Puntos de vista. Por: Ricardo Villaveces
No huele bien
Agosto 19 de 2006
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Personalmente conozco a Orlando Rincón, presidente de Parquesoft, y a Carlos Alfonso Potes, gerente interventor de Emcali, sólo de manera superficial. Sin embargo, he sido un admirador de sus ejecutorias profesionales. Más de una vez me he referido en estas columnas al caso de Parquesoft, como una de las cosas importantes que se están realizando en Colombia en materia de creación de empresas y de inserción del país en la globalización. Visitar Parquesoft y ver cientos de jóvenes desarrollando empresas de software y soñando en una mejor Colombia es algo verdaderamente motivador y, no me cabe duda, se trata de algo logrado gracias al liderazgo de Orlando Rincón.
En el caso de Emcali, por su parte, el proceso de recuperación después del caos en que estaba sumergida es algo importante para una ciudad golpeada por tantos males. He oído, por el otro lado, a varias personas que conocen de cerca el caso de Emcali y, sin excepción, las opiniones sobre el doctor Potes han sido de reconocimiento y admiración.
Opinar sobre un caso de estas características, sin conocer sus particularidades, resultaría irresponsable, pero en lo que no tengo duda es que personas como Rincón y Potes merecen, como mínimo, el beneficio de la duda y la oportunidad para que expliquen en detalle lo ocurrido. No es usual que entidades tan respetables como la Cámara de Comercio de Cali, la Unidad de Acción Vallecaucana, la Andi, el Comité Empresarial Permanente, etc., se hayan pronunciado, como lo hicieron por escrito en esta semana, en este mismo sentido. Esto debería llevar a muchos a reflexionar sobre el tema. Lo que no parece lógico, ni justo, es que sean algunos medios de comunicación los que hayan decidido juzgar y fallar de manera implacable en este caso, a pesar de que personas tan respetables como la Superintendente de Servicios Públicos hubiera dado explicaciones que difieren de las informaciones de prensa y que respaldan las actuaciones realizadas.
Cuando tantos callos se pueden haber pisado en el caso de la intervención de Emcali, surgen muchas preguntas sobre lo ocurrido: ¿Qué relación tiene con la no renovación de un contrato de Emsirva con la empresa Servigenerales? ¿Por qué la doctora Susana Correa resolvió adoptar tal decisión? ¿Qué relación tiene el abogado Lombana con ese caso? ¿Por qué se está presentando sólo la versión de una de las partes involucradas? ¿Por qué no se da importancia a los planteamientos de Eva María Uribe?
Respuestas a preguntas como éstas y el derecho a explicar y a dar sus versiones por parte de los acusados es, a mi modo de ver, lo mínimo que se requiere antes de juzgar precipitadamente a personas que han demostrado con realizaciones que les importa su ciudad, su región y su país.
De gran importancia, por el otro lado, es consolidar el proceso de modernización de Emcali asociado al famoso contrato, en lugar de ponerlo en peligro. Esto le permitirá mejorar sus condiciones de competitividad en un entorno cada vez más complejo para este tipo de empresas, mientras que situaciones como ésta pueden afectar seriamente este esfuerzo.