Perfil: Matthew McConaughey llevó su cuerpo al extremo para ganar el Oscar
ENTRETENIMIENTO

Perfil: Matthew McConaughey llevó su cuerpo al extremo para ganar el Oscar

Marzo 03, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Perfil: Matthew McConaughey llevó su cuerpo al extremo para ganar el Oscar

Matthew McConaughey, el actor que interpreta a Ron Woodroof en ‘Dallas Buyers Club’.

Matthew McConaughey llevó su cuerpo al límite para poder interpretar al vaquero enfermo de Sida que le permitió ganar el primer Oscar de su carrera.

“Ron Woodroof era un bastardo, un mal tipo, un verdadero maldito egoísta. Había que mantener eso sin perder la humanidad del personaje, no temer que nadie fuera a compadecerse de él”.Eso dice Matthew McConaughey sobre el personaje de carne y hueso que inspiró la película ‘El club de los desahuciados’, papel que le dio al actor su primer premio Oscar, pasando por encima del favorito, Leonardo DiCaprio. Ya había obtenido su primer Globo de Oro el pasado mes de enero por este papel. En 21 años de carrera, en los que se conformó con despertar suspiros con su risa magnética, su abdomen perfecto y sus ojos celestes, es la primera vez que McConaughey deja a sus críticos en silencio y despierta elogios a diestra y siniestra. “Por fin escogió un personaje en el que podía trabajar y exigirse como actor, al que podía imprimirle matices y dejar a un lado su impecable aspecto físico. En ‘El club de los desahuciados’ Matthew mostró tener la capacidad para ser un actor de drama, ojalá siga teniendo esa rigurosidad en la elección de sus papeles”, sostiene Jose Ignacio Sánchez, director del programa Cinemagazín.¿Pero quién es realmente Ron Woodroof, el hombre que logró que por fin Matthew McConaughey fuera tenido en cuenta por la Academia de Arte y Ciencias Cinematográficas?Fue, porque falleció en 1992, un típico texano, homofóbico y mujeriego, que tras ser diagnósticado en 1985 con el virus del VIH, se enfrascó en una lucha contra los laboratorios farmacéuticos y el Gobierno para buscar mejores tratamientos para su enfermedad. Un mes antes de la muerte de Ron Woodroof, el guionista Craig Borten viajó de Los Ángeles hasta Dallas para entrevistarse con él, con la idea de convertir su historia en una película, la misma que tuvo que esperar 20 años para concretarse con el nombre de ‘Dallas Buyers Club’ (El club de los desahuciados).A Borten le atraía la historia de Ron, quien a los 35 años fue rechazado y aislado por sus compañeros de trabajo. Se estaba muriendo y casi en ruinas. Sin embargo, estaba decidido a sobrevivir, y no sólo lo consiguió sino que ayudó a salvar vidas al crear el ‘Dallas Buyers Club’, una especie de membresía a través de la cual distribuyó (a los pacientes que pagaran la afiliación) fármacos para el tratamiento del VIH que no estaban aprobados por el Estado.McConaughey tuvo cuatro meses para realizar la que ha sido su más extrema interpretación, al convertirse en el escuálido Ron Woodroof, desgastado por el Sida pero, sobre todo, para meterse en la psiquis de un antihéroe. “Lo que quiero decir con antihéroe es que es de aquellos que no respetan las leyes de la sociedad. Están un poco en el límite de la sociedad o por el medio, que es el caso de Ron. Él vende la membresías, no vende las drogas. Usó el sistema y un vacío en el sistema, para vencer”.En entrevista para la prensa mundial, el actor norteamericano describió a su personaje como un hombre que estudió hasta séptimo grado, vaquero de medio pelo, electricista y domador de toros a tiempo parcial. “No dejes tu bielletera cerca de él porque seguramente se robará algo”, agregó.McConaughey explica que tras el diagnóstico de la enfermedad, Ron se convirtió en un científico especializado en VIH, cruzó la frontera y salió al mundo para investigar y conseguir lo que fuera. “Y no solo lo consiguió para sobrevivir sino que también para ganar dinero. Hay algo de ‘Scarface’ en él. Es un hombre de negocios que, sin saberlo, también se convierte en activista sin levantar conscientemente la bandera y decir: ‘Soy el líder’”. Otro motor de este papel fue la ira. “Es la emoción que impulsa la mayor parte de nuestras acciones. Ron estaba enojado con su situación, con que tenía los días contados, con el Gobierno, probablemente con Dios. Sus amigos lo aislaban y lo abandonaban. Eran diferentes formas de ira y yo debía saber cómo demostrarla en sus variantes”, explica el actor. No se equivocó el productor del filme Robbie Brenner cuando se preguntó quién podría encarnar a Ron Woodroof. “En mi mente, era Matthew”, afirmó Brenner. “Al igual que Ron, él es de Dallas, él es apuesto y tiene un brillo en los ojos. Matthew también tiene la intensidad e inteligencia que tenía Ron, combinada con el carisma de un cowboy y el espíritu de un luchador. Él era más que perfecto para el papel”.Es que luego de haber sido el ‘conejillo de indias’ para probar cómo una mujer pierde a un hombre en diez días, cómo unos padres logran que el eterno soltero de casa por fin se independice, y cómo un reality show le arrebata la vida privada a alguien, por fin le llegó un papel por el que mereciera ser nominado a los premios Óscar. La Academia, al parecer, no ama a los galanes perfectos y esa era tal vez la falla del actor texano, que incursionó en el cine en 1993 con una comedia juvenil y no tan comercial. La fama en Hollywood llegó de la mano de Jennifer López, con quien protagonizó ‘La productora de bodas’, que le dio paso a una valiosa lista de comedias románticas: ‘Cómo perder a un hombre en 10 días’, junto a Kate Hudson; ‘Los fantasmas de mi exnovia’, con Jennifer Garner y Michael Douglas; ‘Soltero en casa’, con Sarah Jessica Parker y ‘Sahara’, con la española Penélope Cruz. Pero fue en ‘Amor y oro’, película en la que volvió a compartir protagonismo con Hudson, que confirmó su perfil de galán, volviendo locas a millones de mujeres alrededor del mundo por sus apariciones en la pantalla mostrando su perfecta musculatura.Sin proponérselo, en 1999 anticipó el ‘boom’ de los realities shows en la televisión, al ser parte de ‘EdTV’, la película en la que interpretó a un empleado de una tienda de video que permitía que un canal transmitiera durante las 24 horas lo que sucedía en su vida. Su más reciente aparición, antes de ‘El club de los desahuciados’ fue junto a Nicole Kidman en ‘El chico del periódico’, en el que interpretó al hermano del actor Zac Efron. Sin embargo, el 2013 fue el año más exitoso del actor, llegó el papel del vaquero enfermo de Sida y su participación en ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese. Cambio extremo En los huesos. Devastado. El tipo de hombre que le haría cambiar de acera si usted lo ve acercarse. Así debía lucir Matthew McConaughey a la hora de interpretar a Ron Woodroof, el vaquero desahuciado que emprende una lucha a muerte contra el reloj. Y lograrlo no era cuestión de maquillaje o de ropas holgadas. Había que convertirse, literalmente, en aquel condenado homofóbico. Esa fue una de las instrucciones del director Jean Marc-Vallée por lo cual, cuatro meses antes del rodaje, McConaughey inició su proceso de adelgazamiento. Ingenuamente, el actor creyó que la fórmula sería “50 % dieta, 50 % ejercicio. Gracias a Dios descubrí que se trataba de 98 % dieta, si bien fue bastante duro, con comidas controladas y 2% ejercicio”, confesó. El régimen le permitió perder masa muscular y tono. “Llegué a 80 kilos, luego bajé a 77. Fue difícil llegar a 75 kilos, pero bajé a 72 y así, sucesivamente. Se requiere un bloqueo mental. Siempre tenía hambre, tuve que apagar constantemente el fuego del deseo; descubres cuánto la comida sublima tu tiempo. Mastiqué mucho hielo”, dijo. Al diario británico Daily Mirror le reveló que su dieta diaria consistió en dos claras de huevo, un poco de pollo, un pequeño postre y dos latas de Coca-Cola dietética. McConaughey perdió 22 kilos en total, para interpretar a Ron con 63 kilos durante la mayor parte del rodaje, hasta yacer en el hospital con 60 kilos. “Fue un viaje maravilloso desde el punto de vista espiritual y mental, algo que fue bueno no solo para el papel sino para mí. Leí más. Escribí más. Mi mente se volvió más aguda. Dormí menos, tres horas menos por noche. Aprendí mucho sobre el discernimiento y las elecciones, y sobre respetar las cosas que das por sentadas”, explicó.Luego del rodaje, se le recomendó al actor que tuviera cuidado al desarrollar nuevamente su cuerpo y sus músculos, tras haberse acostumbrado a poca o ninguna ingesta de alimentos. “Esa era la parte más peligrosa. No puedes comenzar a comer helados y hamburguesas con queso. El cuerpo no puede aceptarlos y los órganos tampoco. Desde que terminamos la filmación continué comiendo sano, aumentando la cantidad de proteínas por cada libra que ganaba, y me tomé mi tiempo para integrar el ejercicio nuevamente a mi régimen”, dijo. Y añadió: “Los meses de pérdida de peso lograron lo que había esperado, era parte de mi compromiso para interpretar a Ron. Logré lo que deseaba y más”. Pero eso le significó una dificultad en su capacidad de resistencia y se notó en el rodaje de la escena inicial, cuando está en el rodeo y debe escapar de unos vaqueros que van a golpearlo. McConaughey, quien es atleta, recuerda a la perfección ese episodio: “Antes de arrancar les había dicho ‘alcáncenme si pueden’. Pero corrí solo 7 metros y se me endurecieron los muslos y caí al grito de ¡corten, corten! No tenía idea de que las piernas se iban a endurecer así. Ese fue un día largo y estuve adolorido por un tiempo”. A los ojos de la crítica, su determinación frente al personaje impactó. “McConaughey se asegura de que sintamos su tenacidad y sale triunfante. Su explosiva y certera interpretación define lo que hace grande a un actor: el ardiente compromiso con un personaje”, dijo Peter Travers de la revista Rolling Stone. El actor reconoció para el programa ‘The Graham Norton Show’: “Era mi responsabilidad representar al hombre con lo mejor de mi capacidad. Además, la reacción de la gente ha sido fantástica, porque superó la simple idea de ir a ver la película donde Matthew McConaughey está flaco”. Ron ha muerto, pero ha nacido un gran estrella. En la intimidad Al igual que Ron Woodroof, el personaje de ‘Dallas Buyer Club’, Matthew David McConaughey nació y creció en Texas. Su gusto por la actuación no vino por herencia familiar -su madre es profesora y su padre, ya fallecido, era jugador de fútbol profesional americano y dueño de una estación de gasolina-. Decidió ser actor después de leer ‘El vendedor más grande del mundo’, mientras estudiaba derecho. “El libro de Og Mandino es una especie de filosofía de la vida. Empecé a leerlo antes de un examen y me entretuve tanto que llegué tarde al salón de clases, pero valió la pena, el libro cambió mi visión de la vida y me dio el valor que necesitaba para perseguir mi sueño de entrar a la escuela de cine”, reveló el actor. Pero antes de convertirse en estrella cinematográfica, McConaughey vivió un año en Australia, donde trabajó lavando platos en un restaurante. Al regresar a su natal Texas se desempeñó como modelo y apareció en varios videos musicales, hasta que llegó su primer filme en 1993, ‘Dazed and Confused’. En 1998 fue arrestado por escándalo público y porte de marihuana. Pagó una fianza por su libertad. De su padre viene su adición a la adrenalina y desde el colegio se destacó por ser un buen jugador de golf y tenis. “Trato de hacer algo que me haga sudar todos los días”, admite. Es uno de los actores más atléticos de Hollywood, hace cualquier cosa por quemar energía: corre por la playa sin camisa (para gusto de sus admiradoras), monta bicicleta con el famoso Lance Armstrong, de quien además es muy buen amigo, hace triatlones con Jennifer López y juega golf con el actor Hugh Grant.En el 2007, la Revista People lo eligió como el soltero más apetecido del planeta, a pesar de que ya era conocida su estabilidad con la modelo y diseñadora brasilera Camila Alves. La conoció después de haber terminado su noviazgo con Penélope Cruz. “Fue en un restaurante de Los Ángeles. Cuando pasó frente a mí, ya no pude despegar mi vista de ella. Durante los primeros 30 minutos hablamos en español. La convencí que saliéramos tres días más tarde”, dice.Desde entonces, la pareja ha estado unida, se casaron en el 2012, después de seis años de estar juntos y de tener tres hijos. Al dar el sí ante el altar, dejó atrás su fama de mujeriego (entre sus muchas exnovias se cuentan las también actrices Sandra Bullock y Ashley Judd). “Lo hacía cuando estaba soltero y no tenía una familia como ahora. Yo creo que uno debe vivir la vida a tope cuando es libre. Además, respeto mucho la libertad de Matthew. Y él respeta la mía”, dice Camila Alba, trece años menor que este peso pesado del ‘sex appeal’.

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