Diez conversaciones sobre sexo a las que ninguna pareja debería renunciar

Junio 04, 2017 - 07:50 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo |  Editora Equipo de Domingo de El País 
Hablar de sexo

Para muchos en la actualidad, especialmente para los más jóvenes, el sexo no hay que pensarlo ni conversarlo, solo hay que vivirlo.

Sin embargo, si se desea mantener una relación estable y gratificante, la sexualidad no solo hay que experimentarla, sino que hay que hablar también acerca de ella para lograr un mejor conocimiento de la pareja y alcanzar un buen desempeño en la intimidad, que satisfaga a ambos.
Si además de amar, admirar a la pareja, cuidarla, respetarla usted tiene una comunicación asertiva con ella, sin vergüenzas, pero sí con prudencia, propiciará un goce sexual.

¿Sobre qué temas nunca se debe callar? ¿Cuáles son esas temáticas más comunes que se tienen que abordar en pareja? El médico familiar Jesús Arnaldo Reyes, la psicóloga clínica Beatriz Guzmán y el médico sexólogo y terapeuta sexual Édison Pazmiño, nos orientan:

1. Frecuencia sexual

¿Siente que desea más encuentros íntimos que los que tiene? ¿O prefiere menos, pero con mayor calidad? ¿Que su trabajo o el rol de madre, padre o hijo, o los de su pareja desplazan el sexo? No se calle, hable con su cónyuge, negocien, porque la frecuencia de las relaciones sexuales genera muchas dificultades: “Yo quiero más, tú no me das tanto”, “¿Cómo vamos a tener sexo si aquí están los niños?”, o “¡tu mamá puede escucharnos”! Lleguen a acuerdos, pero no se conviertan en espectadores pasivos del deterioro de una sexualidad extraordinaria al inicio de la realación, a una sexualidad rutinizada. No hagan el acto sexual por cumplir un requisito, sino, porque lo desean de verdad.

2. Prácticas y formas

Converse sobre las prácticas sexuales que más le gustan y acerca de aquellas no lo están haciendo sentir cómodo y diga qué otras no está dispuesto a experimentar. Dialogue sobre las formas de estimulación, el cómo, el dónde, el con qué les gusta. Los sitios, las vestimentas, si con luz prendida o apagada.Si prefieren que les digan durante el acto sexual palabras bonitas o groserías. Si le encanta un ritmo lento, rápido, rudo. Converse si está contento o no con el preludio, lo que le gusta que le hagan antes del coito. Y recuerde que prácticas como sadismo, fetichismo, tríos, swinger, deben ser conversadas y convenidas, no presionadas.

3. Tabúes y miedos

Hay temas vedados en una relación y hay que hablarlos, como el hecho de saber si la pareja se masturba o no. Casi siempre las parejas terminan individualmente masturbándose porque es un tabú contárselo a su cónyuge y a veces es válido saberlo, porque en muchas ocasiones, la misma pareja puede ayudar y esto puede llegar a ser saludable para la relación.

Del sexo mismo incluso no se habla porque se considera sucio, pecaminoso, penoso hablar del asunto. Hay que vencer esos prejuicios. Si es una persona que dialoga libremente con su pareja de la relación sexual le va a permitir conocer cómo funciona su cuerpo, qué le gusta en el sexo, cómo, cada cuánto prefiere y eso es clave.

4.Detonadores de placer

Indague sobre esa forma o práctica sexual que le enciende la chispa al otro y detona su placer, para permitirle concluir al final que tuvo un muy buen desempeño. Empiece por conocer bien sus propias zonas erógenas para explorar y conocer las del otro.

Tenga en cuenta que no solo se puede llegar a un orgasmo a través del coito. Muchas son las parejas que lo buscan únicamente a través de esta forma, pero se puede llegar a él también a través del sexo oral, la automasturbación o la heteromasturbación (masturbación mutua) o con la ayuda de un juguete sexual... Hay que hablar sobre todas las otras posibilidades de llegar al orgasmo.

5. Cambios corporales

Cuando mujeres y hombres no se sienten atractivos, se han engordado, sienten que tienen un cuerpo defectuoso o han pasado por experiencias corporales difíciles, afectan su desempeño en la sexualidad y se coartan.

Antes que hablar optan por huirles a las relaciones, a no desnudarse, a taparse con la cobija, a no quitarse toda la ropa, a permanecer con la luz apagada. Así que hay que hablar sin tapujos, con total desnudez, de los cambios en el cuerpo, de la valía propia.

Ese es uno de los diálogos más incómodos y menos posibles, pero es muy útil a la hora del juego y los preámbulos sexuales que son tan interesantes.

6. Igualdad en la intimidad

Mientras la cama siga siendo un escenario machista y no se hable al respecto, habrá problemas. ¿Por qué las mujeres tienen que esperar que sean ellos los que tomen la iniciativa en el sexo?¿Por qué aún hay hombres que se enojan si sus parejas proponen nuevas formas amatorias?: “¿Quién te enseñó?”, les recriminan. Se piensa que por su rol de señora de la casa, esposa fiel o madre, una mujer no puede considerar ciertos ‘atrevimientos’ en la intimidad porque “eso es para prostitutas”. Casarse ellas con pensamientos como que están para dar placer y no para exigirlo son temas que se deben hablar pues eso de la ‘sexualidad respetable’ de la mujer acaba con la pasión.

7. Disfuncionalidad

Cuando aparecen trastornos como bajo deseo sexual, problemas de erección, eyaculación precoz, anorgasmia (ausencia o insuficiencia de orgasmos), resequedad vaginal, no tome decisiones como evitar el sexo o propiciar que la pareja piense que ya no la quiere o que tiene otro. Generalmente cuando se conversa de estos asuntos es demasiado tarde, la relación se ha resquebrajado por imaginarios equivocados. Consulten con un especialista, descarten que haya problema de organicidad (daño orgánico), acompáñense. En parejas mayores que dialogan sin tapujos, cuando el hombre tiene problemas de erección, especialistas han notado que algunas mujeres, incluso, cargan el viagra.

8. Penecentrismo

Hay que dialogar sobre cómo evitar la genitalización de la relación.
Muchos hombres piensan que solo con la penetración la pareja obtiene la gratificación sexual y se olvidan del erotismo. Los hombres deben trabajar en eliminar ese penecentrismo y las mujeres tienen que esforzarse en no reforzarlo. Ambos deben trabajar en el disfrute sexual a través de todos los sentidos: del tacto, de los besos, de las caricias, de los olores, de los sabores, incluso, los hombres son muy visuales y las mujeres más auditivas, estimular esas sensaciones. Es decir, la relación íntima no debe centrarse únicamente en la genitalidad.

9. Un tercero en la relación

Hay que conversar sobre un tercero en la relación: ¿es bienvenido un juguete sexual? ¿Con qué regularidad? ¿Solo para ocasiones especiales? ¿Qué tan dispuesto estoy para cumplirle la fantasía sexual a mi pareja? o ¿para recibir en la cama a una tercera persona? Sobre todo esto se tiene que dialogar. Las fantasías, por ejemplo, generan mucho placer, hacen que la relación no vaya cayendo en la monotonía sexual, que es la enemiga de las parejas. Pero invitar a un amigo, por ejemplo, a la intimidad conyugal, es un tema de conversación que se debe tener y convenir con antelación y además, dialogar sobre sus posibles funestas consecuencias. Hable, negocie, no decida solo, no imponga.

10. Exclusividad y sexo seguro

No asuma o dé por sentado que por el hecho de intimar, su pareja le debe exclusividad. Conversen sobre este tema y negocien, porque quizá el otro no esté dispuesto a ser tan ‘exclusivo’, ni usted a querer compartirlo. Existen tendencias en la sexualidad y una de ellas es incluir a un tercero en la relación o hacer intercambio de parejas y en este tipo de experiencias es mejor establecer reglas claras. También hay que hablar sobre los métodos a usar para tener sexo seguro, la posibilidad de tener un hijo, si es el momento propicio o no, sobre el miedo a una enfermedad de transmisión sexual. Esto marca una pauta importante en la dinámica sexual.

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