ENTRETENIMIENTO

No solo las mujeres fingen orgasmos, el 28% de los hombres lo hace también

Abril 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Pelaéz | Reportera de El País.
No solo las mujeres fingen orgasmos, el 28% de los hombres lo hace también

20 a 22% de mujeres no llegan al orgasmo por ninguna vía. Un tercio de ellas llega al orgasmo durante el coito o penetración.

Pueden fingir gritos, gemidos o movimientos corporales, pero la prueba reina de que están actuando es que se quitan rápidamente el preservativo para que su pareja no note la ausencia de eyaculación.

Los hombres también fingen el orgasmo. Según un estudio reciente de la Universidad de Kansas, el 28% de ellos lo simula, frente al 67% de las mujeres que -ya se sabía- lo hace.Que el hombre descubra cuando la mujer está fingiendo un orgasmo es muy difícil, sobre todo porque hay grandes actrices deambulando por doquier. “Hay mujeres que son maestras para simular orgasmos y los hombres se los terminan creyendo; es más, hasta ellas mismas se los creen”, dice el sexólogo Ezequiel López.Sin embargo, hay algunos patrones básicos que pueden arrojar luces: en primer lugar, el orgasmo femenino se caracteriza por una elevación notable de la frecuencia cardíaca, hay palpitaciones que dan la sensación de que el corazón se sale del pecho, y eso la pareja lo siente. En cambio los gritos, los gemidos, la respiración acelerada, las contracciones de los músculos de la entrada de la vagina y los movimientos corporales se pueden simular. Un grupo de fisiólogos en Estados Unidos se dieron a la tarea de destapar el engaño femenino y descubrieron que la clave está en los pezones: cuando ella está excitada, sus pezones se endurecen pues se llenan de sangre pero, cuando el cansancio o la desconexión aparecen, la sangre retorna a su lugar y el pezón se arruga. A los hombres es más fácil descubrirlos en el engaño, pues el hombre -por lo general- eyacula cuando hay orgasmo. “Ellos pueden fingir manifestaciones de placer, pero la eyaculación no”, asegura la sicóloga y terapeuta de familia Martha Elena Osorio. Cuando la mujer verifica que no hay expulsión de semen, hay una simulación del orgasmo o una patología que hace que ellos lleguen al clímax sin eyaculación. En ellos, el orgasmo genera contracciones de grupos musculares del perineo, de los testículos y de la musculatura del pene, que deriva en la eyaculación. Pueden fingir gritos, gemidos o movimientos corporales, pero la prueba reina de que están actuando es que se quitan rápidamente el preservativo para que su pareja no note la ausencia de eyaculación. También hay hombres que tienen problemas para llegar al orgasmo o sufren retardo orgásmico, y como le cuesta tanto necesita mucho tiempo de estímulo y tanto él como su pareja se cansan, entonces él lo simula. Otro problema que los lleva a fingir es la disfunción eréctil. Algunos logran su erección, pero en el momento del coito la pierden, entonces simulan el orgasmo desde que empiezan a tener su erección. En el caso de eyaculación rápida, el hombre que logra el orgasmo en cuestión de segundos no lo manifiesta, para que su pareja no lo note. Algunos, especialmente los más jóvenes, logran mantener su erección un rato más y cuando empiezan a perderla, fingen manifestaciones del orgasmo y hacen como si estuvieran eyaculando. La simulación del orgasmo esconde una situación bastante neurótica, un miedo al rechazo del otro y, peor, al abandono. “La mujer puede pasarla bien sin llegar a un orgasmo, pero si un hombre no llega a este es como sino hubiera tenido relaciones. Le genera insatisfacción sexual, malestar sicológico, frustración y tristeza, se siente mal consigo mismo, afecta su autoestima”, dice López Peralta. Tanto para hombres como para mujeres, fingir orgasmos es una situación empobrecedora de la sexualidad, pues al final se está más pendiente de esconder una situación sexual disfuncional que de disfrutar del placer y de los beneficios químicos que la relación amorosa y sensual produce.Ellos: Fingen por temor al embarazoEl urólogo y sexólogo Alonso Acuña, en una muestra de 1.520 hombres activos sexualmente, encontró que el 13% de ellos gimen, se revuelcan, gritan y pellizcan cual experimentados actores, sin haber llegado al orgasmo. La mayoría de estos farsantes suele decir que lo hacen de vez en cuando y creen haber convencido a sus parejas. Según la sexóloga Esther Balac, en su libro ‘El Club del Buen Sexo’, muchos hombres temen eyacular por temor al embarazo de su pareja, otros se convierten en actores para ahorrar eyaculaciones y reservarlas para la casa o fuera de ella. No faltan los que, al sentir que su pareja finaliza, no se quedan atrás y escenifican un orgasmo. O los que lo hacen por fanfarronear. Otros no saben ni por qué fingen y algunos golosos mienten para poder repetir. Y hay un grupo pequeño de audaces que las retan, solo para saber qué piensan. Según Acuña, son contados los hombres que no eyaculan. Descontados estos, no hay orgasmos sin eyaculación, que no la engañen.Ellas: Cuando la faena aburre Cuatro de cada cinco mujeres que se mueven sin sentir nada en la cama lo hacen porque no llegan al orgasmo. Según Balac, eso las lleva a gritar al mejor estilo de una actriz, para animar a su hombre a terminar rápido y con decoro, una faena que les resulta aburrida. Otras lo hacen por razones humanitarias. Aparentan estar en el cénit del goce para que la autoestima de ellos no ruede por el piso. Un alto porcentaje finge porque están seguras de que solo así él terminará mejor el encuentro y otras, para evitarles la vergüenza a los eyaculadores precoces, empiezan a gemir incluso antes de... También hay razones menores, como el niño que llora, el celular que suena insistente, el programa de TV. que va a comenzar o la inoportuna alarma del despertador. Las mujeres alcanzan los orgasmos con más facilidad en el juego previo, en las caricias sucedáneas o en las caricias posteriores a la veloz terminada de los señores, que en el coito. Los hombres, sobre todo los más convencidos de su hombría, ni se darán cuenta del “gato por liebre”.Ciencia: Mapa cerebral del orgasmoCientíficos de la Universidad de Groningen, en Holanda, hicieron un mapa cerebral del orgasmo humano. Lo que hallaron fue asombroso. En el hombre, la estructura que más trabaja durante la eyaculación es el cerebelo. Es como un cerebro pequeño domiciliado atrás y que es muy activo en el consumo de sustancias psicoactivas, el gusto por la música o las sensaciones de recompensa cuando se obtiene un premio. Mientras tanto, en las mujeres el cerebelo se pone a mil en el momento del orgasmo, pero también se apagan la amígdala cerebral y el hipocampo, que tienen que ver con el sistema de alerta. Lo anterior explica por qué los hombres llegan al orgasmo tan fácilmente (por lo general), mientras que para las mujeres se necesita una buena dosis de tacto, literalmente. Es sencillo, porque las mujeres deben desconectar una alarma en la cabeza y para eso necesitan estar relajadas y sin distracciones. Claro, a no ser que finjan.En 2002, en un quirófano de Winston Salen, en Estados Unidos, Stuart Meloy, un anestesiólogo, halló que los estimuladores que se aplicaban en la médula para controlar el dolor severo producían sensaciones que eran calificadas por los pacientes como “los mejores orgasmos de su vida”. Ellas también eyaculan Hipócrates y Galeno, los padres de la medicina, defendían la existencia de un líquido seminal en las mujeres. Y según estudios existe un fluido que se produce en las glándulas de Skene, que están cercanas a la orina, formando una especie de esponja que algunos comparan con una próstata. Cuando la mujer está excitada estas glándulas se llena de un líquido alcalino parecido al que produce la próstata en ellos.Como en el orgasmo todos los órganos de la pelvis se contraen, esto las exprime y la humedad en la zona aumenta. No se requiere siempre de orgasmo ni de encontrar el punto G, el líquido se da porque las glándulas se rebasan. No todo el líquido que se expulsa en la actividad sexual es semen, en ocasiones la vejiga se aprieta tanto, que la orina en cantidades variables es la protagonista de las leyendas sobre eyaculaciones femeninas profusas. Sin embargo, se sabe que el 80% de las mujeres se mojan con secreciones distintas a la orina. La eyaculación femenina no es un mito y la mayoría la tiene en cantidades y condiciones diferentes a la de los hombres, durante el clímax sexual.Orgasmo: Beneficios químicosSegún el sexólogo Ezequiel López, “puede ser la misma neurosis o trastorno sicológico, como uno obsesivo compulsivo o por ansiedad, el que produce que una mujer no tenga un orgasmo”. Y el que ella no llegue al orgasmo en sus relaciones sexuales por ninguna vía, ya sea coito o estímulos sexuales, hace que no obtenga todos los beneficios químicos que el orgasmo produce, como mejorar el estado de ánimo, reducir dolores, sentir un mayor afianzamiento de su relación de pareja. Y además, el hecho de sentir en cada relación sexual una pequeña frustración o una gran frustración porque no llega al orgasmo, le produce irritabilidad, mal humor, angustia y probablemente mucha tristeza. En la medida en que esa situación perdure en el tiempo, se verá afectada la relación de pareja e, incluso, su actitud de cara al trabajo y a sus relaciones sociales. Al hombre le afecta aun más el no poder llegar al orgasmo. Cuando esto se da como algo frecuente es mejor acudir al especialista.

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