Molino de Papel
Agosto 19 de 2006
Otra vez contra Buenaventura
El terrorismo volvió a actuar contra Buenaventura.
Esta vez, las milicias de las Farc colocaron una carga explosiva en un taxi que hicieron estallar frente a un CAI de la Policía.
Provocando la muerte del conductor del vehículo e hiriendo a seis personas, entre ellas dos menores de edad.
Según las autoridades, el atentado es una represalia de la guerrilla por los operativos adelantados en los barrios más azotados por la violencia y que llevaron a la captura de nueve milicianos de las Farc.
Por eso, pese al dolor y la rabia que causa tan vil ataque, los organismos de seguridad de Buenaventura no pueden bajar la guardia.
Y deben continuar sus acciones hasta recuperar la tranquilidad que los violentos le arrebataron a sus habitantes.
Para ello deben contar con la decidida colaboración de los gobiernos Nacional, Departamental y Municipal.
Así como con el respaldo de todos los bonaverenses que quieren un mejor futuro para su ciudad.
Una iniciativa para respaldar
Ocupar el primer lugar de homicidios en el país fue razón poderosa para que Pereira le declarara la guerra a las armas.
Promoviendo un plebiscito entre sus ciudadanos para que respalden la idea de que la tenencia de armamento debe ser una potestad exclusiva de la Fuerza Pública.
Con la agradable sorpresa de que la iniciativa ya ha sido apoyada por una docena de autoridades municipales de todo el país.
Quienes están dispuestos a colaborar en la presentación de un proyecto de ley que imponga la restricción total para el porte de armas por parte de los civiles dentro del territorio nacional.
Ojalá que ese positivo empeño no decaiga y logre que los colombianos coincidan en privilegiar la resolución de sus conflictos a través del diálogo.
Y en dejar en manos de las autoridades el castigo para quienes infrinjan las normas de convivencia y las leyes.
Es hora de que la sociedad ensaye a vivir sin armas y de que el Estado responda a esta expresión de voluntad ciudadana.
El volcán Tungurahua
Las medidas de prevención tomadas desde hace varios años no fueron suficientes para evitar la tragedia que se registró en Ecuador con la erupción del volcán Tungurahua.
La expulsión de lava y roca devastó cinco aldeas, provocando la muerte de cinco personas, mientras que otras trece quedaron heridas y 3.200 más damnificadas.
De igual forma, 20.000 hectáreas de cultivos fueron arrasadas por las cenizas, lo que motivó la declaratoria del estado de emergencia en esa zona del país, por parte del Gobierno ecuatoriano.
Pero además de convocar la solidaridad de los países vecinos, el desastre natural llama a la reflexión.
De forma especial en Colombia, donde hace años el volcán Galeras amenaza con una erupción de dimensiones imprevisibles.
Vistos los estragos del Tungurahua, ninguna medida de prevención en Nariño estará de más, si se trata de minimizar los efectos de un fenómeno natural que, además de inevitable, puede ser letal.