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Sostener el crecimiento
Enero 22 de 2008
Por: Rudolf Hommes
La crisis financiera mundial, el déficit de Colombia y la escasa posibilidad de que se apruebe el TLC son los retos para este año.
Los brotes de crecimiento son benéficos porque sacan a las economías del estancamiento, pero desde el punto de vista de desarrollo económico, lo que cuenta es que ese crecimiento se sostenga.
Resulta más fácil arrancar que mantener la máquina prendida. La mayoría de las experiencias de crecimiento se desvanecen al poco tiempo. En Colombia, durante los últimos dos años, hemos disfrutado de uno de esos raros y venturosos períodos de rápido crecimiento. ¿Como hacer para no quedarnos sin gasolina?
Esta pregunta es oportuna por las dificultades que están apareciendo y por el desentendimiento de las autoridades económicas con el reto. Antes de que el Banco de la República subiera las tasas de interés ya era difícil esperar que durante el 2008 se sostendría el crecimiento del consumo y de la inversión. El aumento de las tasas domésticas, el deterioro de la calidad del crédito de consumo y el recorte del crédito internacional van a ser un freno para la inversión y el consumo doméstico.
La excelente disposición de los inversionistas extranjeros para venir a Colombia, después de ocho años de sequía, seguramente será menor. La crisis financiera mundial, el creciente déficit comercial de Colombia, la recesión que se asoma en EE.UU. y la escasa posibilidad de que se apruebe el TLC este año, pueden hacer caer la inversión. Otro factor que ha estimulado el auge de la inversión es la percepción de que el Gobierno estaba siendo exitoso en su política de seguridad. Se veía con autoridad y dominio de la situación, pero ahora luce menos diestro y muy enredado.
Las exportaciones han sido otro de los impulsores claves del crecimiento. El Ministro de Comercio Exterior pronostica que van a seguir creciendo y que este año llegaremos a los US$30.000 millones. Ojalá se cumpla porque el panorama para las exportaciones también luce muy incierto. En primer lugar está la revaluación que se ha acentuado en las primeras semanas del año. Esto no ayuda a los exportadores y sí agudiza el desequilibrio en la balanza comercial y en la cuenta corriente.
Dicen que China y la India van a seguir creciendo y que los precios de nuestras exportaciones continuarán altos. Pero el fantasma de recesión de Estados Unidos y la caída del consumo norteamericano también van a afectar a esos dos países. Y está por definirse que sucede con Venezuela.
El financiamiento del Gobierno tampoco va a ser fácil. No ayuda que siga creciendo el déficit comercial o que los clientelistas estén obstaculizando la generación de recursos por medio de la venta de las electrificadoras. Vamos a ver como se las arregla el Gobierno para que no se le desbarate la recuperación del crecimiento y el empleo. Para conjurar ese peligro tendrá que vencer el paquidermismo y la indolencia del sector público (la inversión en infraestructura está en veremos. El MIO por ejemplo, sigue paralizado sin que se vislumbre interés en una solución).