No hay jóvenes difíciles sino una educación inadecuada, dice Augusto Cury
ENTRETENIMIENTO

No hay jóvenes difíciles sino una educación inadecuada, dice Augusto Cury

Octubre 29, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
No hay jóvenes difíciles sino una educación inadecuada, dice Augusto Cury

Los niños necesitan correr riesgos, tener tiempo para jugar, momentos de diálogo y maravillarse con la vida.

Los niños necesitan correr riesgos, tener tiempo para jugar, momentos de diálogo y maravillarse con la vida.

El sueño de todos los padres es darle a sus hijos lo que nunca tuvieron ellos en la infancia. Hombres y mujeres por igual viven empeñados en que sus hijos no tengan dificultades en la vida, pero se olvidaron de las cosas realmente importantes: los niños necesitan correr riesgos, tener tiempo para jugar, momentos de diálogo y maravillarse con la vida. Un chico de hoy está en capacidad de resolver un problema matemático, pero se enreda y fracasa cuando tiene que solucionar sus conflictos existenciales. Basado en este contexto, el médico siquiatra brasilero presenta su libro ‘Padres brillantes, maestros fascinantes’. Recomendado para dejar de ser solo buenos padres.No converse, dialogueEntre conversar y dialogar hay un abismo. Lo primero es hablar sobre el mundo que nos rodea, el segundo es hablar sobre el mundo que somos. Según un estudio realizado por Cury, más del 50 % de los padres nunca han tenido el valor de dialogar con sus hijos sobre sus miedos y pérdidas. Adquiera el hábito de reunirse por lo menos una vez a la semana con sus hijos para dialogar con ellos. Si los padres nunca les han contado a sus hijos sus sueños más importantes y tampoco han oído de ellos sus mayores alegrías, serán unos completos extraños.Nunca desistaEstá comprobado que mientras los buenos padres son tolerantes con algunos errores de sus hijos, los padres brillantes jamás desisten, aunque los hijos los decepcionen. “El mundo puede no apostar por nuestros hijos, pero jamás debemos perder la esperanza de que sean grandes seres humanos”, explica Cury. Siembre en la tierra de la inteligencia de su hijo y espere que un día las semillas germinen. Mientras lo hace puede haber desolación, pero si las semillas son buenas, un día germinarán, aunque los hijos se droguen y no duren en un trabajo. Un padre nunca desiste.Nutra la personalidad de sus hijosAl igual que la nutrición física de los hijos, los padres deben saber que la personalidad necesita de una excelente nutrición psíquica. Se preocupan por los alimentos que enriquecen la inteligencia y la emoción. “Tal vez no tengas dinero, pero si eres rico en sentido común, serás un padre o una madre brillante”, asegura Cury.Los buenos padres dan regalos, los padres brillantes...... ofrecen su propio ser. Un padre o una madre brillante cuando tienen posibilidades les hacen regalos materiales a sus hijos, pero no los estimulan a ser consumistas, pues saben que esto acaba con la estabilidad emocional y genera placeres superficiales. Según Augusto Cury, los padres excelentes se preocupan en dar su historia a sus hijos, por lo que se hacen inolvidables. “Ten el valor de hablar sobre los días más tristes de tu vida con tus hijos. Ten la osadía de contar tus dificultades. Háblales de tus aventuras, de tus sueños y alegrías. Esta es la manera de crear vínculos sólidos”.No los prepare para los aplausosUn padre brillante es aquel que prepara a sus hijos para enfrentar las derrotas. No basta educar la inteligencia lógica de los niños, es necesario educar su sensibilidad. Estimule a sus hijos a tener metas, a buscar el éxito en el estudio, en el trabajo, en las relaciones sociales, pero también enséñeles a no tener miedo de sus fracasos. No olvide que no hay podio sin derrotas. Muy bien dice en su libro el médico siquiatra Augusto Cury, que la perseverancia es tan importante como la habilidad intelectual. “La sociedad nos prepara para los día de gloria, pero son los días de frustración los que dan sentido a esa gloria”, asegura. Los padres que no piden disculpas nunca enseñarán a sus hijos a lidiar con la arrogancia. Como los que no revelan sus temores tendrán siempre dificultad en enseñar a sus hijos a ver en las pérdidas oportunidades para ser más fuertes. Recuerde: vivir es un contrato de riesgo y todos necesitamos experimentarlo.No corrija errores, enséñeles a pensarLos padres deben saber de una vez por todas que los conocidos sermones nunca han servido ni servirán de nada, que a lo que deben apuntarle es a hacer que sus hijos reflexionen. Como dice el autor de ‘Padres brillantes, maestros fascinantes’, “educar no es repetir palabras, es crear ideas, es encantar”. Decir “haz esto” o “no hagas aquello”, sin explicar las causas, sin estimular el arte de pensar, produce robots y no jóvenes pensantes. Por ejemplo, si su hijo le levanta la voz, usted en lugar de reaccionar igual, cállese, relájese y después diga algo que lo dejará pasmado: “No esperaba que me ofendieras de esta manera. A pesar del dolor que me has causado, te quiero y te respeto mucho.Recuerde: los buenos padres les dicen a sus hijos “estás equivocado”, mientras los brillantes dicen “¿Qué te parece tu comportamiento?”.

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