleros, se han hecho pasar por víctimas para reclamar tierras "y de eso hay que cuidarse". La guerra que todavía se libra es otra de las dificultades para restituir los predios. La Unidad de Restitución de Tierras en el Valle suspendió las visitas al corregimiento de Puerto Frazadas, en Tuluá, el corregimiento La Habana, en Buga, algunas veredas de Sevilla, por problemas de seguridad. En Buenaventura y también en Pradera y Florida, tres de los municipios con mayores índices de desplazamiento y abandono de tierras, aún no han empezado a trabajar debido, también, a las condiciones de seguridad. Lo mismo sucede en las otras regiones del país donde continúa el conflicto entre el Estado y la guerrilla. Según la Misión de Apoyo al proceso de paz en Colombia de la OEA, en departamentos como Norte de Santander, Antioquia, Putumayo, Bolívar hay tierras reclamadas por campesinos en las que no se puede entrar: están minadas. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió además que Gerardo Vega, Director de la Fundación Forjando Futuros e impulsor del proceso de restitución de tierras, fue amenazado, así como otros reclamantes: Carmen Palencia, Alfranio Solano, Carlos Páez. Gildardo Padilla, otro reclamante, fue asesinado en el departamento de Córdoba. Días antes había dado una declaración en la Unidad de Análisis y Contexto de la Fiscalía. Según la Fundación Forjando Futuros, en el país han asesinado a 65 reclamantes de predios. La guerra, entonces, explica en parte por qué, aunque el presidente Juan Manuel Santos se comprometió a restituirle sus tierras a 160 mil familias en sus 4 años de gobierno, apenas se han podido entregar 700 predios, según datos de la Unidad de Restitución de Tierras. José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, sin embargo, duda que esas cifras sean precisas. Según él, algunos datos del gobierno en torno a la Ley de Restitución “están maquillados debido a los pobres resultados conseguidos”. Vivanco sospecha que el gobierno cuenta como predios entregados aquellos en los que las víctimas, antes de la Ley de Restitución, recuperaron sus terrenos y lo que lograron fue su legalización. En todo caso, sean exactos o no esos números, la meta de Santos definitivamente no se va a cumplir sobre todo en un país en el que aún los campesinos siguen siendo desplazados. Mientras no se firme la paz con la guerrilla, creen Frangey Rendón y el mismo director nacional de la Unidad de Restitución, Ricardo Sabogal, será imposible que todas las víctimas retornen a sus tierras. Para ‘Mariposa’, sin embargo, todo ha valido la pena. Que le hayan devuelto parte de lo que perdió es una forma de sanar las heridas de la guerra, acabar rencores, tener la tranquilidad de que al final no todo se esfumó, dice. Si no fuera por esa Ley de Restitución, la esperanza de tener de nuevo algo propio aún sería eso, una esperanza, aunque no deja de sentir esa inquietud de que los antiguos poseedores de la tierra generen, otra vez, violencia. Es una duda clavada como una pequeña espina.‘Mariposa’ intenta sin embargo no pensar demasiado en ello. Cuando la llaman a su celular suena una canción de Carlos Vives. “Regresar a mi pueblo; por el camino viejo; y recoger mis pasos y empezar de nuevo, empezar de nuevo...”

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad