ENTRETENIMIENTO

Una mirada 360 a 'El Principito', el libro que ya conquista las salas de cine

Noviembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | Reportera de El País
Una mirada 360 a 'El Principito', el libro que ya conquista las salas de cine

El Principito es uno de los tres primeros libros de mayor venta en el mundo. Y podría estar de primero, por lo menos en Colombia.

Considerado el mejor libro del siglo XX en Francia, ahora 'El Principito', llega a las salas de cine. La historia de su autor también es de película, conózcala.

El  Principito dejó su casa, el asteroide B612, a su amiga la  rosa  y a su oveja dibujada, para saltar al cine, junto a su compañero de aventuras, el aviador, y  no solo para visitar otros asteroides habitados por personajes extraños antes de llegar la Tierra, sino para salvar la infancia de una pequeña a la que su mamá amenaza con volver adulta antes de tiempo.  La película, adaptación del cuento clásico  escrito por el piloto francés Antoine de Saint-Exupéry (fallecido hace 70 años), ya fue ovacionada por la crítica en Cannes, en la sección oficial de largometrajes, fuera de concurso. Se llevó el premio del público en el Bogotá International Film Festival, y el jueves se estrenó con éxito en toda Colombia.  Dirigida por Mark Osborne, nominado al premio Óscar por ‘Kung fu Panda’, y con Hans Zimmer, ganador del Óscar por la música de ‘El Rey León’, al frente de la banda sonora,  la película se centra en la amistad entre un excéntrico aviador y su nueva vecina, una niña que no ha disfrutado  su edad ya que su mamá planifica cada minuto de su vida. Al ver a la niña triste, su vecino  le envía un avión de papel donde está  escrita  la  historia de  ‘El  Principito’. Desde entonces, cada día la niña se reúne con el buen hombre  para que le lea un capítulo. Desde hace seis años se trabaja en esta película, con guion de Irena Brignulf y Bob Persichetti, producida en Francia, en la que Hide Yosumi y James Caliri,  magos de la animación,  aplicaron  la técnica del stop-motion, que construye el movimiento fotograma a fotograma, manipulando el muñeco con las  manos, usando distintos materiales, en este caso papel, en las escenas donde aparece ‘El Principito’ y donde las ilustraciones cobran vida. Cuentan ellos  que “los dibujos son tan sencillos e inocentes que era  importante que esos fragmentos se interpretaran en esculturas de papel sin  que se vieran  como dibujos. Luego se vuelven más dimensionales. Pasamos dificultades para esculpir las cabezas de arcilla y que se vieran como papel. Pero eso permitió que las caras se vieran como acuarela”. Sylvie Trouve, una de las animadoras, dice que un segundo de escena se hacía en un largo día. [inline_video:youtube:-49OU1O7lmo:0:Trailer oficial subtitulado del Principito. ]Les dan voz a los personajes en su versión en inglés algunos de los actores más reconocidos de Hollywood: Jeff Bridges, el aviador; Rachel McAdams, como la madre; James Franco, el zorro; Marion Cotillard, la rosa; Benicio del Toro, la culebra; Mackenzie Foy,  la niña, y Riley Osborne, ‘El Principito’. Este último, hijo de Mark Osborne, a sus 10 años  hizo las voces de prueba. “Lo que yo grababa servía de guía para que los actores tuvieran  idea de cómo debía escucharse cuando dijeran sus líneas”, dice Riley, quien  se enteró que sería la voz de ‘El Principito’  cuando su padre terminó la edición. Hace tres años el niño leyó el libro de Saint-Exupéry y describe a su personaje como  “el aventurero sincero que todos llevamos dentro y que no deberíamos perder al  ser adultos”. El hijo de Osborne, quien asiste al colegio en California, monta patineta, practica béisbol y se entretiene en clases de ciencias y de sociales, vivió un tiempo en París mientras su padre hacía la película. “Mi papá me dijo: ‘Ven y te diviertes un rato y me ayudas con estas voces de prueba’. Lo que nunca me dijo que yo iba a ser la voz oficial, porque no quería ilusionarme, lo que al final fue lo mejor para todos. Les gustó lo que hice y fui oficialmente ‘El Principito’ sin saberlo”. Al igual que Riley, toda la familia de Osborne hizo parte de las grabaciones de prueba. “Mi papá nos llevó al estudio donde trabajaba y a cada uno nos asignó un personaje. Él fue el aviador, mi mamá era la madre, mi hermanita la niña y yo El Principito. Fue una experiencia muy divertida”. Cuenta el niño que al grabar permanecía solo en cabina con su padre,   y hace unos días conoció a Mackenzie Foy (voz de la niña), “Al resto del elenco no veo la hora de conocerlo. Mi papá me entregaba el libreto y lo leíamos juntos,  él hacía de los demás personajes, ya fuera del aviador o de la niña”. Riley ya había hecho la voz de Tai Lung en ‘Kung Fu Panda’. “Me tocó hacer ruidos de bebé varias veces”.  “¿Qué quiero ser cuando grande? ¿Actor? No lo sé, pero me gusta mucho montar patineta, lo hago desde que tenía 9 años y  lo disfruto, puede ser una opción”, dice el principito de carne y hueso, quien habla en francés  no tan fluido. [[nid:480011;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/11/libros-principito-interna.jpg;full;{Lectores de todas las edades acuden por estos días a las librerías de Cali en busca de ‘El Principito’. Agendas, libros de colorear y de recetas complementan la oferta. Fotografía: Bernardo Peña|El País}]] El aviador perdido "Me gustaría darte algo espléndido, pero esto es todo lo que tengo”, le dijo Antoine de Saint-Exupéry a su amiga Silvia Hamilton, cuando ella  abrió la puerta de su apartamento en Park Avenue, Nueva York, una mañana a inicios de 1943, y él le dejó en una mesita  un fajo de papel arrugado. Allí estaba escrita  la historia de ‘El Principito’ que sale de su planeta de dos por dos  y deja a su amiga, la rosa, para visitar otros asteroides habitados por personajes extraños, antes de llegar a la Tierra donde se  encuentra con el aviador,  narrador de la historia.  Se trataba del manuscrito de ‘El Principito’, uno de los libros más vendidos del mundo con cerca de 150 millones de ejemplares, traducido a 257 idiomas, que se publicó por primera vez en Nueva York el 6 de abril de 1943 y en Francia en 1944, pero de cuyo éxito su autor no pudo disfrutar.  Poco después  dejarle a su amiga sus manuscritos, los aliados invadieron el norte de África y Saint-Exupéry dejó Nueva York para unirse  como piloto a un escuadrón de las fuerzas armadas.  Volvió a la guerra en 1943 y un año después, durante una misión de reconocimiento para las Fuerzas Libres Francesas, fue  engullido misteriosamente por los aires, como lo hizo su boa con el  elefante,  mientras volaba sobre el Mediterráneo. El 31 de julio de 1944, Saint-Exupéry se subió en su Lightning P38 para fotografiar los ejércitos alemanes que podrían contraatacar en cualquier momento, según datos secretos de la policía francesa, y así  revertir lo que se anticipaba  como una derrota de los nazis.  Esa misión le daría el título de héroe, pero nunca regresó.  Se especuló de todo: que había sufrido un accidente, que se había suicidado, que había huido a África para comerciar con armas o  para casarse con una nativa, o para aislarse del mundo.  Le hicieron un funeral sin cuerpo y hasta hubo quienes dijeron que ‘El Principito’ era de un anónimo al que el francés había suplantado. Luego se sabría que nada de eso era cierto.   Antoine Marie Jean-Baptiste Roger Conde de Saint-Exupéry fue un niño feliz pese a la muerte prematura de su padre.  Nació en una familia aristocrática  el  29 de junio de 1900, en Lyon,  Francia, y fue adoptado por una tía. Vivió en un castillo en Saint Maurice de Remens. Estudió  en Le Mans, colegio de jesuitas y en Friburgo, Suiza, con marianistas. No fue un alumno brillante.   Se hizo piloto mientras prestaba el servicio militar en 1921, en Estrasburgo. Cinco años después ingresó a la compañía Latécoère (Aéropostale) y transportaba  el correo de Toulouse a Senegal, antes de irse a Suramérica en 1929.   En Buenos Aires, Saint-Exupéry  conoció a quien  sería su esposa, la millonaria salvadoreña Consuelo Suncín, pero la relación se deterioró porque -igual que el Principito y la rosa peleaban  mucho. Dirigió la empresa Aeroposta Argentina. A la par escribió   segunda novela, ‘Vol de Noit’ (Vuelo Nocturno), pues antes había publicado  otra  inspirada en sus experiencias como  aviador,  ‘Courrier sud’, en 1929. Dada la bancarrota de la empresa,  se consagró al periodismo y la escritura. Hizo reportajes sobre Vietnam, Moscú y  España, pero no dejó  de volar como piloto de pruebas y   efectuó varios intentos de récords que  terminaron en accidentes:  en el desierto egipcio en 1935, y en Guatemala en 1938. Sus reflexiones sobre el humanismo las recogió en ‘Terre des hommes’ (Tierra de hombres, 1939). Ese año  se unió a una escuadrilla de reconocimiento aéreo. Tras el armisticio forzado por la invasión alemana, se marchó de Francia hacia Nueva York para evitar que los americanos entraran en guerra. Fue una de las voces influyentes de la Resistencia hasta que desapareció en 1944. Nadie supo su destino final  hasta que  en  2004 fueron hallados, en las afueras de la costa de Marsella, los restos de su avión estrellado, junto a un  brazalate con su nombre  y el de la editorial estadounidense de ‘El Principito’.  Se sabe que Saint-Exupéry  escribió ‘El Principito’  durante los 27 meses que pasó exiliado en Nueva York, adonde llegó en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial, mientras su país estaba bajo la ocupación nazi.  En la muestra  se exhibe una página en la que el autor menciona Manhattan, Long Island y el Rockefeller Center, y que  borró en la última versión.  Usó un papel muy fino, el mismo  que utilizaban los mecanógrafos, y  trabajaba hasta entrada la noche con una taza de café o té y un cigarrillo. Eso lo constatan  las manchas y quemaduras en las  páginas. Allí está el libro  que el francés le dio al hijo de 12  años de Silvia Hamilton, y el boceto de la frase: “Lo esencial es invisible para los ojos”, que el autor cambió 15 veces antes de ponerla en el texto final. Él hizo los bocetos de los dibujos en acuarela.  Otra pieza inédita pertenece a la colección de Mark Reinhard, nieto de Silvia Hamilton, que muestra cómo ‘El Principito’ ve una puesta de sol en su  planeta. Lo que debe saber sobre 'El Principito' El Principito es uno de los  tres primeros libros de mayor venta en el mundo. Y podría estar de primero, por lo menos en Colombia. Desde el año pasado   está entre los más  vendidos de la Librería Nacional, y en los últimos tres meses   se han vendido más de 5.000 ejemplares del cuento de Antoine de Saint-Exupéry, miles de estos  en Cali según Aura Bustamante, gerente de la Librería Nacional en Cali.El  fenómeno ‘Principito’ se suscitó porque, como  publicó  el portal Publicdomainreview.org el 1 de enero de 2015, Saint-Exupéry, quien cumplió ya   70 años de haber fallecido, figura en  la lista  de autores que pasaron a ser de dominio público,  los derechos de autor expiraron y  su obra ya no es propiedad o controlada por  nadie.Mackenzie Foy (voz dela niña), dice  que  “el libro y la película te enseñan que hay que    disfrutar de lo divertido de ser  niño  y que cuando amas a alguien, siempre vivirá en tu corazón”.

 

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