En Parromquia. Por: Beatriz López
Pasquines, libelos y marketing
Octubre 10 de 2007
Si mi memoria literaria no me falla, creo que fue Gabo, en La Mala Hora, quien se refirió a los pasquines fijados en medio de la noche en muros y árboles que al día siguiente la gente del pueblo se arremolinaba frente a ellos para leer el escrito, que ponía en la picota pública a dirigentes, curas, mujeres casadas y muchachas vírgenes.
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En pleno Siglo XXI en Colombia todavía se elaboran pasquines, expertos en marketing ‘fabrican’ calumnias y falsos positivos, jueces corruptos empapelan funcionarios honestos, narcos hunden trayectorias limpias para obtener rebaja de penas y guardaespaldas, sicarios, amantes e hijos de mafiosos escriben libros y se llevan por delante a muchos.
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Alguien llamó a esta práctica sicariato moral. Es otra forma de violencia, peor que la de las armas, pues con ella se atenta contra el patrimonio moral. Y, como dice la Biblia: “De la calumnia algo queda” y no todo el que sienta vulnerado su derecho al buen nombre tiene la posibilidad de defenderse públicamente como lo hace el Presidente. El deshonor y hasta la ignominia quedan flotando en el ambiente y la víctima es sometida a otra clase de impunidad.
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Basta mencionar el caso de la presidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez, valiente e independiente, quien denunció la amenaza que sería involucrada con las AUC si no aprueba la ley que beneficia a los congresistas presos por la parapolítica.
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Un tal J.J. Rendón, experto en marketing político, de ciudadanía venezolana e ‘importado’ por el Partido de la U, es una prueba del ‘trabajo sucio’ que se hace hoy en el país. El mencionado personaje es hábil en inventar falsos positivos, bombas que no estallan y en desprestigiar a los funcionarios que no se prestan a sus estrategias maquiavélicas.
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¿Y qué tal lo que estamos viviendo en Cali en estas y las pasadas elecciones? Los falsos pasacalles, los volantes insidiosos arrojados sobre Aguablanca, los panfletos, las ‘investigaciones’ y los correos electrónicos malintencionados contra la dignidad y la trayectoria de Kiko Lloreda. Esta guerra sucia es la que está contaminando la ciudad. No son las basuras ni los malos olores de Navarro, son las armas bajas de los que no tienen argumentos para debatir abiertamente el rescate de una ciudad que colapsó, precisamente, por culpa de ellos.
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Entretanto: A raíz de la muerte de Rogelio Salmona, el arquitecto que innovó el concepto de lo urbano en Colombia, hay que destacar el conmovido testimonio de León Valencia en El Tiempo, el reminiscente de Manolo Lago en El Pais y el deshilvanado de D’Artagnan. Tuve el privilegio de vivir en uno de los íconos de Salmona, Las Torres del Parque. Pero pienso que el edificio antiguo de la FES fue, quizás, el único fiasco del maestro. Con perdón de Hugo Lora (ex canciller de la FES), esa mole pesada y oscura por dentro, nada tiene que ver con el entorno donde fue construida.
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