Razones por las que los hombres se rinden ante una mujer en tacones
ENTRETENIMIENTO

Razones por las que los hombres se rinden ante una mujer en tacones

Diciembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Pelaéz | El País.
Razones por las que los hombres se rinden ante una mujer en tacones

Kaufmann dice que “los tacones no subordinan a la mujer, les dan ventaja en el romance, en el juego de la seducción”.

Un estudio explica las razones por las que las mujeres en tacones lucen más seductoras para los hombres que aquellas que van en zapatos cómodos.

Una mujer con tacones tiene dos veces más probabilidades de persuadir a un hombre a que se detenga en la calle y le responda una encuesta. Requiere la mitad del tiempo que otra con zapatos bajos para que alguno se acerque. Y tiene 50 % más de probabilidades de que un hombre recoja un objeto que ella deja caer en la calle. Tales conclusiones no hacen parte de una campaña de los abastecedores de calzado Christian Louboutin o Jimmy Choo. Las arrojaron recientes estudios realizados por científicos de la Universidad de Bretagne-Sud, y publicados en la edición digital de la revista Archivesd of Sexual Behaviour (Archivos del Comportamiento Sexual). Dice Nicolás Gueguen, autor del estudio e investigador del comportamiento, que “el tamaño de los tacones de una mujer ejerce un efecto poderoso en la forma de actuar masculina”.¿Cuál es la razón para que los hombres se rindan ante un par de tacones? Marilyn Monroe lo dijo: “una chica con los zapatos apropiados puede conquistar al mundo”.La razón entra por los ojos y pasa por el cerebro. Un tacón alto aumenta el ángulo de las nalgas de una mujer entre 30 y 40 grados. Esto hace que se vea más joven y saludable, y más deseable como compañera. Hace que la pelvis y el trasero sobresalgan, lo cual es interpretado por el cerebro masculino como señal de buena salud y fertilidad. Estos accesorios crean una ilusión óptica que hace que las piernas se vean más largas -para que sean atractivas deben tener una longitud 5 % mayor que el torso, según una investigación de la Universidad de Wroclaw, en Portland.La uróloga italiana María Cerruto, quien estudió a 66 mujeres menores de 50 años, concluyó que quienes mantienen su talón a 15 grados del suelo -equivalente a un tacón de cinco centímetros- muestran menor actividad eléctrica en los músculos pélvicos, es decir, que están en una posición óptima, lo que mejora su fuerza y habilidad de contracción en la relación sexual.“En una relación de seducción, los hombres se sienten muy atraídos por una mujer en tacones porque luce con más confianza, con una silueta más alta en que se le destacan los glúteos”, dice el sociólogo parisino Jean-Claude Kaufmann.Y no es que los tacones altos no entraron pisando fuerte en las pasarelas. Los primeros en usarlos fueron los carniceros en Egipto, que se los ponían para caminar entre las vísceras en el suelo. Y en Roma, donde el comercio sexual era legal, ayudaban a los clientes a identificar prostitutas en la calle. Se convirtieron en símbolo de la feminidad inicialmente en la antigua Grecia y Roma, según Elizabeth Semmelhack, del Museo Bata de Calzado. Y durante siglos se usaron en el imperio otomano y persa para montar a caballo, pero tardaron hasta los años 1500 en llegar a Occidente, donde se les vinculó con el poder imperial y adquirieron su connotación erótica en los Siglos XIX y XX. “Los tacones tienen más de 500 años de historia y han sido asociados por diferentes culturas como un símbolo erótico femenino. Su forma, el material y los colores -especialmente el rojo- llevan a los hombres a voltear su mirada ante una mujer subida encima de ellos”, dice el sexólogo Ezequiel López Peralta.Para él lo que más influye es su efecto en el cuerpo femenino, lo moldea y hace que la mujer proyecte una imagen más sensual. “Las piernas estilizadas, los glúteos más firmes, el abdomen hacia adentro, el busto más expuesto, son algunos milagros estéticos que posibilitan los tacones”, dice. Asímismo influye en la seguridad femenina, como explica Peralta, autor del libro ‘El Placer de Seducir’: “En la medida en que la mujer se siente más atractiva y percibe que captura las miradas del entorno, se afirma su ‘sex appeal’ y se comporta de modo más seductor”.Pero mientras para muchos pueden parecer atractivos, para otros las mujeres ponen en riesgo su salud para verse mejor. Las feministas van más allá. Y afirman que las mujeres son “controladas” a través de estos ‘zancos’, que las hacen menos capaces de huir del peligro. Así lo considera Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, de España, quien piensa que el tacón es un objeto sexualizado. “Cuanto más alto sea, supuestamente, más experta eres en seducción y menos te puedes mover, te inmoviliza, te vulnerabiliza”, explica. Para ella no se trata más que de una “imposición estética” de la sociedad. No cree capaz a ninguna mujer de usarlos voluntariamente. Es “micromachismo, aplicable a los escotes o las faldas cortas y estrechas que apenas dejan mover las piernas”, señala. Con ella concuerda Patricia Soley-Beltrán, del departamento de Sociología de la Universidad de Edimburgo, quien trabajó como modelo. “Con los tacones muestras que estás dispuesta a sufrir, a ofrecerte al otro, a someterte al otro. Son símbolo de sexualización y fragilidad de la mujer, al usarlos la mujer considera que los tacones la capacitan como sujeto y le dan poder, pero en realidad la someten”.Soley-Beltrán, quien participó como experta en el documental ‘Deu centímetres més a prop del cel’ (Diez centímetros más cerca del cielo), interrogó a parejas jóvenes sobre el uso del tacón. “La chica decía ‘es incomodísimo, me los pongo una hora y ya sufro’. Y el chico: ‘Pero a mí me gustan’. En vez de decir: ‘Mujer, pues no te los pongas que yo te quiero igual. ¡No sufras!’”.Estética del sufrimiento La parte delantera del pie soporta el 57 por ciento del peso corporal con tacones de 4 centímetros. Dicho porcentaje aumenta hasta el 75 % si la altura de estos alcanza los 6 centímetros.Según un estudio liderado por Rubén Sánchez-Gómez, del Servicio de Podología de la Clínica Cemtro, detrás del hábito de usar tacones de más de tres centímetros se esconde la causa de muchas patologías, las cuales se incrementan si se trata de zapatos de punta estrecha. Los problemas van desde juanetes, lumbalgias, fascitis o tendinitis, daños en la columna, lumbalgias, alteración en los movimientos de la rodilla, lesiones en los tobillos y su uso prolongado puede afectar permanentemente los tendones de la pantorrilla. La desviación ósea y la pérdida de movilidad llevan a tener que recurrir al quirófano.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad