Sin miedo a envejecer: Julia Roberts, una belleza que trasciende los 50 años

Sin miedo a envejecer: Julia Roberts, una belleza que trasciende los 50 años

Noviembre 05, 2017 - 10:42 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo
Julia Roberts

Julia Roberts, una de las estrellas más cotizadas y queridas de Hollywood.

Especial para El País

1. Actriz taquillera

La mujer más bella del mundo, de acuerdo con el ranking de la revista People en 2016, está cansada de que le pregunten si siente miedo de llegar a la vejez. Así lo hizo saber a su paso por Italia, hace algunas semanas, donde llegó a promocionar la nueva colección de medias de la marca Calzedonia, de la cual es imagen hace cuatro años.

“El miedo a envejecer del que nos hablan es un invento… No me voy a despertar llorando el día de mi 50 cumpleaños. Lo que importa es el momento, no la cifra. Y yo soy feliz junto a mi familia. Eso es lo que al final se refleja en el rostro. No creo que nadie esté realmente aterrado por envejecer porque la alternativa es peor”, manifestó bromeando, mientras dejaba asomar esa amplísima sonrisa con la que ha conquistado al mundo del séptimo arte y que le ha valido ser calificada como la diva con la sonrisa más cara del universo, avaluada en dos billones de dólares.

Así que, seguramente, el pasado 28 de octubre, cuando llegó al quinto piso no lloró. Y es que, al parecer, no tiene por qué: bella, sana, millonaria, con una familia estable, una fanaticada que la adora y con muchísimo trabajo a la vista.

La actriz mejor pagada de Hollywood en 2003 por su papel en ‘La sonrisa de la Mona Lisa’ estará desde este mes de noviembre en la pantalla grande con una película dramática que pinta ser exitosa: ‘Wonder’.

En este filme encarna a Isabel, la mamá de Auggie, un niño de 10 años con una deformidad en el rostro que después de muchas cirugías y estadía en su hogar, por fin, puede salir a la escuela, pero allí debe enfrentar la discriminación y la indiferencia de sus compañeros.

La historia de ‘Wonder’ le encantó desde el primer momento a esta estrella que se ha mostrado con ganas de iniciar pronto, junto a sus compañeros de filme, Owen Wilson y Jacob Tremblay, la promoción de la cinta.

Pero la intérprete de la inolvidable ‘Pretty Woman’, la ingenua prostituta que se robó el corazón del millonario y adicto al trabajo Edward Lewis, luego de pasar varias vicisitudes a su lado, también protagonizará próximamente la serie de televisión para HBO ‘Today will be different’.

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Sobre esta producción, registró la revista Mujer Hoy, lo que más le ha llamado la atención es el formato y la duración, porque no está acostumbrada a ello. “Será como hacer cinco películas seguidas”.

De mesera a celebridad

Julie Fiona Roberts, nacida en Georgia, Estados Unidos, es la hija menor del vendedor de aspiradoras y docente de actuación Walter Roberts y de la ejecutiva de una inmobiliaria y también actriz, Betty Lou.

Sus padres se divorciaron cuando ella tenía 4 años. Así que su hermana Lisa y ella se quedaron viviendo con su madre, y su hermano mayor Eric (que también es actor) con su papá (quien falleció de cáncer cuando Julia tenía 9 años).

Su mamá se volvió a casar, así que de pequeña vivió junto a su padrastro Michael Motes, quien le dio malos tratos.

Quiso de niña ser odontóloga o veterinaria; en la banda del colegio tocó el clarinete y pocos años más tarde participó en varios reinados, sin embargo, terminó siendo periodista y actriz. Para ello debió dejar su pueblo natal Smyrna, en Georgia, para instalarse en Nueva York, donde ya trabajaba como actor su hermano Eric. Fue mesera, modelo y actriz de televisión. Participó en capítulos de series como Miami Vice.

La escultural Julia, la que de adolescentes se acomplejó con su estatura (1,75 m) y por eso se encorvaba, a los 21 años saboreó las primeras mieles de la fama, después de estelarizar Pretty Woman (1990), comedia romántica en la que lució “sexys atuendos y maravillosas piernas”, tal como lo rememoró Richard Gere durante un programa de Tv de NBC, en el que fueron invitados en 2015 para celebrar un cuarto de siglo de la comedia que la lanzó al estrellato.

Una vez los productores la presentaron con Richard Gere, quien ya famoso aún dudaba si aceptar o no protagonizar la comedia, la joven artista lo convenció mandándole un ‘pos it’ con la frase “di que sí”, pues a él ese gesto le pareció muy dulce. La cinta en la que se invirtieron US$14 millones fue éxito de taquilla. Y de acuerdo con datos de Box Office Mojo recaudó US$450 millones.

Esta fue la primera de una seguidilla de éxitos de esta artista que ha hecho películas cómicas, de drama, acción, espionaje, etc. Que ha sido en el cine estudiante, activista, espía, reina, ladrona... y ha compartido créditos con los galanes más sonados de Hollywood: Mel Gibson, Brad Pitt, George Clooney, solo por mencionar algunos.

Ha recogido numerosos premios como Globos de Oro y los Bafta. Fue varias veces nominada a los Oscar, pero por fin se alzó con la estatuilla dorada por su personaje en ‘Erin Brockovich’ (2000), película basada en un hecho de la vida real.

En esta personifica a la asistente de un abogado que descubre la relación directa entre las enfermedades de un cliente del bufete donde trabaja y su familia, con la contaminación del agua producida por las perforaciones de una compañía de gas y electricidad que usa la técnica de fractura hidráulica para la extracción de gas no convencional.

Sus mejores películas, en opinión del crítico de cine Samuel Castro, han sido Steel Magnolias (1989), Pretty Woman (1990), The Pelican Brief (1993), Notting Hill (1999), Erin Brockovich (2000), Charlie Wilson’s War (2007) y August: Osage County (2013).

De acuerdo con Castro, Julia Roberts no es una gran actriz, pero es lo suficientemente buena y profesional para saber cuáles son los papeles que le sientan mejor. “Nunca desentona, ni siquiera cuando actúa al lado de actores más talentosos, pues sabe aprovechar sus mayores cualidades: esa sonrisa gigante, que le llena el rostro, y una belleza sin artificios que la convirtió durante la década de los 90 y del 2000 en lo que los gringos llaman ‘La novia de América’”.

Sí, es cierto que Julia Roberts no es una gran actriz, pero es una indudable estrella de cine, reafirma Castro. “Ese título no se lo merece cualquiera. Ella sí, con sobrados méritos”.

Julia Roberts

Julia se mostró entusiasmada por ser la voz de SmurfWillow, una de las pitufas. “Los Pitufos son una parte muy divertida de nuestra cultura de animación", dijo la actriz.

Foto tomada de Instagram

2. Amores a granel

Por la época en que su fama subía como espuma en los años 80 y 90, medios estadounidenses no dejaban de calificar a Julia Roberts como “una mujer desgraciada en el amor”, por sus relaciones amorosas tan poco duraderas.

Por lo que ella tiempo después llamó “inmadurez emocional”, era muy frecuente que Julia buscara relacionarse con los coprotagonistas de sus filmes y otros colegas de set, como Lian Neeson, Daniel Day Lewis, Dylan McDermott y Mathew Perry.

Con Perry, por ejemplo, cuando grabaron para la serie de televisión Friends, ella contó entre carcajadas, sobre una de sus escenas románticas: “ha sido un placer practicar este beso todo el fin de semana”.
Sin embargo, un gran escándalo protagonizó cuando, cual ‘Novia fugitiva’, rompió con el actor Keiffer Sutherland tres días antes de su boda, en 1991.

Su decisión se la hizo saber a través de su propio agente y enseguida se fue a vivir con el mejor amigo de Sutherland, el también actor Jason Patric.

"Julia tiene la destreza única
de ser férrea
y adorable al mismo tiempo"
Donna langley
Productora ‘Duplicity’

Muchos años más tarde se sabría que dejó a Sutherland porque se enteró de que él le había sido infiel por espacio de cinco años con una bailarina.

El 25 de junio de 1993 con solo dos meses de conocerlo se casó con el cantante de música country Lyle Lovett en una iglesia de Indiana, cerca al lugar donde el artista tenía previsto un concierto. Con él convivió por casi dos años.

“Mujer ecuánime que ha logrado superar los obstáculos de la fama con gracia y altura”, como la describe su colega y amiga Susan Sarandon, con el paso del tiempo Julia Roberts dejó de arrojarse en brazos de uno y otro.

Logró mantener una relación estable con el actor Benjamin Bratt (de la serie La Ley y el Orden) por cuatro años. Él, hijo de madre peruana y quien la ha descrito en el idioma de su mamá como “sabrosa”, fue el que tuvo la dicha de acompañarla durante la velada en que ella ganó el premio Oscar por su actuación en ‘Erin Brockovich’.

Durante sus años de noviazgo ambos lucieron “anillos de amistad”, pues decían, no tenían aún deseos de casarse.

Ansiosa por quedar embarazada

Cuando filmaba en 2001 la película ‘El Mexicano’ junto a Brad Pitt, conoce al camarógrafo Daniel Moder con quien contrajo matrimonio en 2002.

Él fue su soporte durante el tiempo en que estuvo ansiosa y deprimida porque, a los 36 años, no lograba quedar embarazada.

Fueron a la ciudad de Londres para iniciar en una clínica de fertilidad un tratamiento para poder llegar a ser padres. Y el deseo se les cumplió.

Julia se convirtió en mamá de los mellizos Hazel Patricia y Phinnaeus Walter. A los 40 años tuvo al último de sus hijos, Henry Daniel.

Con ellos y su marido se siente plenamente feliz y realizada. Tanto, que después de su tercer hijo, aseguró no desear más descendientes.

“Uno quiere poner mucha energía a cada hijo y yo no sabría cómo hacer y criar a cinco. Además, ellos conforman un buen trío”, expresó en una entrevista con Vanity Fair en 2007.

Julia, quien se considera una persona común y corriente, que a pesar de su fama mundial aún ve con extrañeza por qué la gente se interesa en saber qué desayuna, es una “mujer divertida y sin ínfulas de diva”, tal como lo aseguró su coequipero en la película ‘Comer, rezar, amar’, Javier Bardem.

Precisamente, después de realizar esta producción en la que su personaje, la estadounidense Elizabeth Gilber viaja a la India con el fin de hacer una búsqueda de sí misma, Julia Roberts se convierte al hinduismo.

De ahí que rebautizó a sus tres hijos con nombres de dioses de la religión hindú: a Hazel lo llamó Laxim; a Phinnaeus, Ganesh, y a Henry, Krishna.

Con sus tres hijos y su marido viven temporadas en su mansión de Malibú y en su hacienda en Nuevo México, donde ella cultiva girasoles, tomate, aguacate, lechuga, y también se dedica a tejer, a hacer jabones de glicerina que regala a familiares y a amigos; a pasear en sus caballos y a consentir a sus numerosos perros.

Mientras no esté en el foco de la noticia por sus trabajos en cine o en televisión, esta profesional, cuya fortuna la han calculado entre 150 y 170 millones de dólares, prefiere estar alejada de las cámaras y dedicarse no solo a sus hijos, sino a colaborar como voluntaria de la ONU, organización a la que pertenece desde 1995.

Como embajadora de la Organización de las Naciones Unidas ha visitado países como Haití, donde se sintió abrumada por la pobreza.
También le gusta ayudar en programas y eventos que busquen luchar contra el sida.

El pasado 17 de octubre, acompañada de su marido, asistió a la gala Amfar, en Los Ángeles. Durante esa velada, destacó la revista Hola, recibió el premio al coraje por su lucha contra el sida y por su labor filantrópica.

“Estoy orgullosa de todas las cosas que he hecho en mi carrera, pero mi familia lo es todo para mí, más de lo que hubiera imaginado. Yo estoy satisfecha gracias a ellos”, destacó esta mujer de expresivos ojos miel, que entre sus secretos de belleza usa el aceite de oliva virgen para nutrir su piel y su melena.

Esa noche dedicó su galardón al camarógrafo que robó su corazón: “Mi querido marido es el hombre que me enseñó lo que significa dar. Él me inspira cada día para que pueda realizar mi propio destino creativo y yo lo aprecio profundamente”.

3. ¿Mala hermana?
Julia Roberts

Recién llegada a Nueva York, Julia Roberts fue mesera y modelo. Hoy es una estrella que se considera una persona común y corriente, a la que le gusta llevar a su mesa los vegetales que cultiva.

Especial para El País

Por dedicarse a su familia, Julia Roberts ha estado en algunas temporadas alejada de las pantallas. Durante ese tiempo le gusta cocinar, claro, no a diario, sino cuando viene alguien de visita y ella desea probar nuevas recetas, como se lo contó a El País, de España.

Al parecer, por estas ausencias, y porque no se le mide a trabajar en cualquier proyecto, sino en los que realmente la conmuevan, ya no gana por película los 20 o 25 millones de dólares que alcanzó hace algunos años, pero sigue siendo una celebridad cotizada que se da el lujo de hacer exigencias. Como las de trabajar al lado de su marido, en varias ocasiones.

“En escenas altamente emocionales, como las que tengo en esta película (‘El secreto de sus ojos’), es agradable contar con una cara amiga. Junto a él trabajo mejor. Me siento satisfecha porque él es muy bueno en lo que hace”, le contó al mencionado diario español.

"Sigue siendo la única capaz de hacernos creer en la deliciosa ilusión de las estrellas al estilo de la época dorada de Hollywood"
Christopher Goodwin
Crítico de cine de The Time

Es poco amante de conceder entrevistas y prefiere, si su trabajo no se lo exige, mantenerse alejada de las fiestas y de la algarabía hollywoodense.
Aunque muchos medios la adoran, otros han sacado a relucir una imagen muy diferente a la Julia risueña y dulce que proyecta.

Como cuando el Daily New, de Nueva York, publicó una entrevista con su hermanastra Nancy Motes en la que reveló que la estrella nunca la ayudó en sus planes para ser actriz y que la hizo sentir triste y deprimida en sus años de bachillerato al criticarla fuertemente por su sobrepeso.
Meses antes de suicidarse con una sobredosis de medicamentos, Nancy, de 37 años, había concedido la entrevista a ese medio en el que aseguró, también, que para ella nunca fue fácil ser el patito feo de la familia donde brillaban por su belleza, además de Julia, sus hermanastros Eric y Luisa, y la hija de Eric, Emma Roberts (parecida a su famosa tía).

“Julia no me apoyó, no quería que yo tomara ese camino (el de la actuación) porque seguía gorda. Mi peso ha sido inestable siempre y eso me costó tener muchas críticas de ella. Fue desalentador para mí”, contó al medio neoyorquino.

Después del suicidio de su hermanastra en 2014, el novio de esta, John Dilbeck, acusó a Julia Roberts de ser la causante de la tragedia, por el “matoneo” que siempre le hizo.

Él, cuyo matrimonio con Nancy estaba planeado para mayo de 2014 (ella se suicidó dos meses antes) reveló que la actriz la “atormentaba llamándola ‘fracaso gordo’. Culpo a Julia por lo que pasó. Si Nancy no hubiera sido hermana de Julia Roberts, aún estaría viva”.

Los señalamientos le provinieron de diferentes frentes. El hermano de John, Cornner Dilbeck, escribió Facebook que Nancy “se suicidó por la crueldad de su hermana, Julia Roberts. Ella hizo todo lo que pudo para arruinar la vida de mi hermano y de su prometida. Mi hermano está muy afectado por la situación”.

John Fraschetti, amigo de Nancy, una rubia que llegó a pesar 137 kilos, llegó a afirmar que las lágrimas de Julia Roberts y de su madre eran “de cocodrilo”.

‘La sonrisa de América’, como también es llamada Julia, guardó silencio. Pero después ofreció una entrevista a la revista WSJ Magazine, en la que aseguró que se sentía demolida por la muerte de su hermana. “No hay palabras para explicar lo que cualquiera de nosotros ha sentido en estos últimos 20 días”.

Trascendió también en diferentes medios que Julia sí había ayudado a su hermanastra para que trabajara como productora en la serie ‘Glee’, donde conoció a su novio; que no se llevaba bien con este porque él solo estaba con ella “por interés” y que en varias ocasiones la ayudó económicamente para hacerse tratamientos con el fin de que mejorara su salud.

Sin embargo, cuando Nancy quiso hacerse el bypass gástrico no le colaboró con dinero, así que esta debió asumir una deuda de US$33.000.
Por su adicción a las drogas el bypass gástrico pronto fue un fracaso y ella entró más en depresión. Y tal parece, que se volvió paranoica con respecto a su famosa hermana. La llamaba perra y decía que era un monstruo.

Como la mamá de ambas estaba delicada de salud (a los 80 años presentaba cáncer de pulmón, había sufrido un ataque al corazón y tenía problemas de espalda) Julia se la llevó a vivir a su mansión de Malibú y le prohibió a Nancy que la visitara. Así que, al parecer, esto la afectó más y la productora decidió acabar con su vida el 9 de febrero de 2014. Un año y diez días después murió la mamá de ambas, Betty Lou, un duro golpe para ‘La novia de América’, que a pesar de todo, no ha dejado de sonreír.

Cuánto le pagaron por:

-Mystic Pizza (1988): US$50.000
-Magnolias de Acero (1989): US$90.000
​-Mujer Bonita (1990): US$300.000
-El Informe Pelícano (1993): US$8 millones
-Novia a la Fuga (1999): US$17 millones 
-Erin Brockovich (2000): US$20 millones
-La Sonrisa de la Mona Lisa (2003): US$25 millones

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