El Editorial
Mensajes contradictorios
Septiembre 29 de 2007
Mientras el sector financiero anuncia ganancias jamás alcanzadas en la historia del país, el Banco de la República advierte por el exagerado incremento de los riesgos, debido al excesivo endeudamiento de las familias en Colombia. Son dos caras de una misma moneda, cuyos riesgos no pueden ser desconocidos, así estemos en la época de las vacas gordas.
Por supuesto que las mayores utilidades se deben al incremento del crédito, que ha llegado a los $127 billones; al aumento en las comisiones generado por el mayor número de operaciones y a la mejoría evidente en los márgenes que reciben los intermediarios entre ahorradores y deudores. Son operaciones todas legítimas, supuestamente vigiladas por el Gobierno, a través de sus superintendencias. Y deberían ser consecuencia de la sanidad que muestra la economía en los últimos años.
Pero, al parecer, el Emisor no es tan optimista cuando analiza el comportamiento de la cartera. Y no tanto por su monto, sino por la disparada en la relacionada con el consumo, que llegó a $40 billones, ocasionada en cosas como el crecimiento de más del 100% de las tarjetas de crédito, con respecto a las emitidas en el 2004, y en la trepada de rubros como la financiación de automóviles o de artículos electrodomésticos, con las tasas más altas del mercado. Según el Banco, lo que se puede generar si se produce una pequeña desaceleración de la economía no será nada auspicioso para el sistema financiero.
Lo que empieza a preocupar es que el remedio a los riesgos que avizora el Emisor por el exagerado crecimiento en el crédito se tome por la vía de incrementar los intereses, que ayer fueron elevados en 3,38 puntos porcentuales, llegando al 31,89% anual efectivo. Porque está claro que no hay en el mercado razones para pensar en una escasez de recursos, como lo demuestra el hecho de que disminuyan las tasas que se ofrecen a los ahorradores por sus depósitos, con el consiguiente abaratamiento de los costos para los intermediarios financieros.
Lo que parece llevar a la decisión de subir las tasas es la necesidad de cubrir los riesgos ocasionados por la imprudencia en el otorgamiento de créditos mediante la generación de mayores utilidades en la colocación de recursos entre el público. Un mensaje contradictorio con la prosperidad que presenta el sistema financiero y con los esfuerzos por crecer la economía real, la única manera de garantizar el desarrollo estable y duradero de cualquier economía basada en principios razonables.
En consecuencia, a partir de ahora serán los usuarios de las tarjetas de crédito que les llegaron sin requisito alguno y los de las deudas de consumo en general, quienes deban sufragar los riesgos descritos por la máxima autoridad monetaria en Colombia. Es decir, el país está de nuevo en la espiral del crédito caro. Cabría preguntar si no es hora de que el Estado actúe en defensa de los usuarios. Y si no es deber de las autoridades exigirles a las entidades financieras que asuman los riesgos generados por sus afanes de expansión.
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Lucha / Cali
En Colombia siempre los \"gremios\" le aprietan las tuercas al pobre consumidor ejerciendo muy bien la Ley del Embudo, en lo cual ellos son unas aves rapaces. Esos gremios son de ... (Ver Más)
alberto furman / cali
buen editorial, esta en lo cierto, recomiendo tambien leer la columna de.. rafael rodriguez. \'utilidades inmerecidas\'.
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