¿Qué tan feliz es usted en su trabajo de oficina?

¿Qué tan feliz es usted en su trabajo de oficina?

Septiembre 11, 2017 - 11:58 p.m. Por:
Redacción de El País 
Felicidad

¿Será posible no dejarse robar la alegría y la esperanza, como dice el Papa, cuando el mundo laboral nos talla? La autora Silvia Ramírez sostiene que sí.

Foto: Archivo de El País

Todos los días se escuchan quejas de empleados que no se sienten felices en sus lugares de trabajo, pues las relaciones con su jefe y otros compañeros no son las mejores debido a diferencias que se acumulan, generan rencor y división, y por ende no dejan que la paz y las buenas energías fluyan.

Por este motivo Sylvia Ramírez, abogada y magíster en derecho administrativo, consultora y conferencista internacional, decidió publicar un libro titulado ‘Felicidad a prueba de jefes’, con el fin de brindar estrategias que usted debe poner en práctica para tener salud emocional en la oficina. Hablamos con ella.

¿Cómo nació la idea de escribir sobre lo importante que es ser feliz en la oficina?


Yo hablo en general de felicidad a partir de lo que me ha ocurrido en mi vida, pues el libro no fue escrito por una persona que tiene una vida perfecta. En cuanto a felicidad en la oficina se refiere, he pasado por todas las cosas, inclusive, en una ocasión se vieron afectados varios músculos de mi cuello debido a un jefe complicado que tenía.

Por otra parte, algo que es muy cierto, es que cada día pasamos más tiempo en la oficina. Nuestra jornada se resume en dos horas en el tráfico, otras dos alimentándonos, seis durmiendo y el resto en el trabajo, por eso es importante tener un buen ambiente laboral. Esa fue mi motivación para escribir el libro.

¿Cuáles fueron esas experiencias caóticas en su trabajo?

En una ocasión terminé con la cabeza girada hacia el lado derecho por 15 días, pues los músculos del cuello se entumieron debido al estrés que manejaba.

Llevo cinco años realizando charlas sobre la felicidad y en este tiempo he escuchado cosas normales, como personas que debido a su alta carga laboral sufren de migraña, pero también he sido testigo de casos en que cuando una persona sabe que se acerca su jefe, debe vomitar o hasta se arranca el cabello por partes de la angustia que le provoca tener al jefe cerca.

Otro caso muy común es que desde el domingo al medio día, algunas personas dejan de disfrutar el fin de semana por pensar en que al día siguiente deben ir a la oficina. Es por estos casos y por el mío que nace el libro ‘Felicidad a prueba de oficinas’.

Desde su punto de vista. ¿Qué significa la felicidad para las personas?

Es una pregunta que tardaría mucho en responder, pues he podido encontrar que cuando vemos a la felicidad la podemos reconocer, es decir, hay muchas definiciones de felicidad en todo el mundo, pero todos reconocemos los momentos en los que somos felices y cuando estamos contentos, dos sensaciones totalmente diferentes. Cuando estamos felices sentimos que es algo que sale del alma.

¿Por qué usted dice que trabajar no es sinónimo de sufrir, sino la posibilidad de una persona para ser feliz?

En el libro hay una parte que dice que trabajar será tan aburrido, que pagan por hacerlo, y esa es la definición que muchas personas tienen de su trabajo.

Una de las claves que hay que tener en cuenta en la vida para comenzar a ser felices, es controlar lo que uno mismo se dice y piensa sobre las cosas que dicen, pues muchas personas ven la oficina y la vida como un campo de batalla y no debe ser así.

Además, si usted sale pensando que su vida es una guerra, siempre estará a la defensiva con las personas de su entorno y no podrá nunca ser feliz. Hay que empezar a entender que el trabajo es solamente un mecanismo que se tiene para financiar sus metas personales.

¿Cómo hacer para acabar con la idea de que el trabajo es un sufrimiento?

Lo primero que hay que hacer es entender que si uno necesitara otro trabajo, tendría otro. Por regla general uno está donde tiene que estar y esto, desde mi punto de vista, aplica para la vida en general. Esto quiere decir que mientras usted odie las circunstancias que se le presentan, no va a ser capaz de mejorarlas y de encontrar un mejor empleo.

Usted en su libro ofrece dos ideas que servirían para pasar mejor el tiempo en la oficina, una de ellas es que todo adulto debe saber cómo funciona su sistema de toma de decisiones. ¿De qué se trata esto?

Los seres humanos tenemos que entender por qué nos gusta hacer lo que hacemos, pero antes de eso tenemos el deber histórico de ser felices, pues lo normal es estar feliz. Por ejemplo, cuando uno tiene hambre se da cuenta que le falta algo porque no ha comido y lo normal es no tener hambre, pasa igual con la felicidad, pues cuando estamos tristes es porque dejamos de ser felices.

Muchas veces tomamos decisiones como hacer cierta maestría que no queremos cursar y decidimos realizarla solo porque en nuestra casa nos enseñaron que conviene estudiar cierta clase de cosas. Esto no debe ser así, porque cada ser humano esta en el deber de conocer cómo toma sus decisiones, pues ya grandes es que nos damos cuenta de que no es que nos guste ser personas agresivas, sino que los modelos de rol que recibimos cuando estábamos pequeños nos enseñaron a que debíamos contestar con agresividad. Allí está la clave.

¿Qué recomendaciones para que sea feliz le daría a una persona que va a iniciar un nuevo trabajo?

Primero, que nunca tome su trabajo como un escampadero y entienda que ese trabajo es una solución transitoria.

Segundo, entienda que en las relaciones sociales está la base de su felicidad, pues no me puedo permitir tener una mala relación social con mis colegas y pensar que como tengo una vida familiar saludable todo va a estar bien, pues la felicidad es un concepto relacional.

El último consejo es que hay que tener cuidado con el autoengaño, pues los papás dicen frecuentemente: “Agradezca que tiene trabajo”, pero si no se es feliz, esa no es una motivación.

Una de las primeras recomendaciones que usted da en el libro es que debemos tener claro qué pensamientos no nos dejan ser felices, ¿Cómo hacerlo?

Nos tenemos que volver los auditores de nuestro cerebro, pues así como nuestro corazón bombea la sangre, nuestro cerebro tiene la función de pensar. Para lograr esto es vital la creatividad y debemos obligarnos a tener pensamientos distintos y olvidarnos de sentimientos que no aportan, como el resentimiento, pues este no nos deja ser más creativos ni generar nuevas ideas en las oficinas.

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