El editorial
Dos víctimas más
Agosto 09 de 2007
Jesús Alberto Sol Rivera y Alexánder Cardona, dos sargentos del Ejército plagiados en inmediaciones de Tuluá el pasado 25 de marzo, fueron asesinados por las Farc. Se repite la historia de los diputados del Valle, mientras el país aguarda que haya alguna señal de parte de los secuestradores que permita alentar la esperanza de un intercambio humanitario que ponga fin a la tragedia que viven las víctimas.
Los sargentos, el uno activo y el otro retirado, adelantaban labores de inteligencia en la zona montañosa del municipio vallecaucano, cuando cayeron en manos de la guerrilla. Y sólo ayer, la coordinadora de la Cruz Roja Internacional en Colombia le informó a sus familiares sobre su muerte. Ante las reacciones que ha habido después de conocerse el crimen de los diputados, parecería inútil preguntarles a las Farc sobre las circunstancias en que murieron los dos suboficiales. Pero sí es necesario volver a exigir la entrega de los cuerpos a sus familiares.
La noticia se conoció en forma simultánea con la negativa a considerar la propuesta del presidente Álvaro Uribe sobre la realización de un intercambio humanitario como paso previo al establecimiento de un diálogo para buscar acercamientos de paz. Quiere ello decir que, mientras el país y su representante continúan soportando la intensa presión de quienes le piden al Estado ceder a las exigencias de los secuestradores para lograr la devolución de las víctimas, las Farc vuelven a demostrar su arrogancia. Es claro que ellas tienen en sus manos el poder de decidir sobre quienes están siendo usados como instrumentos de propaganda o simples objetos de negociación.
En tanto continúa la manipulación, las Farc disponen de la vida de los plagiados. Que no se diga ahora que los asesinatos de los once diputados y de los dos suboficiales fueron ocasionados por el Estado o que el país no hace esfuerzos para devolverles su libertad. Por el contrario, desde toda la geografía nacional se ha expresado el rechazo contra el execrable delito y se han hecho múltiples propuestas para buscar un acuerdo. Pero siempre se estrellan contra las exigencias imposibles de cumplir, porque significan una amenaza mayor para el resto de los colombianos. O para los habitantes de municipios como Pradera y Florida, en el caso de una zona de despeje como la que reclaman los secuestradores para empezar a negociar la liberación de sus víctimas.
Por esas razones, los colombianos tienen que reunirse en torno a las familias de los sargentos Sol Rivera y Cardona, para pedir que devuelvan sus cadáveres a la mayor brevedad. Y para reclamar de las Farc que terminen con la tortura a que someten miles de seres humanos, entre los que está el hijo del profesor Gustavo Moncayo desde hace casi diez años. Será la manera de resolver un drama que no ha sido producido por las autoridades legítimas sino por las Farc y que no se resuelve acusando al Presidente de la República, sino reclamándole a los autores del crimen la liberación de todos los plagiados.
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Carlo/ Señores dueños, edtor, grupo edit / CALI/COLOMBIA
Señores propietarios del periódico el País, Sr. Editor y/o grupo editorial, les parece acertado lo que están haciendo dandole dimensión extrema a cuanto narco traficante o narco guerrillero hay, entre peor ... (Ver Más)
Martha / Cali
Todos los colombianos nos podemos unir en oracion para pedir que Dios Nuestro Senor guie a todas las personas que integran las comisiones negociadoras. No deberia ser asi, pero parece que ... (Ver Más)
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