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Escenario
Made in Perú Febrero 02 de 2008
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De Huanta a Europa. Magaly Solier, después de protanizar ‘Madeinusa’, rodará entre julio y agosto Fragments of Grace, de Peter Brosens y Jessica Woodworth, directores de Khadak, película premiada en Sundance y Venecia.
Especiales para El Pais |
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Por: Alberto Posso Gómez
Entrevista con Magaly Solier, ganadora de un premio India Catalina por su actuación en la cinta ‘Madeinusa’. Hace tres años era vendedora de comida en la plaza de su natal Huanta, en Perú. Cuento de hadas.
La historia de Magaly Solier le envidia poco al cuento clásico de La Cenicienta. Hija de agricultores de la chacra peruana, creció en Huanta, Ayacucho, en medio de privaciones y violencia, y un ranchito sin agua ni energía. Su abuela fue degollada por Sendero Luminoso y su padre estuvo a punto de ser asesinado.
A los 10 años, una tía se la llevó a Lima, para darle mejor vida. Pero sus primas la trataron como la doméstica que debía cocinar, limpiar y lavarles la ropa. Luego de fugarse, regresó sola a su tierra. Mientras vendía pupa (empanada) picante en la plaza de Huanta, la encontró el hada del cine, Claudia Llosa, y la reclutó para protagonizar ‘Madeinusa’. Magaly no tenía claro qué era el cine, pero aceptó. “Algo venido de la familia del famoso escritor, tendría que ser bueno”.
‘Madeinusa’, el relato de la chica bautizada como las marquillas de ropa estadounidense, ha dado la vuelta al mundo con un discurso costumbrista y algo de fantasía, retrato de la cultura peruana.
Los asistentes al 47º. Festival de Cine de Cartagena 2007 la vieron como una joven que apenas hablaba. Por encima del ‘bajo perfil’, Magaly Solier ganó por ‘Madeiunsa’, el India Catalina a mejor actriz. Premio que repitió en el Festival Iberoamericano de Montreal. Aún así, confiesa que no se considera ‘actriz’. Mientras rueda en Ica su segundo filme con Claudia Llosa, titulado La Teta Asustada, Magaly habló en exclusiva con El País.
¿Cuánto le falta para sentirse ‘actriz’?
No sé, estoy aprendiendo mucho. Creí que luego de ‘Madeinusa’ me dedicaría a la música. Pero han salido otros proyectos: el segundo filme de Josué Méndez, Dioses, ahora rodamos La Teta Asustada y haré el protagónico ‘Fragments of Grace’, coproducción de Alemania, Francia y Bélgica. Pero las películas pasarán, no son mi vida. No me considero actriz, sólo represento un papel.
¿Por qué quería ser policía cuando niña?
Creía que podría remediar algo de la injusticia que veía a mi alrededor. A la gente pobre le va muy mal. Uno se siente impotente. Los poderosos pueden fácilmente ultrajarlo y someterlo. Yo veía a señoras y niñas golpeadas por sus patrones o esposos, tiradas en el piso.
¿Y la música?
Es mi vida. Canto desde niña. Gané varios festivales en Huanta. Por eso quise estudiar y no dedicarme al campo. Yo le hablaba a la gente cantando, y gracias a los concursos podía llevar a la casa azúcar, arroz y lo que hiciera falta. Ahora, la música es mi gran meta. Sueño con ser la sucesora de la gran artista quechua de la ópera, Ima Sumac. Con canciones puedo buscar algo de justicia social, al menos denunciar los abusos, el abandono…
¿De qué se trata La Teta Asustada?
Mi personaje tiene 19 años, vive en Lima con la familia de un tío y descubre una creencia popular en Perú. Debido a que su mamá fue violada, por el susto su alma escapó del cuerpo y se metió en la tierra. Quedó para siempre con la teta asustada. A diferencia de ‘Madeinusa’, más que una denuncia es un llamado a la reconciliación, al entendimiento.
A propósito de ‘Madeinusa’, usted habló del incesto como realidad peruana…
Es una verdad que pocos reconocen. En los pueblos y campos de Perú, es usual que los papás persigan a sus hijas, o alguien de la familia, de la policía o del Estado. Nadie se atreve a denunciar. ¿Cómo va una niña a la Policía a decir que el presidente del pueblo la violó? A las estudiantes en la sierra, hay profesores que les dicen: “Te apruebo si estás conmigo”.
¿Cómo sobrevivió a esas presiones?
Siempre he sido independiente y rebelde, mi mamá supo educarme así. Yo aclaraba que no pagaría nada ni con mi cuerpo ni con dinero. Viajé sola de Lima a Huanta siendo una niña, pero supe defenderme de los hombres. He podido mantenerlos a distancia, hasta con piedras y palos.
¿Entonces, de noviazgos… nada?
Nunca tuve novio, pero ahora sí espero conocer a un limeño educado, de buenas costumbres e intenciones. Creo que me va a tocar buscarlo con lupa (risas).
¿Cómo ha cambiado su vida?
Extraño mi tierra, Huanta, pero me estoy acostumbrando a Lima, a pesar del bullicio, que no me deja concentrar para escribir mis canciones. Soy realista, no me considero estrella ni mucho menos. La vida me dio una oportunidad y simplemente la aproveché. Sigo siendo Magaly, la misma de antes.
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