60 años de cárcel a subteniente por crimen de tres niños en Arauca

Septiembre 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co
60 años de cárcel a subteniente por crimen de tres niños en Arauca

El padre de los niños asesinados en Tame, Arauca, tuvo que abandonar su finca por amenazas. Ahora vive en Bogotá en un albergue y lo cuidan escoltas ajenos a la Fuerza Pública, pues no confía en ellos.

Un juez de Bogotá le dio la máxima pena al militar en retiro, por el homicidio de tres hermanos en zona rural de Tame, Arauca, y la violación sexual de una de las víctimas.

La juez 27 de conocimiento de Bogotá condenó a 60 años de cárcel al subteniente Raúl Muñoz Linares por el asesinato de una niña y sus dos hermanitos. Además de la violación a la misma menor y a otra niña en Tame (Arauca) en el 2010. La togada, en el momento de emitir su fallo condenatorio de la máxima pena en contra del uniformado en retiro, realizó un completo relato de lo que fue la investigación en contra del subteniente. Según la administradora de justicia, se logró demostrar por parte de la Fiscalía que Muñoz Linares es el responsable del acceso carnal a una niña de 13 años y a otra de 14, y el homicidio de la segunda, junto con sus dos hermanos de 6 y 9 años, en Caño Temblador, zona rural de Tame, Arauca en el 2010. “Muñoz no dejó armas en la escena del crimen, actuó solo y busco a las víctimas. Se encontró una relación biológica hallada en las muestras de ADN, el acusado estaba ligado y dominaba el área donde sucedieron los hechos, evadió su labor y concuerda con que los niños fueron vistos la única vez con vida”, manifestó. La funcionaria judicial encontró elementos suficientes materiales de prueba para condenar al militar por los delitos de doble acceso carnal violento agravado y triple homicidio agravado. “La pruebas que comprometen a Muñoz Linares no son muchas, pero sí si son bastantes sólidas y contundentes para esclarecer las conductas punibles”, señaló la juez, al justificar su decisión al igual que dijo que la defensa del militar no pudo contradecir las pruebas que producen la sentencia condenatoria. La juez también se refirió a que su determinación se basó en el testimonio rendido por la menor de 13 años, la cual fue víctima de la agresión del oficial, y del hermano de ella quien presenció los hechos. “La sometió a un hecho violento con el fin de satisfacer sus necesidades sexuales, sabía que estaba prohibido, pero dispuso de todo para consumarlo y prueba de esto fue la violencia moral y la llevó a un lugar clandestino”, aclaró la funcionaria judicial al referirse a los hechos en que la menor fue violada. Los hechosDe acuerdo a la Fiscalía, el oficial accedió sexualmente primero a la adolescente de 13 años, y días después violó a otra niña de 14 y la asesinó junto con sus dos hermanos. Después del crimen, los niños fueron sepultados en una fosa, en la cual fueron hallados después de dos días de desaparecidos. Las víctimas, que fueron ultimados con múltiples heridas ocasionadas con arma blanca, pertenecen a una familia de campesinos de la zona de los hechos en Arauca. Según el Fiscal de la Unidad de Derechos Humanos, Víctor Lozano, el 2 de octubre de 2010, el oficial cometió su primer ataque en zona rural de Tame. Llegó hasta la finca donde estaba la menor de 13 años, le pidió dos gallinas y ante la negativa de la pequeña comenzó a ultrajarla, luego la llevó a un matorral y allí la abusó sexualmente.Para el 14 de octubre, es decir 12 días después del primer hecho, en una escena parecida Muñoz Linares, también en área rural de Tame, ingresó a la finca Las Palmas, donde se hallaban una niña de 14 años y sus hermanos de 9 y 6 años. De acuerdo a la investigación, el oficial los sacó de su casa y los llevó a unos matorrales donde abusó de la mayor de los menores y luego los asesinó a todos a machete. Los hechos fueron cometidos, de acuerdo a lo que se conoció durante el proceso, por el entonces uniformados luego de evadirse de la compañía Buitre II del Ejército que operaba en la zona y a la cual pertenecía, con la excusa de realizar una necesidad fisiológica. Llevó consigo un machete que pertenecía a un sargento del grupo y con el cual se habría cometido el crimen, pues nunca se pudo comprobar esto porque el arma blanca desapreció misteriosamente cuando se conoció el triple homicidio. Nunca aceptó su culpabilidadMuñoz Linares, durante los dos años que duró su proceso, siempre se declaró inocente y aceptó haber sostenido relaciones sexuales consentidas con las dos menores, indicando que desconocía su corta edad. De la niña, que hoy está viva, el oficial dijo durante el juicio que nunca la violó y que siempre creyó que era una mujer mayor. “Sostuvimos relaciones (sexuales). Me dijo dónde vivía, qué hacía, qué si tenía novio, me habló de la familia. Era delgada, medía 1.60 (metros de estatura), cabello liso y varios aretes. Estaba maquillada. Tenía un tatuaje en el glúteo derecho, el cual vi cuando se estaba vistiendo. Tenía unos 16 años. Nunca me imaginé que iba a tener la edad que dice la Fiscalía”, indicó el militar al relatar la manera en que conoció a la primera de las niñas el 2 de octubre. Los testigosLa juez dijo además que las declaraciones de cuatro militares que participaron del juicio como testigos coinciden en que era evidente que la niña tenía entre 13 y 14 años. “Se cae por su propio peso las manifestaciones del acusado”, precisó al señalar que científicamente y testimonialmente se logró demostrar que la niña muerta era menor de edad. La infante sobreviviente contó que su agresor, además de llevar prendas militares, tenía una dificultad para pronunciar las palabras con la letra r, característica que coincide con el modo de hablar de Muñoz Linares. La juez al igual se refirió a la credibilidad de varios testigos aportados por la defensa durante el juicio, señaló que algunos fueron desvirtuados por la Fiscalía, entre ellos Ealiner Payares, quien dijo pertenecer a la guerrilla e insinuar que habían sido las Farc las que asesinaron a los niños. Versión que fue desmentida por los entonces jefes del sujeto, quienes aseguraron que para la época de los hechos Payares nunca abandonó la finca donde trabajaba y no pertenecía aún al grupo subversivo. Fiscalía pidió la máxima pena“Con el comportamiento de Raúl Muñoz se acabó con una familia, como es la Torres Vásquez y también se afectó a la familia de la niña que fue abusada. Tuvieron que abandonar su tierra por ser víctima de desplazamiento y en medio de las medidas de protección la menor debió dejar su hogar. Además del daño psicológico causado”, señaló el fiscal Lozano. El representante del ente acusador también hizo énfasis en que el comportamiento del oficial. recluido hoy en la cárcel La Picota de Bogotá, lesionó la imagen del Ejército de Colombia, cuando se conoció lo ocurrido porque siempre se señaló a la institución.

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