Mónica Lopera, de niña mimada a actriz dedicada

Agosto 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Juliana Londoño | Reportera de El País
Mónica Lopera, de niña mimada a actriz dedicada

Para interpretar a Milena Bedoya, Mónica se sumergió en un amplio estudio que le permitiera conocer y hacerse una idea clara sobre el ambiente de crisis de la época. Su coprotagonista, Luis Fernando Hoyos, la describe como “una profesional inigualable”.

La actriz cuenta cómo conoció fue su niñez, que la enamoró de su esposo, y su último proyecto en el cine 'Antes del Fuego'.

“Fui la niña más necia del planeta. Según me cuenta mi mamá, en mi primer año no paraba de llorar, comía muy poco y casi no dormía, por consiguiente mi mamá tampoco. Después fui muy consentida, caprichosa, me antojaba de todo, hacía pataletas en todos los almacenes, era de esas niñas que lloran, se revuelcan y vomitan de la ira. Las amigas de mi mamá me tenían pánico y cuando se iban a ver y me llevaba, todo el mundo se perdía”, recuerda la actriz nacida en Estados Unidos pero criada en Medellín. A los 14 años la familia se trasladó a Bogotá.  Lea también: Mónica Lopera cuenta cómo dejó su vida de fama mientras estudia en Londres

 “A los 6 años ya iba al colegio y me había medio pulido, pero un día llamaron a mis papás a decirles que me iba muy bien porque aprendía  muy rápido, pero que  no dejaba dar clase. Esa fue la razón por  la cual tuvieron que buscarme algo en que entretenerme y desahogar mi energía, para que los profesores pudieran respirar”, agrega sobre como inició el camino que años después se convertiría en su trabajo. 

 A Mónica le gustaba el canto, el baile y la actuación, así que cuando su mamá le preguntó qué quería estudiar por fuera del colegio, ella no dudó en contestarle: Quería ser actriz.

 Su adolescencia fue más tranquila, debutó como una profesional del teatro a los 8 años y en televisión a los 14, por lo cual siempre tuvo muchas responsabilidades. Nunca fue  problemática con sus papás. Incluso las amigas de su mamá ahora le dicen: ¡Por Dios, cómo cambiaste. No apostábamos nada por ti. ¿Qué fue lo que te pasó?

 Su debut en televisión fue en ‘Francisco el Matemático’, donde  interpretaba a Clara Arango, una niña rica, consentida y caprichosa. La serie también  fue la plataforma para que su mamá, Carmenza Cossio, cumpliera su sueño de ser actriz, el cual se había visto aplazado por los caprichos de la vida. 

Según contó Carmenza en una ocasión, un día durante una grabación de  Mónica  le dijeron  que la necesitaban para grabar una escena. Sin tartamudear aceptó. 

“Me parecía súper chévere y desde ese instante supe que para ser actriz se necesita de mucha preparación. Por esa razón sigo estudiando”. Hoy en día Cossio es una de las actrices  más cotizadas de la televisión colombiana, con papeles en ‘Nip/Tuck’,  ‘Morir de amor’ y ‘Juego limpio’. Así, la televisión se convirtió en un negocio de familia. 

 Para Mónica también vinieron otros   papeles en ‘Isabel me la veló’, ‘Un ángel llamado Azul’,   ‘El carro’, ‘La ley del silencio’, ‘Vuelo 1503’, ‘En los tacones de Eva’ y ‘ Mujeres asesinas’.

 En Inglaterra participó en 2011 en ‘The Borgias’, donde interpretó a  María Enriques de Luna, una española perteneciente a la nobleza quien durante su vida estuvo casada con dos Borgias, uno de ellos el hijo del Papa Alejandro VI.     

Aunque Mónica lleva siete años y medio viviendo en Londres, cuando en un principio se suponía que serían nueve meses, la distancia no le ha impedido seguir trabajando en Colombia.

Este año protagonizó ‘La tusa’, novela de Caracol donde interpretó a Julia Vanegas, veterinaria, madre soltera y cabeza de hogar que se ocupa por sacar su hijo adelante con una sonrisa.  Además acaba de estrenar la película ‘Antes del fuego’, donde pudo volver a compartir pantalla con su mamá. 

  Según Mónica, esta nueva experiencia fue un regalo. “Ella es  una mujer que tiene una chispa muy particular, ha tenido una vida que la ha hecho una mujer muy especial. Trabajar con una mujer que tiene tanto para dar y tanto por decir,  independientemente de que sea  mi mamá,   es un placer. No importa el  actor que tengas al lado, si no hay un ser humano detrás increíble, no tiene sentido, porque es un trabajo tan intenso, de tantas horas de convivencia que si uno no puede estar compartiendo un set con alguien interesante, no se disfruta la experiencia y no saca uno lo mejor de sí”.

 Viviendo en Londrés también conoció a su esposo, Andrés Galindo, quien trabaja en la industria azucarera. 

“Lo conocí por  amigos colombianos. Nos vimos un par de veces y nada. Después una noche fuimos varios a su casa y nos gustamos. No creo en el amor a primera vista, me parece muy  romántico y todo pero nunca me había pasado. Él me llamó la atención y ahí seguimos. Se volvió en serio muy rápido, fue una relación muy bonita y muy clara desde el principio”, comenta. 

Al preguntarle qué fue lo que la enamoró de él, comenta que -aunque suene a  cliché- le gustó lo divertido que es. “Me hace reír mucho. Después me enamoró que es un hombre totalmente coherente. Hay una armonía entre lo que piensa, dice y hace. Nunca he conocido a alguien así y eso me cautivó”.

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