De Poncho Rentería
Toca invadir Caracas
Noviembre 04 de 2009
Por: Poncho Rentería
Con perdón del embajador en Holanda don ‘Kiko’ Lloreda, de visita en Colombia, y con la venia de ex diplomáticos como Noemí Sanín, Rodrigo Pardo, Gustavo Balcázar, Armando Barona Mesa, Ramiro Andrade y Vicente Borrero, lanzo una tesis atrevida, pero brillante: nos toca invadir Caracas. No lo piensen más, lo exige la geopolítica del momento, nos toca invadir Caracas. No lo aplacemos porque allá en las ‘boutiques’ y centros comerciales todo está baratísimo, casi regalado. Los vestidos que diseñó la legendaria Coco Chanel están a precio de quema, con US$300 te llevas dos y por US$50 una blusa de Givenchy.
Toca invadir Caracas. Allá las carteras Vuitton las venden a US$50 e igual las botas Ferragamo. Toca invadir Caracas, tiene lluvia de rebajas. Todo baratísimo porque en Venezuela las señoras de la ‘jai’ ya no compran. Allá cambió la película de la política, ya no mandan Carlos Andrés Pérez ni los Machado ni Otero Silva ni los Vallenilla Lanz ni los adecos y copeyanos, ahora manda el comandante Chávez y su canciller Maduro. Chávez ama el poder y goza cantando esta trova cubana: “se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar”.
En Caracas pasé el puente y todo salió baratísimo. Me alojé en el Hotel Tamanaco, por US$50 la noche, y, aleluya, me dieron la misma cama donde dormí, hace nueve años, con la bella Claudia Schiffer. El sábado, en el teatro Américo Martín, vi el show del mago Copperfield y me costó US$20 la boleta. Allí hice algo atrevido, pasé a la tarima principal, al micrófono, y dije con mi vozarrón operativo esta frase: “Soy un periodista colombiano de prensa y televisión, de Colombia les traigo saludo y abrazos”. Juro que sí, no exagero, las quince mil personas me aplaudieron y lanzaron vivas y cariños a los colombianos.
Aterricemos, ni ellos ni nosotros queremos broncas ni oír lenguajes de guerra y movidas de tropas. Los colombianos queremos buen comercio y que haya billete para todos. En Venezuela hay un millón de colombianos que, lo vi, son bien tratados y les valoran su trabajo. Me lo dijeron seis amigos políticos, todos del MAS. Pelear entre nosotros es una vergüenza, estos malentendidos hay que enterrarlos. Yo lanzo un globo que García Márquez, con su inmenso prestigio y como ganador del premio Rómulo Gallegos, debe mojarse, debe meter el hombro y echarle agua helada al asunto. Con Venezuela no peliamos, los desafiamos en fútbol y colorín colorao...
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