‘Saudó’, la película de suspenso de Jhonny Hendrix Hinestroza que se estrena en cines

Agosto 04, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | Reportera de El País

‘Saudó. Laberinto de almas’, producida por Antorcha Films, es una película de suspenso y terror, inmersa en el ambiente místico del Pacífico. entrevista con su director.

Jhonny Hendrix Hinestroza, quien presenta hoy en cines nacionales su película ‘Saudó’, no se habría imaginado nunca que haría una película de terror.  Le tiene pánico al género. Lea también: El grito chocoano de Jhonny Hendrix Hinestroza

 El director chocoano,  un tipo alto, fornido, confiesa que le produce terror ver una película de miedo, tanto como  nadar en el mar de noche o pararse frente a la selva. Admite que  transpira más de lo normal en un espacio cerrado y pide la ventana o la puerta más cercana, en un avión o  una sala de cine, para evitar protagonizar un ataque de pánico o de claustrofobia.

 ‘Saudó. Laberinto de almas’, producida por Antorcha Films,  es una película de suspenso y terror, inmersa en el ambiente místico del Pacífico, es  la historia de Elías, quien a sus 13 años sale de su pueblo, se casa con una bella mujer y  se convierte en un médico profesional. Sin embargo, cuando su hijo está por cumplir dicha edad, empiezan a  ocurrir hechos paranormales,  como pesadillas recurrentes. Lo cual  hace que el padre tome la decisión de llevarse al adolescente a su pueblo,  creyendo que así se solucionarán todos sus problemas, pero es allí que todos estos comienzan.  

Antes de su estreno, el director de ‘Chocó’ y quien ha colaborado como productor de ‘Perro come perro’ y de ‘Anina’, entre otras, habló con El País.

Su película de terror favorita...

Veo muy pocas, le tengo pavor al género, me bastó con los cuentos de miedo de mi papá y de mi abuelo. Pero hay dos que vi desde muy pequeño y no se me quitan de la cabeza, hasta escucho su banda sonora, El Resplandor y La Profecía. 

¿Qué lo aterroriza?

Más que miedo, le tengo mucho respeto a pararme al frente de la selva, en medio de la noche, me da estupor; siento que es un abismo que te llama, pero  del que no vas a sobrevivir.

¿Su pesadilla recurrente?

Dejar de hacer cine. Es la pesadilla en vida que tenemos  los cineastas, “¿Será  esta mi última película?”.

¿Cuál es su género favorito?

El drama, la vida sin drama no sería vida.

Y su mejor sitio en la sala de  cine...

Normalmente un cineasta se ubica en frente de la pantalla y lo más centrado, yo me hago lo más cerca de la puerta,  sufro de claustrofobia.   

¿Por qué hacer una película de suspenso-terror?

Porque veíamos que lo que más funcionaban en Colombia en la taquilla eran el terror y la  comedia. Y para la comedia somos muy malos y en el terror no habíamos explorado nunca. Era como   mirar qué tanto se puede aprender. Nos fuimos a investigar al Chocó y  Buenaventura. Dimos con una señora que es bruja o santera, nos pidió que le lleváramos cuatro botellas de ron y una paca de tabaco.

 Después de dos horas de estar con ella, hablando de cualquier cosa, menos de cosas tenebrosas,  ella se había tomado tres botellas de ron, de un momento a otro blanqueó los ojos y nos contó una  historia: Que en un pueblo anclado en  la selva del Pacífico, al cual huían los esclavos, y por medio de un ritual, se hacían invisibles para no ser capturados nuevamente. Esa premisa nos llevó a sentarnos a escribir ‘Saudó’.

¿Por qué ese nombre?

Se lo puso  un amigo mío, profesor,  después de haberse leído el primer argumento. Le parecía sonoro, un nombre muy chocoano. A mí me gustó. Luego nos dimos cuenta de que en lenguas aborígenes significa “encuentro de almas”.

¿Cuánto tiempo trabajó en ‘Saudó’?

Hace seis años surgió la historia, después del viaje en el que se dio el encuentro con la señora empezamos a escribir  el guion. Hace dos años logramos la financiación de la película e iniciamos el rodaje que duró ocho semanas, en Cali, en Punta Soldado en Buenaventura y en Quibdó, Chocó y sus alrededores.

¿Qué fue lo más complejo?

La financiación. Que la gente le apostara a una película de suspenso, fue duro que le creyeran. Y que los actores  asumieran que al frente de ellos estaban pasando cosas que no veían. Además el tema de los  efectos visuales es muy complejo trabajarlo en un país donde no estamos acostumbrados a esto. 

¿La bruja le pronosticó algún augurio respecto a la película?

Sí, que iba a rodar tres películas en el Pacífico colombiano y que iban a hablar sobre problemática afro,  ya llevamos dos, esta y ‘Chocó’.

¿Cuánto costó la película?

Un millón de dólares y duele hasta decirlo, ojalá lo recuperemos en taquilla; tenemos muchas deudas. 

¿Qué caracteriza a la película en cuanto a su estética?

 Técnicamente está muy  a la altura, con efectos visuales impresionantes. Tiene un sonido y una banda sonora que la hicieron Carlos García y el caleño Álvaro Morales. Me gusta  que habla sobre un misticismo y un misterio que poco se ve en la cinematografía colombiana,  las leyendas del Pacífico, que son enormes,  y esos cuentos que nuestros padres y abuelos nos contaron; eso la hace diferente porque le apuesta a la memoria del colombiano de a pie.

¿Sucedió algo misterioso en el rodaje?

Muchas cosas. Cuando fuimos a rodar a la Bahía de Buenaventura, se vino la puja, la semana fuerte de las corrientes marítimas, dormíamos en Pianguita, pero teníamos que atravesar la bahía para  ir a rodar a Punta Soldado y las mareas eran muy fuertes. Era como si todo estuviera en contra de que la película se filmara. Se enfermaron algunos actores.  Felipe Cortés (Elías) se desmayó en varias ocasiones en medio del rodaje. Tras filmar ya más de diez películas, sabemos que siempre hay contratiempos, pero esta tuvo mucho más de los normales.  A veces se nos apagaban los monitores y las cámaras.

¿Qué viene ahora?

Estamos en la preproducción de la próxima película, ‘Candelaria’, que es una historia de dos abuelitos en La Habana, Cuba, que perdieron el apetito sexual, entraron en la cotidianidad y al encontrar una cámara les despierta ese deseo sexual de grabarse teniendo relaciones íntimas. Es una historia real que me contó una abuela y me pareció demasiado mística.

El casting 

El caleño Felipe Cortés,  quien interpretó a Juliano en ‘La Pola’,  es Elías en ‘Saudó. Laberinto de almas’. Es un papá  perturbado por su pasado, por pesadillas y hechos paranormales. Sabe lo que está ocurriendo y teme lo que está por venir. 

Francisco,  el hijo de Elías, hace el papel de  otro caleño, Robin Abonía. Él lo describe como “un poco extraño, muy violento y con  un toque misterioso”. “Está entrando en la adolescencia y  empieza a tener comportamientos místicos. Su relación con su padre se distancia y se genera una confrontación entre ambos”,  dice Jhonny Hendrix Hinestroza de este personaje.

“Yo estaba en vacaciones  de Semana Santa en mi casa. Llamaron a mi mamá para que me llevara al casting de la película ‘Saudó’. Fuimos, pero no tenía ninguna expectativa. Después me convocaron a un segundo casting. Solo hice una vez una obra de teatro en el colegio Alemán, ‘El Mago de Oz”, cuenta Robin, quien confiesa que como espectador es “bastante miedoso para las películas de miedo”. El director, por su parte, afirma que “lástima que Robin no quiere ser actor, sino médico, tiene un talento impresionante, es el mejor de  los personajes,  es el protagonista realmente. Fue un gran milagro encontrarlo, un tesoro”.  

María Eugenia Arboleda  interpreta a Herminia, madre de Elías, y una de las brujas del pueblo, la única que podrá curarlos. Estefanía Borge es la esposa de Elías y madre de Francisco, y Juan Ángel hace del  amigo, confidente y médico.
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