Opinión: ¿Y dónde está el apoyo a Ciudad Delirio?

Opinión: ¿Y dónde está el apoyo a Ciudad Delirio?

Abril 11, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | Ossiel Villada
Opinión: ¿Y dónde está el apoyo a Ciudad Delirio?

La película ‘Ciudad delirio’ es también un homenaje a la tradición del baile y la salsa en Cali.

Ossiel Villada, Jefe de Redacción Online de El País, habla sobre Ciudad Delirio y la falta de apoyo para esta película de parte de la Administración Municipal.

En este asunto no puedo, y a decir verdad tampoco quiero, ser objetivo. Ciudad Delirio es una película maravillosa. La mejor que se ha hecho sobre Cali. Y vale la pena ir a verla. Créame: se lo digo yo, que no soy crítico de cine, ni aspiro a serlo. Le aseguro que cuando las luces se enciendan le va a pasar lo mismo que a mí: tendrá en el rostro una sonrisita inexplicable y tonta. Sentirá que el corazón orgulloso no le cabe en el pecho. Tendrá ganas de gritar “Qué viva Cali…”, agregando esa palabrota que no puedo publicar aquí. Y de repente le vendrán ganas de abrazar a cualquier desconocido, tomarse una cerveza, bailotear un poco por ahí.En suma, está cinta lo hará un poco más feliz. Ciudad Delirio es una película maravillosa, repito, por el simple hecho de que Diego Ramírez, su productor, le hizo caso a su mamá. Ella le dijo un día: “Papito, ¿y usted porque no hace alguna vez una película donde la gente no termine matándose?”. Ya Diego había cumplido su tarea de mostrarnos el lado oscuro de esta Cali donde también se mata y se muere. Pero nos debía el placer de mostrar nuestro lado luminoso. Y en Ciudad Delirio aparece, tal cual es, el caleño amable, cálido y rumbero. El de los brazos abiertos para el foráneo y el del corazón sincero para el amigo; el caleño del ‘aleteo’ y el ‘guasaseo’. El caleño auténtico que ha hecho de esta ciudad el mejor vividero del mundo. Me contaron que a Chus Gutiérrez, la directora, le impactaron varias cosas durante el rodaje. Le sorprendió comprobar que en esta ciudad todo el mundo, incluidos los más niños, sienten una inclinación natural hacia el baile. Y le aterró comprobar que aquí... ¡bailamos agarrando bien a la pareja!Su conclusión fue simple: “Por eso es que ustedes son más felices que los europeos y los gringos”. Si. A los caleños nos gusta agarrarnos, sentirnos, mirarnos a los ojos cuando bailamos. Y seguir bailando, incluso bajo el sol más ardiente, porque somos criaturas solares. Por eso esta película es también un homenaje para miles de familias humildes que acogen a un hijo, una hermana, un sobrino, un papá bailarín. Familias que los ven a ellos, día tras día, estrellarse contra la falta de dinero, de oportunidades laborales, de educación, de seguridad social. Pero que también los ven seguir ahí, sobre el escenario, con la sonrisa clara, con la frente en alto, dispuestos a seguir bailando para no claudicar. Pero lo que más me sorprende, en realidad, no tiene nada qué ver con la película. Lo que me dejó de una pieza fue comprobar que nadie en la Alcaldía de Cali, ni en ninguna otra parte, entendió el valor y el poder que tiene esta película para una ciudad que poco a poco empieza a reconstruirse y a creer en ella misma.Ciudad Delirio debería estar acompañada de una gran estrategia de city marketing como la que desarrollaron Barcelona y París cuando Woody Allen filmó ‘Vicky Cristina Barcelona’ y ‘Medianoche en París’. Alguien en la Alcaldía debió encargarse de convertir esta cinta en la punta de lanza para vender nacional e internacionalmente a Cali como destino turístico. Alguién debió pensar que valía la pena dar un día de funciones gratis para todos los caleños. Y después llevarla a Nueva York, a Londres, a China; hacer una función especial en todas nuestras embajadas. Pero no. Después de un ‘agarrón’ interno, en el Gabinete Municipal decidieron hacer un aporte de $200 millones para el lanzamiento en Cartagena. Y pare de contar. Es triste que el burocrático aparato estatal no permita ver este tipo de oportunidades. Si la película no tiene una buena taquilla, en una semana quedará en el olvido, será un esfuerzo perdido. Por eso, es una obligación moral de todo caleño ir a verla y recomendarla. Vaya. Le aseguro que saldrá siendo un poco más feliz. Y cualquier cosa que en estos tiempos grises nos agregue un gramo más de felicidad en el café de la vida, vale la pena.

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