Opinión: Los óscares de los negros cansones

Opinión: Los óscares de los negros cansones

Marzo 01, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Ray Charrupí | Director de Chao Racismo

Aunque Chris Rock fue criticado por algunos afroamericanos por aceptar presentar la gala, creo que lo que hizo fue histórico, pues no permitió ser el típico negro que resulta vendiéndose como esquirol o evitando decir o hacer lo que a su contratante moleste o incomode.

[[nid:409931;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/04/ray-charrupi.jpg;left;{Ray Charrupí, director de Chao Racismo. Foto: Elpais.com.co | Archivo Colprensa}]]Chris Rock, el presentador de la gala 88 de los premios Óscar, no es un humorista cualquiera. Es  un actor millonario por sus shows de ‘stand up comedy’ y películas. Es uno de los pupilos más avanzados de Eddy Murphy y fue parte del elenco de ‘Saturday Night Live’. Por su talento y humor el artista ha podido hablar del racismo en EE. UU., y qué decir de su documental ‘Bad hair’, donde trata el tema de la cultura estética de los afroamericanos y cómo esta es una industria millonaria que se robustece a partir del prejuicio y los estereotipos.

Como por segundo año consecutivo los negros no fueron ni siquiera nominados en los Premios Óscar, se desencadenó todo un movimiento en las bases afroamericanas, y  muchas mega-celebridades negras y no negras decidieron no asistir a la gala, como protesta. 

Aunque Rock fue criticado por algunos afroamericanos por aceptar presentar la gala, creo que lo que hizo fue histórico, pues no permitió ser el típico negro que resulta vendiéndose como esquirol o evitando decir o hacer lo que a su contratante moleste o incomode.

Chris Rock utilizó la oportunidad para decir de forma repetitiva y contundente que la industria del cine es excluyente a pesar de que, como él, muchos negros han alcanzado altos niveles de reconocimiento en esta industria. Otras celebridades afroamericanas fueron a los Óscar no a venderse sino a recordar el garrafal error de la Academia. Las partes más duras de la noche fueron la parodia mostrando a un negro vestido de preso,  para denunciar un sistema judicial prejuicioso que ha dado pie a que 1 de cada 3 afroamericanos vaya alguna vez a prisión.

La Presidenta de los Óscar es negra y dijo lamentar la poca diversidad o ausencia de nominados afro por segunda vez consecutiva en los Premios; así como ella, el Presidente de los EE. UU. también es negro y lamenta los episodios de racismo que han tenido que denunciar. Pero muchos dicen: “No hay racismo en USA, el Presidente es negro”, “No hay racismo en los Óscar, la presidenta es negra”. Y la mejor explicación a esta miope opinión es la que dio Hugo Chávez: “Obama es el Presidente de los Estados Unidos, pero no es el jefe del Imperio”. Estos premios son la vitrina de una industria multimillonaria que no se levanta cada día con la intención de discriminar a alguien, pero resulta haciéndolo cuando no es incluyente, y no es incluyente hacia afuera porque internamente tampoco lo es.

Los que consideraron malo que se hable mucho de racismo en los Óscar no son o se sienten negros, y eso no es malo, lo malo es que se permitan opinar sin detenerse a preguntar: 

¿Cómo se siente o qué piensa el otro? Tal como hizo Chris Rock al salir a la calle y preguntar a los negros qué les parecen unos “Óscares tan blancos”. Y la respuesta es que no se quiere nada regalado, pero sí se tiene que tener en cuenta el talento de la comunidad afroamericana como segunda población más importante de USA.

Las masacres que han pasado con los negros e indígenas en la historia no pararon en los años 40 como sí sucedió con los judíos; seguimos viendo masacres, terror y discriminación a indígenas y negros. La razón por la cual el Holocausto nazi siempre está en Hollywood, no  se olvida y siempre gana algún premio, es que Hollywood es judío, y debo decir que eso está muy bien, y los judíos tienen el deber con su historia y con la humanidad de recordar y no dejar olvidar que fueron víctimas. Lo que sí está mal es que la industria del cine no haya entendido sino hasta ahora que cuando es diversa es poderosa. 

La industria del cine y los premios Óscar gracias a lo que vimos ayer no volverá a ser la misma,  y eso fue gracias a que unos negros cansones ya sea con boicots o haciendo burla y excesiva alusión a la discriminación hicieron entrar en razón a los líderes, que desde ya advierten que los cambios serán fuertes, difíciles, pero sobre todo necesarios.

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