"Nací con el don de humildad, perseverancia y paciencia", Arturo Calle

Agosto 05, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Paola guevara, Editora de Vé

Sus clientes solían ser adultos pero hoy lo compran hombres desde los 14 años de edad.

En 2009, Arturo Calle recibió el galardón al empresario del año otorgado por el diario La República.

Lo jalo del brazo y él forcejea, le insisto que nos sentemos pues los tacones matan, pero él quiere que hagamos toda la entrevista de pie, sugiere encantado que la hagamos caminando o saltando, dice que ya habrá tiempo de sobra para sentarnos... cuando muramos. Desde su stand en Colombiamoda, feria donde fue homenajeado por el presidente Santos por su aporte empresarial, habló con El País enfundado en ropa Arturo Calle desde la corbata de florecillas amarillas hasta los lustrosos zapatos, porque: “Si no uso la ropa que vendo, ¿qué van a pensar los colombianos?”.¿Nació con el don de Midas?Nací con el don de la humildad, de la perseverancia, de la paciencia, con el don de compartir con el prójimo y no pensar en enriquecimiento sino en el desarrollo del país. Esa es la mayor riqueza de un ser humano, y lo otro es tener muy definido qué se quiere en la vida, no estar incursionando en una cosa y en otra, y en otra... uno tiene que saber qué es lo que quiere. Y dedicarse a eso. Desde mi juventud siempre quise ser independiente, soñaba con tener un capital propio...¿Por qué lo tuvo tan claro siempre?Yo creo que Dios a cada ser humano le da un don. A mí me dijo: ‘Arturo Calle, no estudie mucho que yo le voy a dar el don del trabajo, porque usted va a tener que trabajar hasta el último día de su vida’. Y yo le dije: ‘Bienvenido Jesucristo, hagámosle’.Usted ha dicho que no hay ricos y pobres, sino buenos y malos administradores...Es cierto. A mí me encanta la plata, pero me encanta para hacer el bien, no para atesorarla. Yo sé que me tengo que ir de este mundo y comparto lo que tengo. Si se fue Lázaro que era el amigo de Jesucristo, ¿no nos vamos a ir nosotros también? ¿Pero antes qué le falta por ver? Les encargo a mis hijos la línea femenina. ¿Cuándo?, no lo sé, pero les he dicho que ojalá, antes de morirme, ellos me presenten la línea Arturo Calle femenina, bien linda, bien moderna, con un nombre bien espectacular para el mercado colombiano. ¿Cuál es el mejor consejo de negocios que le han dado?No me han dado el primero. Jamás. Los consejos me los he dado yo mismo y se los doy a mis hijos y a mis nietos. Les digo que traten de ser superiores a mí en corrección, en trabajo, en humildad, en honestidad. Y que jamás se estanquen.¿Si no hubiera sido empresario qué otro oficio habría desempeñado?A mi me hubiera gustado ser abogado, o un político, pero con toda la transparecia que he tenido por más de 50 años en el sector privado. O habría sido ganadero, eso me parece interesante, yo creo que quien vive del ganado no muere de infarto ni de cáncer, debe ser muy desestresante. Y aunque no fui ganadero ya hice que mis hijos entraran en ese negocio y espero que la conviertan en una gran empresa ganadera. Yo considero que toda actividad hay que convertirla en una gran empresa. ¿No toma nada por hobbie? ¿Todo con usted es trabajar y trabajar?Usted no puede ser un agricultor por hobby o por recoger 1.000 libras o 2.000 libras de café. Usted tiene que volverse un gran empresario cafetero, no un agricultor cafetero. Cuando usted aplica esta misma regla para la vida, pensando como gran empresario, incursiona en cosas cada vez más grandes así comience pequeño. Todas las actividades que yo emprendo las emprendo con visión empresarial, no diciendo ‘qué bueno tener esto’ o ‘qué bueno hacer aquello’. Si uno no convierte su negocio en una empresa grande va a ser muy difícil sostenerse hoy en día. Pero tiene que quererlo y tener el don de la paciencia para irlo desarrollando a través de la vida. Este servidor lleva 52 años o 54 años trabajando porque, mientras haya quién siga desarrollando los conceptos que uno creó, la vida de uno no se acaba, no termina con la muerte.¿En qué se parecen los negocios y el amor?En que nada fácil es agradable. Si uno le dice a una niña ‘cómo estás de linda’, y la amaciza, y ella le da los besos... eso no lo admira uno. ¡Eso no es difícil! ¡Eso no es lo bueno! Lo bueno empieza cuando ella le dice a uno: ‘Ah, ah, no señor, yo te doy ese beso en las gradas de la iglesia antes de la luna de miel’. Todo lo difícil es lo que perdura. Todo lo fácil, sobre todo el dinero fácil, lo lleva a uno a una corta vida y allí no hay felicidad, con eso no se hace país, con eso no se hace imagen, ni familia ni empresa.Su caso es la antítesis del dinero fácil que vemos por estos días en series como ‘Escobar, el Patrón del mal’...No me diga más, que ya quiero responder, mire, esa telenovela con todo el respeto que me merece Caracol..., no la comparto, a mi me golpeó mucho. Es tan duro lo que hicieron esos seres, tan llevado a los extremos, que no es para que se lo recuerden a estas generaciones a las que no les tocó vivirlo. Yo creo que a uno no le pueden enseñar nada mostrándole el mal ejemplo. Y para las personas que sí lo vivimos, recordarlo es aterrador. Yo no hubiera sacado por ningún motivo una telenovela de esas. Y si lo que quieren es mostrarnos el horrible pasado para que no volvamos allá, mejor que nos muestren cosas muy bellas, como el campo, los pájaros, el desarrollo del mundo, la tecnología...¿O la historia de Arturo Calle?(Risas) Mire el caso de esa película... ‘Avatar’, mire que para ser taquillero y exitoso no hay que mostrar terror, es una cosa divina, ¡qué proyecto tan hermoso! ¿Por qué tardó tanto en tener franquicias en otros países?Es que uno tiene que mostrar la reina cuando ya sea hermosa. Si la reina no está muy linda no puede salir a la calle, porque la van a criticar. Si esta empresa hubiera salido antes habría hecho el oso, porque no estaba lista, pero ahora ya está madura y desde hace un par de meses estamos incursionando en franquicias en Suramérica y Centroamérica. La empresa ya puede entrar a otros países con respeto, con peso. Si hubiéramos llegado muy humildes o muy tímidos nos sacan volando al otro día. Tenemos que hacer las cosas por lo alto y por lo grande, o no hacer nada. ¿Qué empresas admira más?Admiro al dueño y creador de Zara. En grandes cadenas, a Wall Mart. En tecnología a ese señor que acaba de morir, Steve Jobs, a quien Dios mandó a este mundo con el don de darle belleza, desarrollo y tecnología al mundo. Y, por supuesto, admiro a la religión que tiene sede en Roma, en el Vaticano. ¿Y por qué menciona a Roma como un caso empresarial?Porque la religión es una empresa desde que se creó, y ha sabido crecer. Esa religión es una empresa fundada por Jesús, y tiene administradores, tanto es empresa que se dedica a la educación, a la salud, a la labor social y a muchas otras tareas. ¿Si eso no es una empresa entonces qué lo es?En un país cuyo deporte nacional es el endeudamiento, ¿cómo ha logrado vencer la tentación?Yo sigo creyendo que mi modelo ha sido muy exitoso, comencé con $17.000 pesos de los que me prestaron $4.000, no volví a deber y hoy la mía es una empresa con una capacidad económica muy grande. No veo nada de malo en los compromisos a corto plazo porque los colombianos son responsables, pagan bien, este no es un país de pícaros sino, en su mayoría, de gente honrada. Pero a los compromisos grandes les tengo respeto. Hoy en día los negocios ya no dan para tanto. Mientras yo viva la empresa Arturo Calle jamás deberá un peso, ni pagará arriendo, y que conste que no tengo sino 27 años, o sea que voy para largo. Pero en la cédula cometiron un error y alguien me puso 73 años. Usted me dirá cuantos tengo, si 73 o 27 (risas).

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