Registro. Por: Micky Calero
¿Qué nos pasa?
Noviembre 07 de 2009
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Sin duda vivimos en un país donde ser un malamente o cínico es algo común. En el pénsum de las siguientes actividades hay una materia obligatoria de cómo serlo.
Ama de casa: si no mire cómo muchas tratan a sus ‘mucamas’. Militar: vaya a la Tercera Brigada a hacer alguna vuelta para que vea cómo lo tratan. Contador o tesorero: intente cobrar un chequecito en algunas empresas, parece comercial de Tigo. Portero de edificio o empresa: cuántas veces no hemos tenido que esperar eternamente en la portería hasta que el señor le dé la gana de dejarnos entrar. Creativo de agencia publicitaria: cuando les da por ser genios creativos y el ego no les cabe en el pechito.
Funcionario: intente hacer algún reclamo en el CAM para que vea. Policía: ay donde caiga uno en un retén y se encuentre con uno de ellos, ¡mamaria! Taxista: cuando les dé por sentirse Juan Pablo Montoya con uno adentro. Docente: y dele duro al estudiante que consideran ‘bruto’ o ‘inepto’. Narcotraficante, el más malamente de todos.
Empresario: cuando cree que ‘sus’ empleados no dan la talla. Presidente de la República: cuando es el único que tiene la razón. Esposo (a): cuando hemos tenido uno de esos días y la grosería es la única manera de comunicación. Padres: y en esto todos lo que lo somos, cuántas veces no hemos sido mala gente al cuadrado con nuestros hijos.
Existen muchas más que no tendríamos espacio para describirlas. Claro está que no todos los que desempeñan esas actividades son así, hay excepciones. Pero, qué pereza que la tolerancia y el buen trato cada vez sean más escasos, cuando nos toma el mismo tiempo ser buena gente o ser un ‘achepe’. Andar con la neura todo el tiempo es agotador, si no recuerden cómo nos sentimos al final del día cuando lo fuimos, exhaustos. Pero cuando somos pacientes y buenas personas, ¡cómo dormimos de sabroso!
Parte de esa intolerancia que a veces nos caracteriza, cuando discutimos por todo y todo nos parece malo, cuando no nos soportamos ni a nosotros mismos, es la razón por la cual el mundo va para donde va, cada vez con más guerras y mucha infelicidad. Enemigos de nuestros vecinos y cada vez más solos, llenos de rencores que nos ponen más peso en la maleta que todos arrastramos.
Empecemos por la revolución de las cosas pequeñas, haciendo cambiecitos en nuestro comportamiento diario, siendo menos mala gente en cosas pequeñas. Así lograremos grandes avances para dejar un mejor planeta para muchas generaciones. ¡Qué verraquera poder hacer el cambio ya, antes que sea tarde!