Un colombiano en muletas es la sensación del reality argentino 'Bailando por un sueño'
ENTRETENIMIENTO

Un colombiano en muletas es la sensación del reality argentino 'Bailando por un sueño'

Agosto 14, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Especial para El País

A pesar de su discapacidad, el bailarín Reinaldo Ojeda es una celebridad en el 'reality' argentino 'Bailando por un sueño'. Nació en Ipiales hace 38 años, perdió su pierna en el momento del nacimiento, cuando se le enredó el cordón umbilical.

El colombiano Reinaldo Ojeda y su nueva pareja Adabel Guerrero obtuvieron 49 puntos, la nota más alta de la noche, en su última presentación en el concurso ‘Bailando por un Sueño’, el programa conducido por Marcelo Tinelli, que tiene la mayor audiencia de Argentina.En su cuarta presentación, Ojeda y Guerrero fueron premiados en el ‘stripdance’, de alta exposición física. La exuberante bailarina hizo topless, haciendo el papel de una mujer policía seduciendo a un prisionero. La coreografía comenzó con Ojeda encerrado entre barrotes, al tiempo que Guerrero se acercaba y entraba a la jaula, sacándose la ropa al ritmo de ‘Live and let die’.“Nadie es profeta en su tierra”Así dice el dicho, y el caso de Reinaldo no es una excepción. Este bailarín de salsa radicado en Bogotá pero muy conocido por la afición caleña, se ha convertido en un fenómeno internacional, pues a pesar de su discapacidad (le falta una pierna) ha logrado un nivel de destreza y de calidad artística que le ha valido los mejores puntajes y los mayores elogios en el exigente programa argentino.Reinaldo, quien llegó a Buenos Aires en mayo, ya se ha presentado cuatro veces en el concurso, haciendo coreografías cada vez más exigentes que lo obligan a salir de su especialidad, la salsa. Antes del ‘stripdance’, Ojeda bailó cumbia (una adaptación argentina del ritmo colombiano), esfera colgante, disco y reggaetón. Y ha alcanzado uno de los puntajes más altos en lo que va de la competencia. Nació en Ipiales hace 38 años, perdió su pierna en el momento del nacimiento, cuando se le enredó el cordón umbilical y tuvieron que amputársela. “Crecí como un niño normal, saltando en un pie, y después con mi muleta. La adolescencia me dio duro, porque las niñas no querían bailar conmigo”, cuenta a El País. Desde hace cinco años se dedica por entero al baile , organizando presentaciones en Bogotá, Cali y otras ciudades, y realizando giras internacionales que lo han llevado desde Miami hasta Singapur.Hace dos meses era un desconocido en Buenos Aires, y hoy hasta lo paran en la calle para saludarlo. Viaja en bus y en subterráneo por toda la ciudad, y ha encontrado muchos amigos, “todos los días agrego 15 a 20 amigos en mi Facebook”, cuenta.Reinaldo está especialmente agradecido con Cali pues, como buen bailarín de salsa, a pesar de vivir en Bogotá, viajaba cada quince días a la capital vallecaucana para hacer presentaciones. “Quiero agradecer a las discotecas Congas, Changó, La Pollera, La Matraca, La Tienda de Jonás y a todos aquellos que han aportado un granito en mí, a los que han creído en mi arte”, dice.Lo que ha conmovido de Reinaldo es su sencillez, su humildad y su dedicación. Su agilidad y su destreza hacen que el espectador se olvide de su discapacidad, colocándolo al nivel de los demás bailarines, o por encima de ellos.“Este es un orgullo muy grande para mí, porque puedo decir que estoy entre los cinco mejores bailarines del programa. La vida me ha cambiado totalmente en lo personal y en lo laboral y estoy muy contento de estar aquí”, asegura.Cali puede sentirse orgullosa del éxito de su hijo adoptivo.

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