Nostalgia por el primer aniversario de la muerte del Maestro Jairo Varela

Agosto 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Heinar Ortiz Cortés | Reportero de El País
Nostalgia por el primer aniversario de la muerte del Maestro Jairo Varela

Hoy se cumple el primer año del fallecimiento de Jairo Varela, el fundador del Grupo Niche.

Hoy se cumple el primer aniversario de la muerte del fundador del Grupo Niche, Jairo Varela. Recuerdos y pequeñas vivencias, en medio de la nostalgia. Carta.

Las leyendas nunca mueren realmente, Maestro Jairo. Todo lo contrario: con los años, esos que como dice una canción suya, no admiten engaños, crecen y se vuelven indelebles.Por eso le escribo. Porque hoy, un año después de que un infarto fulminante lo sorprendiera en su apartamento ubicado en el octavo piso del Edificio Guanacaste, en el barrio Los Cámbulos, y se lo llevara de este ‘Cali pachanguero’ que nunca quiso dejar, está más vivo que nunca. De eso estoy seguro: que está vivo en sus letras, que se volvieron nuestras canciones. Sus arreglos se convirtieron en nuestra manera de entender la música y su poesía se volvió nuestra mejor dedicatoria de amor. Por eso sigue vivo, Maestro. Entonces, hoy, seguramente, cientos de caleños lo irán a visitar en su lugar de descanso. Pero, Maestro Jairo, no se preocupe. Eider Lucumí, el jardinero del Cementerio Metropolitano del Sur con quien usted hace siete años había arreglado para que mantuviera bonita la tumba de doña Teresa Martínez, su mamá, ahora se ocupa de la suya.Él, día de por medio, sagradamente, sin importar si caen gotas de lluvia o si brilla el sol, riega el pasto chino que hace una alfombra sobre la tierra que cubre su ataúd. Lo corta cuidadosamente, lo barre con un rastrillo y luego limpia la placa donde dice su nombre. Claro, porque su tumba hay que mantenerla bien arreglada, Maestro. Ahora la gente pregunta dónde está usted y no dónde está enterrado ‘Pacho’ Herrera o ‘Chepe’ Santacruz, quienes eran los más “solicitados” del Metropolitano del Sur, hasta que usted llegó, según me contaron varios trabajadores del Cementerio.Un guarda de seguridad que está todos los días cerca a su última morada, me dijo que mucha gente deja adornos florales o se reza un rosario en su memoria, Maestro. Aunque ayer que fui a visitarlo no había flores en su sepultura, supongo que hoy recibirá muchas. Por eso Eider arregla su tumba con tanta dedicación. Y también porque está muy agradecido, Maestro. Y cómo no, si usted fue bueno con él. Relató que usted en varias ocasiones le ayudó económicamente y que siempre fue muy amable en el trato. Incluso, todavía recuerda que fue usted quien hace tiempo le regaló varios cables y micrófonos que ya no le servían en su estudio, para que pusiera a funcionar un amplificador que él tiene. Por el pago, Maestro Jairo, no se preocupe. Según Eider, ya arregló con sus hijos: cada mes va a la calle 5 con carrera 39, donde queda el estudio en el que usted compuso y arregló la mayoría de sus canciones, a recibir su paga. No se preocupe. Incluso, doña Maura Colombia Ruiz sigue ahí, en la esquina de la Carrera 39 cercana al estudio de grabación, vendiendo los jugos, el salpicón y las frutas que a usted tanto le gustaban.Me contó que ya nadie le pide que le cambien la guayaba manzana por una más grande, ni mucho menos le han vuelto a comprar doce o quince ensaladas de fruta de golpe, como usted lo hacía. A la señora le hace falta verlo pasar por esa Calle Quinta a la que usted le cantó. Lo extraña, como lo extrañamos todos los caleños. Y cómo no, si, como dice doña Maura, nadie volverá a componer esas canciones “tan hermosas” que escribía usted, Maestro. Porque Cali lo extraña. Esta ciudad, que a veces parece un río sin agua, un viento sin aire, un mar sin las olas o un cuento sin hadas, lo extraña. Seguramente muchos pondrán a sonar en sus casas ‘Al Pasito’, en sus carros ‘Mi Buenaventura’ o en sus trabajos ‘Una Aventura’. Hoy todo el mundo le va a cantar, Maestro, como cuando más de tres mil personas lo despedimos el pasado agosto.La cantante Diana Serna, en una conmovedora carta que escribió ayer miércoles en redes sociales, en vísperas del aniversario de su muerte, dijo: “Nadie se muere hasta el día en que lo olvidan, y el tiempo no transcurre para los que son eternos. Y yo no te olvido, ni te olvidaré, Maestro Jairo Varela”. Y así es, Maestro. Todos los caminos conducen a ti. Nadie te olvidará.

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