Conozca algunos de los retos de la Política de Educación Rural del Valle del Cauca.

Estos son algunos de los retos de la Política de Educación Rural del Valle 

Noviembre 03, 2017 - 10:05 p.m. Por:
Wendi López D. , especial para El País
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En Florida, Valle, uno de los municipios más afectados por el conflicto armado, se desarrolló el primer Foro Regional de Educación Rural del Valle del Cauca.

Especial para El País.

Tras el posacuerdo la ruralidad y sus dinámicas, entre ellas la educación, tomaron especial importancia. Emergieron actores, movimientos y requerimientos que antes, por el conflicto armado, no se veían con claridad, pero que ahora merecen entenderse mejor y ser atendidos por parte del Estado. 

Por eso, con el propósito de poner en la agenda pública regional la educación rural y reflexionar sobre sus retos, demandas y significados, se realizó este 23 de octubre, en Florida, Valle del Cauca, el Foro Regional de Educación Rural.

Dicho municipio fue seleccionado como anfitrión del evento por ser uno de los priorizados por la ONU para trabajar durante el posconflicto.

Este evento fue promovido por la Mesa de Educación Rural del Valle, Merva, la cual se conformó hace un mes con los distintos sectores implicados en la educación regional (industria, agroindustria, academia y Gobierno Nacional y Departamental) para acordar pistas claves y pertinentes a los requerimientos de los territorios rurales. “Su propósito es construir una Política de Educación Rural efectiva para el Valle”, afirmo Odílmer de Jesús Gutiérrez, secretario de Educación Departamental.

La Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, la Gobernación del Valle del Cauca, el Ministerio de Educación Nacional, Alcaldías Municipales y la Universidad Javeriana convocaron a distintos ponentes, académicos y líderes comunitarios, para que explicaran algunas de las iniciativas nacionales e internacionales más innovadoras y significativas en el ámbito de la educación rural.

Algunas de estas son el Programa Utopía de la Universidad de la Salle, el Proyecto Forja, Educapaz y La Escuela, un Proyecto de Transformación Cultural. Asimismo, se presentaron ponencias como la de Dante Castillo, director de políticas y prácticas innovadoras de SUMMA- Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina.

Además de las ponencias, el evento promovió seis Mesas de Experiencias para que los asistentes reflexionaran sobre el actual significado de la educación rural, su relevancia en la coyuntura del país, sus retos, potencialidades y demandas.

“El Foro se pensó con miras a obtener insumos que le permitan a la recién creada Mesa Intersectorial de Educación abordar los asuntos críticos y fundamentales de la Educación Rural”, explicó Ana Milena Lemos, directora ejecutiva de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla.

90 % de las instituciones a cargo de la Secretaría de Educación del Valle del Cauca están ubicadas en el sector rural. Hay un total de 127 en esta zona, de las cuales  solo 50 tienen especialización agropecuaria.

Uno de los focos de la Gobernación es, entonces,  poder aumentar el número de colegios con esta especialización o dar algunas especialidades técnicas o tecnológicas que se conviertan en oportunidades para los jóvenes del campo. 

Muchas de las conclusiones que arrojaron las mesas de experiencias serán revisadas y sistematizadas por la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla y la academia. El objetivo es estructurar una ruta a seguir y concretar estrategias en las que Estado, empresa privada y comunidad organizada desarrollen la Política Regional de Educación Rural.

A continuación, se mencionan algunas de las conclusiones más importantes del foro, compartidas por Carmen Rengifo, coordinadora de Planeación de la Fundación Caicedo González Riopaila.  Según ella, cada uno de los aporte y experiencias socializadas durante el foro apuntan a que no existe una única población rural, ni una sola manera de hacer educación. Se evidenciaron muchas de las exploraciones, metodologías y rutas que distintas comunidades (diversas entre sí) han adelantado como modelos educativos, y que por lo tanto, merecen ser reconocidos, estudiados y potenciados.

1.  El campo: Un territorio de oportunidades

Las iniciativas que se presentaron durante el Foro Regional de Educación Rural del Valle del Cauca evidencian la capacidad que tienen las comunidades de adelantar sus propios procesos y modelos de educación, incluyentes, diversos, interculturales y con vocación territorial. En ese sentido, Ana Milena Lemos, directora ejecutiva de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, cree que la educación rural requiere metodologías, programas y modelos flexibles que puedan responder a la propia visión de desarrollo de las comunidades y a sus proyectos de vida.

“No es solo diseñar una oferta educativa para el territorio. Se debe proyectar una mirada hacia las necesidades de quienes se forman para trabajar en él, para que puedan, por ejemplo, incrementar la productividad y cumplir sus metas”, afirmó.

Es decir, que resulta necesario propiciar que los niños y jóvenes encuentren en la educación la posibilidad de alcanzar sus metas y de potencializar sus territorios. Según ella, las comunidades no quieren que les lleguen con educación superior que los saque del campo, sino una que le agregue un valor y lo haga más atractivo. Por ejemplo, que los jóvenes encuentren en las nuevas tecnologías estrategias que mejoren los emprendimientos y procesos de producción de sus padres o vecinos.

2. Cerrar brechas educativas y tecnológicas

Es necesario considerar que existe una brecha entre los estudiantes urbanos y rurales. El desarrollo de competencias no es el mismo, y así lo evidencian, por ejemplo, los bajos resultados en las Pruebas Saber y la poca población rural que logra acceder a la educación superior. Además, existen altos índices de deserción universitaria de los jóvenes rurales, debido, sobre todo, a que no cuentan con los recursos para su sostenimiento.
Por lo anterior,  Lemus plantea la necesidad de que existan mayores inversiones que apalanquen la formación académica de los habitantes del  sector rural.

El otro reto evidenciado durante el foro  es la necesidad de entender la clara  modernización e innovación de la producción agraria y las competencias y habilidades que como tal exige, para capacitar, entonces, a estudiantes y docentes.

62 % de los niños y jóvenes del campo no accede a la educación media y el 99 % de estos mismos, no ingresa a la educación superior.

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En la Mesa Principal: Odílmer de Jesús Gutiérrez, secretario de Educación Departamental; Ramíro Mariño,  gerente corporativo del grupo Agroindustrial Riopaila Castilla; Diego Bustamante, alcalde de Florida,  y Ana Milena Lemus, directora ejecutiva de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla.                                                                                                                                 El evento contó con la masiva participación de docentes de colegios y universidades de todo el Valle del Cauca. 

Foto: Especial para El País.

3. Oferta académica:  Pertinencia educativa

La ruralidad requiere una ampliación en la oferta educativa, contar con nuevas infraestructuras que presten tal servicio y que reconozcan las necesidades de los programas agrarios, técnicos o tecnológicos que le sumen oportunidades personales,  profesionales laborales y económicas a la población del campo. 

José Leonardo Campo Mestizo, coordinador de la Institución Departamental de Educación Básica Indígena Comunitaria y Complementaria, Idebic, menciona, por ejemplo, que se requieren parcelas y terrenos para poner en práctica los saberes del cultivo de la tierra.

"Antes le pediámos permiso a un vecino, que nos prestará por un año la parcelita, porque ya después de ese tiempo lo normal es que la necesite, por eso  la escuela rural como mínimo debe contar con una hectárea o una plaza, para que el muchacho estudie y se unte de la tierra. Además, se debe capacitar a los maestros  para que tengan visión mas amplia del campo",  explica José Leonardo Campo Mestizo. 

En este sentido, Florida, actualmente, adelanta conversaciones para crear una universidad que atienda a su población y por que no a la del resto de municipios del Valle. Sin embargo, no se trata solo de una ampliación del servicio sino también, de hacer una revisión de los programas más acordes a las características de los contextos y las necesidades del sector productivo.

Ahora bien, también, se demanda el diseño de nuevos programas que desarrollen otras dimensiones de los sujetos, particularmente, aquellos artísticos y culturales, que les permitan a las comunidades un crecimiento  integral. 

4. Trabajo en redes: Articulación
entre sectores

Potencializar el trabajo en redes es una propuesta que nace desde el Ministerio de Educación Nacional, en el marco de la Política de Educación Superior Rural. Para hacerlo, es necesario reconocer y respetar el trabajo previo de cada uno de los actores del territorio, unir sus fuerzas y democratizar la toma de decisiones. Todo en función de construir iniciativas consensuadas, que optimicen y fortalezcan los conocimientos y valores agregados que cada sector aporta.

Carmen Rengifo, coordinadora de la Fundación Caicedo González, explica que es necesario que se establezcan las redes indicadas para articular a cada sector, como el académico y productivo, pero que además, se cuente con la  presencia de las instancias centrales, como el Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de Agricultura. Es decir, “todos aquellos sectores que tengan algo que decir frente al desarrollo rural en los territorios”, puntualizó.

5. Educación para la paz: Desarrollo sostenible

Durante el Foro se mencionó que las experiencias de las comunidades muestran que la solidaridad y cooperación, valores propios del campo, son importantes para construir las líneas de una educación para la paz.

Al respecto, Carmen Rengifo afirmó que “el trabajo adelantado desde la ruralidad tiene elementos potenciales que se pueden retomar en la coyuntura del posconflicto”. Para ella, es importante, por ejemplo, el reconocimiento de las identidades culturales y la implementación de un enfoque diferencial como elemento transversal a toda la definición de currículos y de modelos educativos.

Jose Leonardo Campo Mestizo, coordinador del Idebic, institución con sus propios programas académicos, afirmó que para la comunidad nasa y demás pueblos indígenas resulta importante fortalecer la educación con algunos componentes de su cosmovisión y sabiduría ancestral como: territorio, jurisdicción, salud, economía y espiritualidad. Además, de promover un cultivo respetuoso y sostenible de la tierra, sin hacerle daño a los estilos de vida y culturas de las otras comunidades (afrodescendientes, campesinas, etc). Es decir, propiciando un desarrollo sostenible para todos y para la naturaleza. 

Más detalles: 

*Hace un mes se creó La Mesa de Educación Rural del Valle (Merva) para trabajar intersectorialmente en la construcción de los lineamientos de la política regional de Educación Rural del Valle.

* La Institución Departamental de Educación Básica Indígena Comunitaria y complementaria, Idebic, actualmente dicta una tecnología sobre el liderazgo para su pueblo, dictada por sus 'mayores'. El sueño del pueblo nasa es que el Ministerio de Educación reconozca sus esfuerzos y de ese modo,  ganar poco a poco, un reconocimiento de sus propios modelos.

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