Una noche pacífica, detalles de la gala benéfica del Tecnocentro Cultural Somos Pacífico
ENTRETENIMIENTO

Una noche pacífica, detalles de la gala benéfica del Tecnocentro Cultural Somos Pacífico

Noviembre 14, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El evento rreunirá este jueves 17 de noviembre, en Cali, a Yuri Buenaventura, Jose Aguirre y Hugo Candelario, con grandes chefs de la región.e invitados especiales

[[nid:289440;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2014/05/yuri-buenaventura-4.jpg;full;{Para asistir a la Noche Somos Pacífico reserve en el teléfono: 333 1230. Valor puesto: $1 millón. Valor mesa: $10 millones. Haga parte del Club de Amigos en www. alvaralice.org.}]]

Una noche con la música del Pacífico, 500 invitados y una exquisita cena preparada por grandes chefs, es la invitación que hace la Fundación Alvaralice para unirse a una  bella causa: pertenecer al Club de Amigos del Tecnocentro Cultural  Somos Pacífico. Este  beneficia con sus programas artísticos, tecnológicos y de empleabilidad, a 3.000 niños y jóvenes de Potrero Grande.    

Ya a esta causa se unieron los propios músicos que amenizarán la velada: Yuri Buenaventura, quien solo exigió tener como acompañamiento musical a “la mejor banda de salsa del mundo”, la de José Aguirre y la Cali Salsa Big Band; el mejor representante de la música del Pacífico,  Hugo Candelario, con su Grupo Bahía; y dos agrupaciones que son parte ya de la agencia de artistas del Tecnocentro, Alto Volumen y el Ensamble de Danza Somos Pacífico. 

  El menú de la noche, este jueves  17 de noviembre a las 7:00 p.m., en el Club Campestre,   no podía estar en mejores manos que en las de Carlos Yanguas, Maura de Caldas, Sebastián Corbo y Raphaël Haasz. Estos prestigiosos chefs prepararán algunos de  sus platos estrella para deleitar a los asistentes.

 Por la compra de una boleta o de una mesa cualquier persona natural o empresa podrá vincularse al Club de Amigos de Somos Pacífico. 

“El proyecto del Tecnocentro Cultural Somos Pacífico nació en 2009 como un sueño de paz en el barrio más violento de Cali, ubicado en la Comuna 21, Potrero Grande,  el más poblado de la ciudad con 30.000 habitantes,  la mayoría familias desplazadas,  afrodescendientes y  de ingresos muy bajos (entre $0 y  $300.000  mensuales), con problemas de fronteras invisibles y todo tipo de violencia”, describe Whitney  Cox, la neoyorquina que es   directora ejecutiva  de  la  Fundación  Alvaralice. 

 “Los jóvenes  son los más expuestos a esa violencia porque no hay espacios recreativos y las casas son muy chiquitas, de 30 metros cuadrados. Ellos permanecen en la calle. Este proyecto se creó con la idea de brindarles un uso positivo de su tiempo y la misión es prevenir la violencia y promover la reconciliación a través de programas culturales con baile, arte, música y  programas tecnológicos, desde  la enseñanza de lo más básico del  computador hasta diseño gráfico y  robótica. Y tenemos un programa de empleabilidad formal, reconocido como uno de los más exitosos del país, con   75 % de tasa de empleo y formación de  más de 300 jóvenes”, agrega Cox. 

Dice que “a eso se suma una agencia de  talentos, que cuenta con 10 grupos de baile y de música y la  orquesta  Somos Pacífico, que ha generado más de U$15.000 en ingresos para los artistas”. Todos estos logros los narra emocionada esta neoyorquina con ascendencia italiana, apasionada por el trabajo comunitario, que aparte de inglés habla otros tres idiomas, español, italiano y portugués, como una forma de conectarse más con Latinoamérica, su continente adoptivo.

 Egresada de la Universidad de Columbia, con un título en Economía, inició su carrera en  mercados de inversiones en la Bolsa de Nueva York, al liderar proyectos en los  bancos   JP Morgan, HSBC  y  Lehman Brothers. 

“Trabajé allí casi por 15 años. Pero hace un año y medio me cansé de esa vida y renuncié. Trabajé en Bogotá con el patrocinio de un fondo suizo para una empresa colombiana, pero pasaba todos los fines de semana en Cali, donde me amañaba más, porque tengo muchos amigos desde la universidad, soy una enamorada de su cultura, soy salsera, llevo toda mi vida bailando salsa”, dice.

Ahora que dejó las comodidades y a la vez la congestión de las grandes ciudades,   encontró ese lugar con sonidos pacíficos -al ritmo de la clave y la guaracha-  donde pudo realizar el proyecto social que un día soñó: el de llegar a una comunidad y ayudar a potencializar al máximo los talentos de sus habitantes, dice que se siente más viva. 

“Unos amigos míos de  la Fundación Alvaralice, el año pasado  me llamaron cuando se estaba terminando mi contrato para decirme que si quería pertenecer a una fundación que trabajaba con cultura, arte y  tecnología y que tenía sede en Aguablanca. Les dije:  ‘¿Cuándo empiezo?’”, confiesa. 

 Ya en enero de ese año estaba en Cali, dirigiendo la Fundación Alvaralice, de la familia Garcés Echavarría, fundada por  los cuatro hijos de Álvaro  Garcés y Alice  Echavarría, en homenaje al espíritu filantrópico de sus padres. 

Cox explica: “Nosotros no manejamos  directamente proyectos, somos movilizadores de recursos, formamos alianzas públicas y privadas. Buscamos proyectos para apoyar que estén alineados con nuestra misión,  con la construcción de una Colombia más pacífica e incluyente. Ahí  entra el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico,  una alianza público-privada. La Fundación Alvaralice es socia fundadora, con la Alcaldía de Cali, Comfandi y Somos Pacífico, que tiene su equipo y un director. Yo  soy la presidenta de la Junta Directiva y somos los principales recaudadores de fondos para este proyecto”.

 “La Alcaldía de Cali financia el 75 % del presupuesto anual, y nos  deja con un 35 % que debemos  cubrir. Son  $250 millones que tenemos  que levantar cada año”, afirma. “Cualquier persona natural o empresa privada puede  unirse al Club de Amigos de Somos Pacífico, $5000 o $10.000 mensuales   harán la diferencia en la vida de estos jóvenes”.

En detalleEl MenúEntrada: a cargo del chef ejecutivo del Club Campestre, se titula ‘Colores del Pacífico entre culturas, sabores y fogones’. Consta de morcilla crocante con miel de piña, envuelto de maduro en leche de coco, panela, queso fresco y mini pandebono de albahaca negra rellena de gallina ahumada, aguacate y achiote.  Carlos Yanguas ofrecerá el plato ‘Cerdo en dos texturas’.  Maura de Caldas, ‘matrona de la cultura gastronómica y artística del Pacífico’, deleitará a los asistentes con su especialidad, el ‘Arroz endiablado’.  Raphaël Haasz dará el toque final a la velada con su exquisito postre ‘Tropezienne de Frutos Rojos’.  Invitada de honor: María Clemencia Rodríguez de Santos.  Invitados especiales: Ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba. Gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro. Alcalde de Cali, Maurice Armitage.  Maestras de ceremonia:Mabel Lara, Taliana Vargas y Vanessa de la Torre.   ProtocoloTraje de coctel.

 

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