Doce tips para 'cazar' a los pinochos

Mayo 21, 2017 - 08:18 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo / Editora Equipo de Domingo
Mentiras

25 veces en promedio miente una persona al día. 100 y 200 mentiras pueden decir en promedio los políticos y abogados al día.

Foto: especial para El País 

Edurne Ochoa es mexicana. Consultora en imagen y comunicación estratégica, con especialidad en imagen política. Es, además, máster en comunicación no verbal y detección de mentiras, de la Universidad Elche, de España.

Precisamente, sus conocimientos en detectar a mentirosos y en comunicación no verbal la ha llevado a capacitar en Puebla (ciudad mexicana donde reside) a fuentes periodísticas, directores editoriales, reporteros, políticos, e incluso, a prestar sus servicios a Departamentos de Recursos Humanos y a otros profesionales, que valoran aprender sobre estas temáticas para ser más exitosos en sus campos laborales.

Ella, integrante de ‘El Cuerpo no miente’, un espacio de investigación, difusión, discusión y análisis de temas relacionados con el comportamiento no verbal, estuvo como invitada especial en la Universidad Autónoma de Occidente, UAO, en donde dictó varias conferencias sobre este tema. En ese centro educativo atendió a El País
:
Asegura usted que todos los seres humanos somos mentirosos…

Los seres humanos mentimos en promedio 25 veces al día y estudios de la Universidad de Massachusetts nos dicen que mentimos de 10 a 200 veces al día, y que los políticos y los abogados son los que entran entre las 100 y las 200 mentiras. Y una mentira va desde lo más mínimo: ¿Te gustó mi comida? Y dices que sí, aunque no te hubiera gustado, porque la mentira es un acto colaborativo. Y somos seres sociables, queremos encajar en el grupo, en el entorno donde nos encontramos, y también cuando mentimos nos damos cuenta de que generamos mayor satisfacción en los demás porque no se sienten ofendidos, ni reprimidos, etc. Realmente en nuestra cultura está más castigada la verdad que la mentira.

Regálenos algunos tips para detectar a los mentirosos...

Primero tenemos que entender que se tiene que calibrar a las personas y debe haber el efecto cascada, que es tener tres actos consecutivos que nos determinen que alguien nos está mintiendo. Un evento es un hecho aislado que no nos lleva a la mentira, pero sí nos puede decir que el cuerpo está estresado. Y el cuerpo se estresa por miedo, por ansiedad o porque está mintiendo. Les comparto algunos tips:

  1. Cuando las personas mienten tienen mayor irrigación de flujo sanguíneo en el rostro. Entonces le empiezan los micropicores, se empieza a rascar (puede ser en la nariz, la oreja, la cabeza, etc). 
  2. Tratan de bajar sus ‘ilustradores’. Los ilustradores son, por ejemplo, las manos: ellas hablan por nosotros o enfatizan nuestra conversación. Entonces cuando la persona empieza a mentir baja las manos (generalmente los dedos quedan mirando al piso) y salen del campo visual del interlocutor. También bajan la mirada. 
  3. Cuando los mentirosos niegan algo de lo que se les está acusando su cuerpo se estresa, así que con su boca dicen no, pero con su cabeza ‘dicen’ sí, asienten. 
  4. Se les reseca la boca, por eso comienzan a mojarse los labios con la lengua porque la ansiedad reseca y se debe estar refrescando. 
  5. Les aumenta el parpadeo, los mentirosos lo hacen más rápidamente. 
  6. Ponen barreras oculares: un obstáculo para no ver directamente al otro. Puede ser el cabello encima de un ojo, por ejemplo, porque no tienen la capacidad de decir la mentira a los ojos. 
  7. A preguntas fáciles él no responde de esa manera. Si le preguntan: ¿Tú tomaste mi grabadora? él dice: ‘¿Es que me estás echando la culpa de la pérdida de tu grabadora?’. O se hace el indignado: ‘creía que me tenías más confianza, pero ya veo que no. Si eso va a ser un problema pues yo te la compro’. Las personas que dan demasiadas explicaciones están inventando algo. 
  8. Se les ve con pies nerviosos (con mucho movimiento), porque están ansiosos, quieren darse a la fuga para no seguir estresados. 
  9. Se dan autoconfort: friccionan las manos entre sí (como al calentarlas cuando hace frío); se acarician el brazo izquierdo con la mano derecha o viceversa. Es decir, se empiezan a apaciguar, como a decirse a ellos mismos: ‘tranquilo, nada va a pasar, no te va a pillar la mentira’. 
  10. Tienen la frente perlada: con más brillo, porque hay más sudoración. 
  11. Se les quiebra la voz.
  12. Al momento de mentir bajan la voz para que no les escuchen bien la mentira y no los vayan a descubrir.
¿Cómo es esa tendencia de las Áreas de Recursos Humanos de estudiar el perfil de un aspirante a una empresa ayudándose del ‘currículum de aire’ (lo que publica en redes sociales)?





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