Comportamiento humano. Por Carlos Climent
La sensibilidad del médico
Enero 23 de 2006
Carlos Climent
La sensibilidad emocional en el sentido de la capacidad de conmoverse con el dolor ajeno o “de ponerse en los zapatos del otro” es muy difícil de aprender. La empatía genuina por las circunstancias de los demás es una característica que -cuando se tiene- se manifiesta desde muy temprano en la vida y es bastante estable con el paso de los años. Probablemente está predeterminada por diferentes factores de origen hereditario, unidos a un sin fin de circunstancias de crianza.
En lo que hace referencia al médico no son solamente sus conocimientos sino su sensibilidad ante las necesidades del paciente, lo que lo saca del nivel de técnico y lo convierte en un profesional. Este último utiliza el tiempo de contacto con su paciente-por corto que sea- para trasmitirle la certeza de que ha sido escuchado con consideración. Muchas de las personas que han tenido que hacer uso del sistema de salud en tiempos recientes pueden establecer la diferencia entre el “técnico de la medicina” y el “profesional médico de verdad”.
Las acciones para mejorar la sensibilidad del sistema médico en general y de los profesionales en particular, se podrían dar en el frente legal, denunciando las anomalías. En el frente educativo, seleccionando a los futuros profesionales antes de su ingreso a la universidad no sólo por sus conocimientos, sino por su condición humana. Pues sabemos que una vez adentro, tal condición no cambia y después de graduados, el sistema no contribuye en lo más mínimo para hacerlos más sensibles. Otra posibilidad es utilizar los medios de comunicación, haciendo públicos los desmanes del sistema de salud, cuando estos ocurran. Reconociendo, desde luego, que las agencias intermediarias de salud han contribuido mucho a agravar el maltrato del sistema frente a las necesidades de los pacientes.
La mayoría de las acciones mencionadas se salen del alcance de los pacientes y sus familiares, pero hay otras que si se pueden realizar, para contribuir al mejoramiento de la calidad de los servicios médicos. Unos pocos ejemplos incluyen:
- Evaluar la solidez del criterio del médico. Algo que equivale al sentido común. Un profesional con un buen criterio, además de una sólida preparación científica, ofrece evidencias bien cimentadas sobre sus propuestas, sin actitudes pretenciosas ni prepotentes. Dedica el tiempo suficiente a cada caso. No realiza procedimientos ni exámenes innecesarios. Presta el servicio con decoro y puntualidad y sus decisiones jamás están influenciadas por el afán de lucro.
- Perder el miedo. En la medida en que pacientes y familiares se fortalecen frente a un sistema insensible y comienzan a reclamar lo que les pertenece van a recibir un mejor servicio.
- No tragar entero. Informarse sobre los problemas de salud y sus tratamientos. En caso de duda-y en la medida de lo posible-escuchar el criterio de por lo menos otro médico.
- Evitar que se tomen decisiones sobre asuntos trascendentales de una forma acelerada. Pues con excepción de las urgencias extremas, los problemas médicos siempre dan tiempo para análisis juiciosos.
- Tener en cuenta que los usuarios son la fuerza fundamental de cambio cuando son capaces de preguntarse si están o no frente a instituciones o profesionales sensibles que respetan los derechos del paciente.
- Saber que si no reciben un trato humano, lo pueden exigir.
- Saber que en el proceso de exigir un derecho, el enfermo ha tomado el control de su propio destino. Puede ser que el reclamo no se gane pero al menos queda la satisfacción del “derecho al pataleo” y tal actitud, en sí misma, es un factor benéfico para la salud.
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mrt / Gran Distrito de Aguablanca
Gracias por despertar la conciencia!! Es un tema fundamental para la dignidad humana. Por favor, continúe con esta labor!!
Luisy / USA
Hoy en día hay muy pocos doctores por vocación, lo que hay es graduados en medicina cuyos propósitos son los de ganar mucho dinero. Es ahí donde nace el problema.
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