El Editorial
Incertidumbre en Ecuador
Abril 07 de 2007
A pocos días de la consulta popular para definir la convocatoria a una constituyente, pocos en Ecuador parecen saber hacia dónde va esa iniciativa, nacida en la oposición al gobierno de Lucio Gutiérrez.
Aunque sus auspiciadores afirman que se trata de un procedimiento para “refundar el país”, muchos sospechan que lo que se busca es profundizar el proceso de desinstitucionalización en que parece empeñado el gobierno de Rafael Correa. Más allá de las palabras, los hechos muestran un claro propósito de evitar la fiscalización del Congreso, la ausencia de voluntad para trabajar de acuerdo con los partidos políticos y la inclinación por formas de gobierno plebiscitario claramente contrarias a la democracia.
Ayuda a aumentar la confusión que el Primer Mandatario ecuatoriano señale que la tarea de la constituyente sea la de redactar una constitución “socialista”. ¿A qué se refiere? ¿Acaso a la estatización de la riqueza privada? ¿Al desarrollo de las formas comunales de propiedad propias de la comunidades indígenas? ¿A la vuelta a la fracasada experiencia del socialismo ‘a la cubana’? Nadie lo sabe, porque el Presidente no es un hombre de diálogo y acuerdos con las organizaciones partidistas y su ubicación en el espectro político ecuatoriano es incierta.
Hombre contradictorio, perteneció al gobierno desprestigiado de Lucio Gutiérrez, al que enfrentó en la campaña electoral y hoy es su aliado; parecía decidido a exigir el retiro de la base estadounidense en Manta, pero terminó aceptando su permanencia; ha dicho que es enemigo de la dolarización de la economía, pero también ha prometido que no cambiará el sistema monetario vigente; la derecha ecuatoriana lo mira con desconfianza, como un hombre de Chávez, pero también la izquierda recela de sus intenciones, lo mismo que de su pasado político.
La banca internacional, en especial el Instituto Internacional Financiero, que abarca a los principales bancos del mundo, advierte sobre el “populismo” de Correa y lo equipara a Evo Morales, no sin razón. Mientras tanto, los 57 congresistas destituidos amenazan con crear un “Congreso en la sombra”, para poner en evidencia el tamaño de la crisis institucional ecuatoriana. Crisis que, de otra parte, el Presidente se apresura a negar, pese a la evidencia de un Congreso que opera con suplentes o está paralizado y al enfrentamiento entre las ramas Legislativa y Judicial del Poder Público.
Con este panorama confuso, Ecuador llegará a una cita clave para su futuro lleno de dudas. El próximo 15 de abril, la ciudadanía de esa nación decidirá sobre la convocatoria de la Asamblea Constituyente. Desde luego, ya existen las denuncias sobre cómo el Gobierno emplea fondos del Estado para incidir en los resultados de la consulta. Nada extraño: hace poco apeló a los viejos métodos clientelistas para lograr el respaldo de los suplentes de los congresistas destituidos, contrariando las directivas de sus partidos y abriéndole paso a la estratagema de Rafael Correa.
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TOPPER / TORONTO
Sr editor bueno su articulo, pero digame no tenemos en el Valle unos problemas mas grandes a los Vallunos no nos interesan estos articulos hablenos del Valle, Cali, o B/ventura de ... (Ver Más)
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