33 años de cárcel para sacerdote por abuso sexual a menores en Cali

33 años de cárcel para sacerdote por abuso sexual a menores en Cali

Marzo 02, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
33 años de cárcel para sacerdote por abuso sexual a menores en Cali

Este es el momento en el que el sacerdote William de Jesús Mazo Pérez, es llevado por el personal del Inpec, tras recibir la condena de 33 años de prisión por abuso sexual a menores.

Los hechos se registraron en la casa cural de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en el barrio Alfonso Bonilla Aragón, de Cali.

Un juez de Cali condenó este viernes a 33 años de prisión al sacerdote William de Jesús Mazo Pérez , por abusar sexualmente de cuatro menores en el 2009. Esta sentencia, que sería la más alta impuesta a un clérigo en Colombia, fue determinada por el Juez 22 Penal del Circuito, quien también inhabilitó por 20 años al sacerdote para “el ejercicio de derechos y funciones públicas”. Mazo era párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria del barrio Alfonso Bonilla Aragón, cuando fue acusado por la Fiscalía en septiembre del 2010 por el delito de acceso carnal abusivo en menor de 14 años, agravado y en concurso homogéneo. El abogado defensor de Mazo, Walter Figueroa, advirtió que apelará la sentencia ante el Tribunal Superior de Cali y solicitará copias de los testimonios dados durante el juicio, pues “en el fallo no se valoraron las inconsistencias que estaban en las declaraciones de los menores”.

El 18 de julio del 2009 los dos hijos de Lina*, quienes tenían 10 y 12 años, pasaron la noche en la casa cural del barrio Alfonso Bonilla Aragón, sin permiso de su madre. Los menores hacían parte de la banda de guerra del barrio, por lo que acostumbraban a ir a la parroquia a practicar con sus instrumentos. “Yo los estaba buscando esa noche porque no llegaban, entonces toqué en la casa cural, pero nadie me abrió la puerta. Al otro día mi hermano los recogió y noté la actitud extraña de los niños”, dijo Lina y agregó que en la noche, el más pequeño le contó lo que había sucedido. El cura, como lo demostró la Fiscalía a través de los testimonios de los menores, abusó sexualmente de ellos desde junio de ese año y, para comprar su silencio, les regaló bicicletas, patinetas, una cama y comida. Lina no supo qué hacer cuando se enteró del abuso. “Uno entra en depresión y más si tiene que enfrentarse a un sacerdote de la Iglesia Católica. Pasaron ocho días y alguien me dijo que eso era un delito y que denunciara. Fui a la Fiscalía y comenzó la investigación”. El párroco fue detenido por las autoridades el 30 de junio del 2010, a pesar de las protestas de algunos vecinos de la parroquia quienes -como aseguró la madre- “tenían tanta confianza en este señor, pues era muy amable y atento con los niños, que no creían lo que sucedía”. El 19 de octubre de ese mismo año comenzó el juicio contra Mazo, en el que la Fiscalía presentó los testimonios de los menores, así como las valoraciones psicológicas realizadas por profesionales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Estas pruebas fueron determinantes para el juez, según lo dicho durante la lectura del fallo condenatorio. Sin embargo, en el proceso contra el sacerdote también se presentaron una serie de fotografías, en las cuales él estaba en ropa interior con los niños.

Al terminar la lectura del fallo, la madre de los dos menores se mostró satisfecha, pues afirmó que no imaginaba una pena de 33 años. “Se especulaba que la condena sería entre 20 y 25 años, por lo que creo que estuvo bien”, dijo. Agregó que tanto ella como las madres de los otros menores afectados creen que con la sentencia “se hizo justicia”. La mujer también aseguró que demandará a la Iglesia Católica por perjuicios morales y materiales, pues hasta el momento “nadie se ha acercado a nosotros para darnos acompañamiento psicológico o de algún otro tipo”. De la misma forma se pronunció el abogado de las familias, Elmer Montaña, quien reconoció la importancia del fallo y explicó que “lo que sigue es vincular a la Iglesia Católica para que responda porque, como lo dijo el juez, él actuó valiéndose de su condición de sacerdote”. Los cuatro niños no fueron las únicas víctimas del cura Mazo pues, según Montaña, en una parroquia de la zona rural de Cali los vecinos ya habían elevado quejas ante la Iglesia Católica por posibles abusos del cura. “La Iglesia cometió un equívoco enorme al no ponerle atención al asunto”, manifestó. Este viernes, el arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, se pronunció sobre el fallo. “Se queda uno sin palabras ante la situación y con un profundo sentimiento de pena y vergüenza”. El clérigo reconoció que “no se dispuso un acompañamiento sicológico y de cercanía pastoral a las víctimas desde la arquidiócesis. Estoy intentado contactarlos para encontrarme con ellos”. Por su parte, el abogado y analista Víctor Hugo Vallejo indicó que no hay una condena similar a un sacerdote en el país. “Se han dado sentencias parecidas e incluso superiores a violadores de menores, pero que no son sacerdotes. El juez actuó según las reformas que se han dado a la normatividad colombiana, en cuanto a delitos contra menores”. Vallejo agregó que “es apenas natural y necesario que frente a este tipo de personajes, que deberían ser ejemplos de la ética y la buena moral, los fallos sean más severos”. *Nombre cambiado.

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