Molino de papel
Septiembre 14 de 2007
Exceso de publicidad
La manera como las campañas electorales a las diferentes corporaciones han saturado de publicidad las calles de Cali, es una falta de consideración con los caleños.
No han pasado cuatro meses desde que se firmó el pacto ciudadano sobre la publicidad exterior y ya los candidatos han arrojado en saco roto lo acordado.
Así lo evidencia el triste espectáculo que deben presenciar a diario las personas que transitan por las vías de la ciudad y las encuentran envueltas en vallas, pasacalles, afiches y pendones.
No por tener el mayor número de avisos por calle se garantiza la voluntad del electorado.
Por el contario, tanta publicidad termina causando malestar en la ciudadanía, que se siente agredida con la invasión de su espacio público.
Una consideración que deben tener en cuenta los candidatos a cargos públicos, ya que en Cali ha sido imposible tener una reglamentación que impida que las elecciones oculten la ciudad bajo una maraña de avisos electorales.
La ley del embudo
Es normal que en un organismo plural como la Corte Constitucional existan diferencias de criterios entre sus integrantes.
También parece aceptable que un magistrado de la justicia, como cualquier ciudadano, apele a la tutela para reclamar el respeto a sus derechos fundamentales.
Lo que no tiene sentido es que ese magistrado se vaya lanza en ristre contra los organismos de justicia a los que pertenece, y contra sus colegas, porque no fallaron a su favor la tutela que presentó.
Eso fue lo que ocurrió en el máximo tribunal de justicia en Colombia, y el protagonista fue el magistrado Fernando Araújo.
Conocido de autos por su actuación en contra del presidente Uribe, Araújo decidió entutelar a su colega Manuel José Cepeda.
Y al ser fallada en su contra por el resto de magistrados de la Corte, decidió colmarlos de toda suerte de epítetos, como si su obligación fuera darle la razón.
Un pésimo ejemplo de cómo la soberbia puede llevar a pensar que la justicia es buena sólo cuando es útil a sus intereses.
Un burro hablando...
La advertencia que el Gobierno de Israel le hizo a sus ciudadanos para que se abstengan de visitar nuestro país ante el supuesto riesgo que representaría para ellos el viaje, merece el rechazo de los colombianos.
Sobre todo porque no refleja las buenas relaciones que durante los últimos años han sostenido ambas naciones.
Es inocultable que Colombia afronta problemas de orden público, pero Israel tampoco es un remanso de paz.
Sin embargo, de aquí jamás ha salido un mal comentario, salvo los registros que hace la prensa sobre los hechos que allí acontecen.
Ni mucho menos una advertencia a los nacionales para que no viajen a ese país, donde sí han muerto colombianos en medio de la guerra que Israel libra con Palestina.
Por eso el comunicado, que ya condenó el Gobierno de Colombia, carece de toda lógica.
Qué bueno hubiera sido para nuestro país que se le hubiera hecho esa misma advertencia a Jair Klein y a los ex militares que llegaron aquí a preparar las bandas al servicio del narcotráfico y los grupos paramilitares.
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Josefina / Cali
EXCESO DE PUBLICIDAD: Y pasarán mese y meses después de las elecciones, antes de que despejen la ciudad de tanta valla y pasacalle.
Jaír García Zapata / Cali
Tremenda salida en falso del Gobierno israelita que deberán enmendar cuanto antes.
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