Dermatitis atópica, un dolor que traspasa la piel

Dermatitis atópica, un dolor que traspasa la piel

Febrero 22, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Zorayda Lenis Rengifo 
La dermatitis atópica

La dermatitis atópica llega a afectar en forma severa la calidad de vida. Su origen tiene relación con factores internos y externos. Medicamentos biológicos, lo nuevo para controlarla.

Especial para El País

Por la huella evidente que deja en la piel, muchos creen que es contagiosa, razón por la cual tienden a rechazar al paciente, a hacerle blanco de burlas y a estigmatizarlo. También se suele pensar que es un problema leve que no amerita tratamiento y que solo ataca a los niños.

Pero la realidad es que la dermatitis atópica, que sí tiene mayor prevalencia en los menores, pero también puede surgir en la edad adulta, puede llegar a ser muy severa. Quienes tienen que convivir con ella ven afectada su calidad de vida, pues muchos afrontan cuadros de depresión, dificultades en sus relaciones interpersonales, e incluso, frecuentes incapacidades laborales.

Eso es lo que advierten especialistas como Olga Lucía Forero, dermatóloga y directora médica de la Clínica Radiante, quien asegura que esta enfermedad crónica es más común de lo que se cree. Las estadísticas indican que es la patología inflamatoria de la piel más frecuente en la infancia y una de las más habituales en la adultez.

Aunque no se conocen las cifras exactas de incidencia en Colombia, las Guías Clínicas de la Academia Americana de Dermatología estipulan que entre el 15 % y 20 % de la población la ha sufrido en algún momento de su vida, siendo más prevalente su inicio entre el tercero y sexto mes de vida.

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Pero la buena noticia, según la doctora Forero, es que un 70 % de casos mejora en la adolesencia y solo un 30 % persiste hasta la madurez.
Pero ¿cuál es la causa de la enfermedad? Los especialistas aseguran que su génesis se relaciona con estímulos muy diversos, tanto externos relacionados con el medio ambiente, como internos, asociados al estrés.

También influye la genética. “Hay personas que tienen una piel reactiva o alérgica, en la que las condiciones de barrera y componentes como los lípidos y las moléculas de adhesión, no son suficientes o tienen unos y otros no, lo que no le permite defenderse adecuadamente de los agentes medioambientales”, explica Forero.

Los especialistas han identificado, además, características asociadas, como rinitis, asma, ojeras, pliegues en los párpados inferiores, manos arrugadas y piel de gallina en las mejillas y los brazos. Asimismo, intolerancia a los detergentes, el polvo, el sudor o el clima muy seco o muy húmedo.

Lesiones que hablan

Placas o lesiones cutáneas engrosadas y con descamación, enrojecimiento de la piel y fisuras, que con frecuencia presentan humedad, son algunos de los signos y síntomas con los que se puede sospechar de una dermatitis atópica.

“Esto sin contar el prurito o rasquiña, que suele ser tan intenso que llega a afectar el sueño, y que tiende a complicarse con infecciones por virus o bacterias, que penetran a través de las fisuras en la piel”, anota Forero.

De acuerdo con el especialista español José Manuel Carrascosa, del Departamento de Dermatología del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona, “existen diversos grados de atopía, desde pacientes que presentan lesiones en unas pocas zonas del cuerpo hasta otros que sufren afectación muy extensa y de forma persistente”. En ciertos pacientes, incluso, pueden aparecer bombitas con líquido o pus.

Lo que también hay que aclarar es que dependiendo de la edad, los síntomas suelen atacar diferentes áreas del cuerpo. Así lo confirma Natalia Hernández, presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología, AsoColDerma. Por ejemplo, en los lactantes se hace evidente en el cuero cabelludo, las mejillas y lo que se conoce como área del pañal. “Ya en la etapa preescolar y escolar, se manifiesta en los pliegues del cuello, los brazos y las piernas”, anota Hernández.

Y en la etapa adulta es más común que las manifestaciones se evidencien en la cara, las manos y las superficies extensoras de las extremidades superiores e inferiores.

Así se detecta

El diagnóstico de la dermatitis atópica es básicamente clínico. Lo que quiere decir, que se detecta a través de los síntomas y signos típicos ya mencionados.

Tal como lo explica la dermatóloga Forero, en los adultos por lo general, se opta por una biopsia para descartar dermatitis de contacto (alergia), linfomas cutáneos y dermatitis ceborréica. “Esto debido a que no es normal que la enfermedad surja en esta etapa, sino en la niñez. Una vez se corrobora esto, se realiza una prueba de alergias de parche y de inmunoglobulina E en sangre”, aclara.

Por fortuna puede controlarse

La presidenta de AsoColDerma, señala que es muy importante consultar a un dermatólogo para elegir el tratamiento más adecuado para la dermatitis atópica.

En efecto, los médicos disponen de una completa variedad de terapias para el manejo de esta enfermedad, que permiten controlarla, aunque no curarla.

En los casos más leves, se puede recurrir, por ejemplo, a cremas hidratantes y a corticoides con poder antiinflamatorio, ambos de uso tópico. “Pero estos últimos deben aplicarse con precaución. Solo deben suministrarse en ciclos, dos veces al día durante los primeros díez días y luego, una o dos veces por semana como terapia de mantenimiento.

Asimismo, no deben aplicarse por más de cinco días en niños ni en zonas como la cara, los pliegues o los genitales”, advierte la dermatóloga Forero.

Por otro lado, en casos moderados a severos que no se han logrado controlar con los fármacos tópicos la alternativa es la fototerapia, que tiene una duración de seis meses, durante los cuales se expone al paciente a una luz ultravioleta en sesiones de cinco minutos, dos veces por semana.

Si nada de esto funciona, entre las opciones también están los inmunosupresores orales, los cuales actúan en diferentes puntos de la cascada inflamatoria, bloqueando la respuesta inmunológica del organismo, pero tienen efectos secundarios como problemas renales y hepáticos e infecciones, por lo que deben ser consumidos con precaución. Algunos estudios han revelado que no se pueden consumir por más de un año.

Al respecto, la dermatóloga Natalia Hernández, explica que durante mucho tiempo el tratamiento para la dermatitis atópica estuvo centrado justamente en cremas antiinflamatorias, fototerapia y algunos medicamentos sistémicos con respuestas parciales, pero que “en los años recientes se ha abierto una esperanzadora ventana con nuevos medicamentos biológicos, que tienen su acción principal en las moléculas implicadas en la enfermedad y que, según estudios, han mostrado una alta eficiencia”.

Se trata de inyecciones a base de moléculas, dirigidas a proteínas que actúan en el proceso de desarrollo de la enfermedad, y que se aplican a nivel subcutáneo durante quince días. “Este tratamiento ha demostrado ser muy seguro a largo plazo, ayuda a controlar la enfermedad en un porcentaje mayor y no produce efectos secundarios, ya que bloquea solo una parte de la reacción inmunológica y no toda”, aclara Forero.

De acuerdo con el doctor José Manuel Carrascosa, por ahora los avances en las investigaciones apuntan hacia la ingeniería genética y la posibilidad de diseñar fármacos enfocados en puntos concretos. “En Europa ya se empieza a vivir una revolución terapéutica nunca antes experimentada en dermatitis atópica, que puede evolucionar desde el uso de tratamientos antiinflamatorios inespecíficos y, en general, poco eficaces, hacia tratamientos selectivos, mucho más eficaces y más seguros”, comentó el profesional.

Para prevenirla

Teniendo en cuenta que la resequedad en la piel es un factor que predispone a sufrir la dermatitis atópica, se les sugiere lo siguiente a los padres:

Aplíqueles humectantes a los niños, que no contengan preservantes ni fragancias.

Evite muñecos de peluche y la acumulación de polvo en la habitación de los niños, pues esto predispone a la enfermedad.

Recuerde que el baño de los menores debe ser corto y con agua que no esté muy caliente ni muy fría.

Esta enfermedad afecta la quinta parte de la población en los países desarrollados.

La dermatitis atópica fue uno de los temas centrales del III Congreso Colombiano de Dermatología, realizado en Cartagena del 3 al 6 de noviembre del año pasado.

Consejos prácticos

En caso de sufrir la enfermedad la doctora Forero aconseja:
Consulte con un dermatólogo. No se autodiagnostique, ni crea en todo lo que le dicen sus amigos y familiares. Y mucho menos se resigne a vivir con esta enfermedad.

Utilice ropa ligera. Tampoco use prendas ajustadas, pues la fricción y el calor agravan aún más el problema.

Evite, además, los cambios bruscos de temperatura, la ropa de lana, los ácaros, los detergentes y jabones que resecan la piel, ya que pueden empeorar la condición.

Si está siendo tratado con inmunosupresores orales, asegúrese de ponerse bloqueador solar en la piel, ya que podría estar expuesto a sufrir cáncer, pero cuídese de que no tengan filtros químicos, sino minerales.

Se calcula que un paciente con dermatitis atópica severa ve afectada la mitad de su vida por los síntomas.

Actualmente están en desarrollo medicamentos tópicos que equilibran el sistema inmunológico para que el organismo se defienda de la enfermedad.

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