ENTRETENIMIENTO

“Nunca me fui de Cali”: cantante argentino Jerónimo

Agosto 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Hugo Mario Cárdenas López | Reportero de El País
“Nunca me fui de Cali”: cantante argentino Jerónimo

El cantautor argentino Jerónimo (cuyo nombre de pila es Alberto Pedro Gonzales) se casó con una colombiana y tuvo una hija nacida en Medellín.

Jerónimo, recordado por éxitos como ‘No te vayas nunca’, habla sobre la muerte de su hija y el proyecto musical que muy pronto le regalará a Cali.

Más de 40 años después de haber grabado su primer disco, el cantante argentino Jerónimo sigue dando de qué hablar. A su paso por Cali, el cantautor habló con El País sobre sus 42 años de vida artística, su amor por Colombia y el proyecto musical que prepara con la Banda Sinfónica Departamental del Valle del Cauca.¿Cómo surge la posibilidad de dar un concierto con la Sinfónica del Valle?La fecha no la hemos fijado, pero lo más probable es que sea en septiembre. Ya hablé con el director Juancho Vargas y me dijo algo muy lindo: que en su carrera musical ha acompañado a casi todos los artistas que han pasado por acá, pero que pocos han logrado despertar en él ese sentimiento cuando cantan y que ha querido hacer este concierto hace mucho tiempo, pero no habíamos coincidido. Le dije que no demos más vueltas, que si es por plata, yo la pongo (risas). Es que si hablamos de plata, a mí me gustaría tener muchísima, pero hay artistas que cantan para vivir. Yo vivo para cantar.¿No hizo negocio con la música?Yo nunca supe hacer negocio con la música, para mí el gran negocio es ver a la gente feliz. La sociedad moderna se acostumbró a juzgar a la gente por lo que tiene y no por lo que es, y la gente se ha preocupado tanto de tener que se olvidó de ser. Y si uno no tiene y tampoco se ha preocupado del ser, pues desaparece.¿Y por qué tanta gente desaparece hoy de la música y usted sigue vigente más de 40 años después?Todo está en la parte idílica, la parte bohemia, que no tiene nada que ver con el alcohol; es la bohemia de la poesía, del cantar, de la entrega. Hoy no se ve mucho de eso, hoy reina el márketing y el artista quiere sacar el máximo posible en poco tiempo. Hoy las cosas se mueven a otra velocidad, las redes sociales hacen que un artista en una semana sea reconocido. Antes, para hacer ese mismo recorrido, uno tardaba años; uno salía a cantar y tenía que cantar. Hoy se puede doblar. Cuando digo que no supe hacer negocio significa que no supe hacer “los grandes negocios”, pero mi mejor negocio ha sido mantenerme vigente. ¿Cuál ha sido su satisfacción más grande en la música?Tengo momentos grandes, como el primer festival que gané en Madrid, al comienzo de canciones como ‘Dos que parecen uno’ o ‘Siempre te voy a querer’. Cuando me entregaron los trofeos pensé en los cantantes que no habían ganado ninguno y poco tiempo después oí a un político en España decir: “El que alguna vez no ha fracasado, jamás será un buen ganador” y yo dije wao, mirá lo que dice este.¿En qué momento se sintió en las grandes ligas de la música?En la noche que gané el Festival de Benidorm, fueron cuatro trofeos. Al ganador el dan la suite del hotel Don Pancho, yo entré y había un espejo muy grande y cuando me ví en ese espejo no me reconocí. Al hombre cuando está en una posición de poder, todo mundo lo conoce y todo mundo piensa que es un fenómeno, pero cuando perdés no queda nadie.¿Por qué los cantantes colombianos de la época no trascendieron?No hubo suficiente difusión de ellos. Hoy hay grandes artistas colombianos recorriendo el mundo y me parece bárbaro, porque representan bien este país y hasta en eso Dios ha puesto su mano. Los artistas, cantantes y deportistas colombianos le han cambiado la cara a este país. Eso me encanta porque siempre defendí a Colombia, porque he vivido acá y mi familia es de acá. Pero Colombia dio grandes cantantes como Harold, Fausto, Billy Pontoni, Vicky, Isadora, Claudia de Colombia y muchos más.¿Qué significa Colombia en su carrera?A mí no se me caen los anillos por reconocer esto: Colombia fue mi primer paso en la música, el primer país que visité cuando salí de Argentina fue Colombia y me recibió en Bogotá el recordado Fernando González Pacheco, que me llevó a ‘Mano a Mano Musical’. Alberto Peñaranda, el dueño de Punch, en una cena en el Club Los Lagartos de Bogotá me dio un abrazo y me dijo: “Nunca me había emocionado tanto con un cantante, quédate en Colombia y te voy a poner a hacer muchas cosas”. En un mes grabé como cinco programas y ya no podía salir a la calle; nunca olvidé eso y siempre vuelvo a Colombia.¿Cómo se convirtió al cristianismo?Fíjate que fue en el momento más feliz de mi vida. Iba a ser papá por primera vez, en Colombia, cuando nació nuestra hija Andrea en Medellín y tuvimos ese encuentro con Jesús hace 25 años. Yo andaba buscando cómo solucionar el problema de la soledad porque el artista pasa mucho tiempo solo. Yo había leído una poesía de Antonio Machado que decía: “Quien habla solo, espera hablar con Dios un día”, y eso me tocó. Yo soy un obsesionado por las cosas y entonces rechacé contratos y conciertos por muchos años porque tenía un concierto mejor. Pero ahora entiendo que eso tuvo un propósito muy definido porque a nuestra hija, por quien conocimos a Jesucristo, la perdimos en Buenos Aires en un accidente fatal hace tres años y ocho meses y de no haber sido porque teníamos a Dios en nuestra vidas, no estaríamos hablando. Fue muy duro... (llora) ahora mismo no puedo evitar emocionarme. Pero si el hombre no encuentra a Dios en su camino se le hará difícil transitar por la vida.

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