No sufra en silencio los cólicos menstruales

No sufra en silencio los cólicos menstruales

Enero 21, 2018 - 08:29 a.m. Por:
Adriana González Fernández, integrante del Semillero de Periodismo UAO-El País
menstruación

Dolores excesivos en los cólicos menstruales y al tener relaciones sexuales son los principales síntomas de esta afección, que puede llegar a dejar infértiles a las mujeres que la padecen.

Foto: istockphoto / El País

Desde que llegó su periodo, a los 11 años, Paola Valencia empezó a sufrir cólicos menstruales excesivamente dolorosos, antes y durante la regla. En la enfermería de su colegio, más tarde en la universidad, e inclusive, en algunos centros médicos, le decían que era algo típico de la menstruación.

“Aunque muchas veces tuve que parar mis actividades diarias porque el dolor era insoportable para mí se convirtió en algo rutinario, en un evento normal cada vez que llegaba mi periodo”, afirma la joven, quien en ese entonces desconocía, al igual que los médicos que la trataron, que bajo ninguna circunstancia es normal que un cólico menstrual sea doloroso y que en caso de serlo, representa un signo de alarma para una larga lista de patologías uterinas y hormonales que afectan a las mujeres, entre ellas, la endometriosis.

El endometrio es un tejido encargado de recubrir el útero y alojar el embrión en las primeras etapas del embarazo. Cuando no hay fecundación, dicho tejido es expulsado en la menstruación. La endometriosis se presenta cuando este tejido crece por fuera del útero, llegándose a adherir en ovarios, trompas de Falopio, intestinos, recto e inclusive, se ha encontrado rastro de esta mucosa en los pulmones y cavidad nasal de algunas mujeres. Aunque la mayoría de los casos presenta síntomas como dolor pélvico frecuente, problemas de fertilidad, dolor durante las relaciones sexuales, ciclos menstruales irregulares y dolor al hacer deposiciones, también puede llegar a ser asintomático y muchas mujeres nunca se dan cuenta que la padecen.
Según Jorge Piñeros, especialista en ginecología y obstetricia de la Fundación Valle del Lili y docente en la Universidad Icesi, al implantarse el endometrio en regiones donde no debería estar, genera dolor, inflamación local y adherencias pegajosas que pueden causar la unión de dos o más órganos. Piñeros explica esto mientras muestra un video en el que se observa el interior del aparato reproductor femenino de una paciente de no más de 40 años, cuyo útero, trompas y ovarios están entrelazados entre sí a causa de estas pegajosas adherencias.

Asimismo, pueden generar que el útero se pegue al recto o a la vejiga, momento en el que aparecen problemas de mayor complejidad y gravedad como obstrucción y bloqueo de otros órganos como las trompas o intestino e infertilidad.

“Culturalmente nos han enseñado que es normal que la mujer sienta dolor con la menstruación. Esa ideología ha causado que miles de mujeres sufran en silencio su dolor y ha afectado e imposibilitado severamente la detección de enfermedades como esta que pueden acarrear grandes problemas”, culmina el especialista, quien recalca que el dolor nunca es normal.

El doctor Álvaro José Escobar Flórez, jefe de laparoscopia ginecológica en el Hospital Universitario Fundación Valle de Lili, explica que entre el 15 % y 20 % de la población femenina en algún momento de su vida sufrirá esta patología. Asimismo, que el 70 % de las pacientes que padecen dolores pélvicos frecuentes tienen problemas de endometriosis. También, que el 40 % de las mujeres con problemas de infertilidad tienen relación directa con la endometriosis.

A los 19 años, Paola Valencia tuvo un periodo menstrual de tres meses. Fue al médico general, quien después de ver la hinchazón de su vientre afirmó que acumulaba ya tres meses de embarazo. Asustada y llena de nervios por la posibilidad de ser madre a tan corta edad, se sometió a una ecografía, en la que en lugar de un feto encontraron una masa de 17 cms que crecía en su ovario derecho, en ese momento fue remitida al ginecólogo, quien la diagnosticó con endometriosis.

Durante los ocho años que pasó aguantando los fuertes dolores pélvicos, creyendo que eran “normales”, se creó la enorme masa compuesta por rastros de endometrio que había llegado al ovario, comprometiéndolo a tal punto que hubo que extirparlo.

La causa de esta patología aún se desconoce a ciencia cierta, pero se ha detectado que las mujeres con antecedentes genealógicos, es decir con presencia de la enfermedad en algunas de sus familiares, tienen mayor probabilidad de desarrollarla.

La endometriosis no discrimina, cualquier mujer y a cualquier edad está en riesgo de padecerla,
de allí la importancia de hacerse chequeos constantemente.

Para detectarla se pueden realizar ecografías, ultrasonidos o una laparoscopia ginecológica. Esta última es el procedimiento más certero, según los especialistas. Consiste en una cirugía en la que se introduce una pequeña cámara en la cavidad pélvica que permite ver el estado de los órganos reproductores y detectar la presencia de anomalías que pueden ser extraídas durante la misma.

La endometriosis no se cura, se controla mediante manejo médico usando tratamientos hormonales como las píldoras anticonceptivas que ayudan a prevenir el crecimiento del tejido uterino y reducen la cantidad de pérdida de sangre durante los periodos. Y mediante tratamiento quirúrgico con cirugía laparoscópica que limpia los residuos que se van acumulando, logrando reducir el dolor, la inflamación y aumentando las probabilidades de quedar en embarazo.

“Los focos de endometriosis causan infertilidad al obstaculizar el sistema reproductivo. Inclusive, los tratamientos de fertilización in vitro pueden fallar por los rastros de endometriosis que inflaman los órganos e impiden todo proceso de fecundación. He tenido pacientes que ya se han hecho dos o tres in vitro y siguen sin logran quedar en embarazo a causa de la endometriosis. Al realizar una laparoscopia el panorama cambia, pues limpia la zona pélvica de rastros de endometriosis permitiendo que se genere un embarazo”, afirma Fernando Ávila, ginecólogo endocrinólogo de la Fundación Valle del Lili.

El doctor Álvaro José Escobar Flórez, jefe de laparoscopia ginecológica de esta misma institución, considera que la laparoscopia junto con al uso de los medicamentos pertinentes, pueden controlar adecuadamente la enfermedad, sin embargo, en algunos casos muy severos en pacientes que ya tuvieron los hijos que deseaban, puede ser necesaria la extracción del útero, lo que erradica la endometriosis totalmente.

Desde que fue diagnosticada, Paola tiene controles cada tres meses con su ginecólogo para monitorear la enfermedad. Ya no sufre de cólicos menstruales ni siente dolor al hacer deposiciones, aunque admite que el dolor al tener relaciones sexuales continúa. Hoy, con 29 años, acumula dos laparoscopias. En la primera, limpiaron los residuos de endometrio y le extirparon su ovario; en la segunda, limpiaron quistes formados por tejido endometrial.

Y aunque actualmente necesita someterse a otra intervención por la aparición de otro quiste en su único ovario, guarda la ilusión de ser mamá, por lo que su especialista le ha aconsejado no hacerlo para no debilitar sus órganos. Hoy toma medicamentos para regular su enfermedad. Aconseja a las mujeres estar atentas ante el primer síntoma y acudir a especialistas en ginecología y obstetricia. Al resto de la sociedad, hace un llamado para que un cólico doloroso nunca más sea llamado “normal”.

En puestos de salud de Cali
e incluso, algunos médicos, justifican
el dolor menstrual y tildan a las mujeres de exageradas  o les hacen creer que el dolor es normal, cuando este no lo es.

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