Google
Home Cali Deportes Edic. Anteriores Vivir Blogs
Jueves 7 de Agosto de 2008
 ago 21 2007
 Editorial
 Opinión
 Mundo
 Colombia
 Economía
 Justicia
 Valle del Cauca
 Deportes
 Sociales
 Vivir
 Online
 Cali
 Deportes
 Nuestros Sitios
 Calibuenanota
 Enlajugada
 Autos y Motos
 Clubselecta
 Paute Aquí
 Servicios On line
 Comités Asesores
 Arme su País
 Desaparecidos
 Titularesvia e-mail
 Histórico
 SuscripciónImpreso
 Tarifario Impreso
 Página del lector
 Clasificados
 Todas las secciones
 Finca Raiz
 Empleos
 Vehículos
 Ordene Aquí
 Revistas
 Punto C
Intermedio. Por: Jotamario Arbeláez
Amores por internet
Agosto 21 de 2007

Cada día son más los romances que se forjan a través del internet, por lo que podría denominársele el aparato del amor, si no fuera porque cada día son más las parejas que se separan cuando uno de los amantes intercepta el correo del otro, por lo que podría llamársele, igualmente, el instrumento del desamor.

Este sofisticado cacharro se ha convertido en la herramienta del solitario y del solidario. El que no tiene mejor quehacer se refugia en la caja mágica a la caza de aventuras virtuales con vecinos remotos, poniéndole a la vida común un distractor diferente del juego solitario, mientras otros utilizan el gran poder de comunicación y de arrastre del sistema para hacer masivas campañas humanitarias o reclamos políticos y sociales.

Aparte de las empatías pasionales que puede despertar en seres antípodas y conducir a celebradas coyundas, miríadas de contactos por correo electrónico suelen ser relámpagos, inocentes e inocuos y se prestan para que el que nunca dijo algo amable lo exprese y el que nunca recibió un cumplido lo guarde con gratitud. Estos humildes intercambios de cortesías arriesgan convertirse en pruebas aplastantes de infidelidad para el cónyuge detective y en sentencia condenatoria para el picaflor cibernético.

En una época fue delito violar la correspondencia o interceptarla. Interferir teléfonos no se le permitía a la autoridad, ni siquiera a la competente. Chuzar o fisgonear el correo electrónico impone pena y cuando menos vergüenza. Cuántos secretos se arruinan, cuántos negocios, cuántas chivas, cuántos proyectos. El que es descubierto se jode, mediante una violación al Código Penal por parte del descubridor. Pero nadie va a desear la cárcel para su pareja. Y así muera el amor, ¡que viva la impunidad!

Como ya casi nadie escribe cartas de amor, la esquela electrónica ha ocupado su puesto, con la diferencia de que es más efectiva por el procedimiento que por la inspiración. Es mucho más seductor el ramplón ‘chateo’ que el más florido carretazo de cuerpo presente. Hoy existen donjuanes y casanovas del ciberespacio que dejan muy atrás las proezas de sus antecedentes literarios y terrenales.

Por eso, cuando una mujer quiere salir de su esposo por presunta infidelidad inferida, no es necesario que contrate investigador privado ni le busque condones en los zapatos ni compulse los gastos de su tarjeta ni revise la guía de su celular. Le basta con saber abrir el computador y tener la paciencia de ensayar las palabras del lexicón de su marido en busca de la clave secreta. Por lo general acierta al tercer intento. Para darse de bruces con un harem de chatas.

A un amigo buenazo, su irritada mujer -buscando una motivación para armarle bronca porque suponía que andaba de franca farra- le allanó el archivo electrónico y se encontró con los chillidos de sus fans, ofreciéndose. Eso le bastó para ponerle un ojo en salmuera y para retirarle todos los servicios, inclusive los sanitarios. Y a cada una de las expectantes huríes le disparó su rapapolvo.

Sabido es que doña Matilde, la mujer de Neruda y tan experta musa, estaba atenta a este tipo de pécoras y cuando le adelantaban al bardo sus cuadernos para que consignara el precioso autógrafo con tinta verde, ella se los arrebataba y los estrellaba contra el piso, para bochorno del autor de Una canción desesperada. Es de prever que a este paso la fogosa Yoko Ono, otra salvadora, habría impedido la muerte de su esposo, el poeta John Lennon –como ya lo había redimido de sus pesados amigotes liverputienses-, si hubiera visto la pistola que escondía David Chapman debajo del cuaderno que le estiraría en procura del autógrafo a la puerta del edificio Dakota. Con seguridad que el muerto habría sido otro.
 


 

NUESTROS USUARIOS OPINAN
Opinar  
Entrar Chat
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores.
Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
Internetariamente, pues... © / Entre Cali & Medellín
En realidad, fue entre un residente colombiano, (el suscrito) y una hermosa paisa de Medellín. Hace varios años publicaron un aporte mío en EL COLOMBIANO y élla respondió con un e-mail... Al principio ... (Ver Más)

CARLOS / BUCARAMANGA
Es cierto el chat sirve para adr rienda suelta a las pasiones mas ocultas del ser humano. Saludos para D.
Opinar  
OTRAS NOTAS DE SECCION
Combustibles alternativos

Molino de papel

Por: Mario Fernando Prado
Cuando las sotanas callan

Campana. Por: Álvaro Burgos Palacios
Sobre el ‘analfabetismo periodístico’ I

Revolturas. Por: Gloria H.
Y de los celos infantiles, ¿qué?

Por: Aura Lucía mera
En horabuena

Registro. Por: Fernando Londoño
El mono peligroso

Intermedio. Por: Jotamario Arbeláez
Amores por internet

Por: Gonzalo Gallo G.
Oasis

 
IMPRIMIR
RECOMIENDE ESTE ARTICULO
RECIBA ESTA SECCION
POR EMAIL
COMENTE SOBRE ESTE ARTICULO
VER OPINIONES DE ESTA SECCION

  Copyright © 2005 www.elpais.com.co
Escríbanos: diario@elpais.com.co | Suscripción Impreso | Aviso legal
Diario El Pais S.A. Cra. 2 No. 24-46 Tel. (572) 8987000 Cali Colombia