Molino de papel
Noviembre 12 de 2007
Ni tanto que queme al santo...
En todos los países del mundo los juegos pirotécnicos son utilizados como una demostración de alegría y celebración.
Y está claro que su manipulación sólo debe ser autorizada a personal especializado y bajo estrictas normas de precaución.
Por eso llama la atención que el Comandante de la Policía Metropolitana prohiba su uso en los espectáculos que se realicen en Cali cumpliendo esas condiciones.
En primer lugar, porque esa decisión es de potestad de las autoridades civiles.
Y, en segundo término, porque no es con contradicciones y polémicas como se garantizar la seguridad de los caleños.
Es cierto que la pólvora que se usó en el estadio Pascual Guerrero durante el partido entre América y Nacional fue excesiva, al punto que obligó a la suspensión del encuentro, por lo que se deben aplicar los correctivos necesarios.
Pero la solución no está en prohibir los juegos pirotécnicos durante la Feria de Cali, sino en optimizar las medidas de prevención que deben acompañar esos espectáculos.
¡Así no se puede!
Resulta vergonzoso que haya gente capaz de recurrir a la Línea de Emergencias para hacer bromas o insultar a la Policía.
No sólo porque es un comportamiento irrespetuoso hacia los uniformados sino porque una llamada al 123 puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Pero mientras no se tenga la suficiente cultura ciudadana para entender que ese es un servicio público esencial, la Línea no va a funcionar bien.
Como lo indican las estadísticas de octubre, cuando de casi un millón de llamadas, sólo el 20% eran verdaderas.
El resto fueron hechas por adultos inoficiosos o niños cuyos padres no les han enseñado que el 123 no es para jugar sino para pedirles ayuda a las autoridades en situaciones de inseguridad, desastre o urgencia.
La Policía está en todo el derecho de recurrir a las multas para evitar que la Línea de Emergencias siga siendo mal utilizada. Pero lo lógico es que la gente tome conciencia del vital servicio que le puede prestar y la use correctamente.
Las calles del Valle
No es posible que mientras los impuestos de rodamiento son más altos y el parque automotor también se incrementa, las calles de las ciudades intermedias del Valle estén cada vez más deterioradas.
Basta recorrer algunos tramos de Cartago, Palmira, Buga, Palmira y Buenaventura para advertir que el mal estado de la malla vial es el común denominador.
Tanto en los trayectos principales como en los periféricos se pueden observar verdaderos ‘cráteres’ que no sólo le ocasionan daños a los vehículos sino que ponen en peligro la integridad de sus ocupantes.
Y lo más preocupante es que las administraciones locales supuestamente sí invierten en pavimentación, pero los trabajos se limitan al reparcheo, por lo que en poco tiempo los huecos vuelven a aparecer.
Sólo el correcto manejo de los dineros públicos y una adecuada planeación y supervisión de estas obras de infraestructura permitirán que los habitantes de las ciudades intermedias del Valle no sean víctimas del colapso vial que padecen los caleños.
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Armando Velez B / Cali
Me refiero a dos articulos del MOLINO DE PAPEL
Estoy de acuerdo con la determinacion del Comandante de la Policia,Estos comentarios del Pais estan induciendo a la violacion de la ley y ... (Ver Más)
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