Molino de papel
Agosto 21 de 2007
¿Dónde están?
Ya han transcurrido dos meses desde la supuesta fecha en que fueron asesinados los once diputados del Valle y las Farc todavía no han devuelto sus cadáveres.
A pesar de que en dos ocasiones se han comprometido a hacerlo y a que se han cumplido todas las exigencias que han hecho al respecto, la incertidumbre es la única respuesta.
Al parecer, la guerrilla cree que saber muertos a sus seres queridos es suficiente para los familiares de los asambleístas.
¿Hasta cuándo tendrán que seguir esperando para poder darles cristiana sepultura a los cuerpos de sus padres, hijos, esposos y hermanos?
Todo indica que tienen razón quienes aseguran que con los diputados va a suceder lo mismo que con el mayor Julián Guevara Castro, quien murió en febrero del 2006, mientras estaba secuestrado, y cuyos despojos nunca le fueron entregados a su familia.
Ojalá la intermediación de la Cruz Roja Internacional logre ponerle fin al drama que sigue padeciendo ese hogar y los de los once asambleístas del Valle.
El cañón del Garrapatas
El reportaje publicado ayer por El Pais deja en claro que el cañón del Garrapatas pasó de ser un hermoso paraje natural a una tierra de nadie.
Porque tal parece que en sus 20.000 hectáreas ahora sólo tienen cabida quienes estén vinculados a grupos de violencia o a la producción y transporte de coca.
Por eso, las que ayer fueron prósperas veredas dedicadas a la agricultura, hoy son pueblos fantasmas, cuyos escasos habitantes han terminado por resignarse a vivir en medio de una guerra frontal por la posesión del territorio.
Y es que, tal como lo muestra la radiografía periodística, las características geográficas del cañón lo hacen propicio para la proliferación de cultivos ilícitos, el escondite de los jefes de los carteles del norte del Valle y el establecimiento de rutas para la exportación de droga.
Todo un desafío planteado por el narcotráfico, ante el cual el Estado tiene la obligación de reaccionar y rescatar esa importante zona del departamento.
Apareció el Ecce Homo
El retorno de la escultura del Divino Ecce Homo a la iglesia de La Merced produce sentimientos encontrados.
Tal como se lee en la crónica publicada ayer por este diario, la imagen que fuera robada el 27 de enero del 2000 está muy deteriorada.
Todo indica que ese estado y la negativa de las hermanas misioneras agustinas recoletas a pagar dinero por su rescate, llevó a los ladrones a devolverla al templo, de dónde fue sacada bajo la amenaza de un revólver.
Tras el regreso del Ecce Homo, las religiosas deben acudir a la generosidad de los caleños para restaurar la imagen que tiene 400 años de antigüedad.
El arreglo de su brazo izquierdo desprendido, de la larga fisura que tiene en la cintura y de sus pies afectados por el comején, cuesta alrededor de dos millones de pesos. Una suma que es simbólica, frente a la alegría de recuperar una de las esculturas más queridas por los católicos que asisten a la tradicional iglesia de La Merced.
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Lucha / Cali
El Ecce Homo: Bien por las monjas que no pagaron el rescate, de haberlo hecho habrian puesto en movimiento el negocio de robos a las iglesias para pedir rescates, exactamente lo ... (Ver Más)
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