Diseñadoras caleñas 'florecieron' en medio de la eterna primavera de Colombiamoda

Julio 30, 2017 - 02:36 p.m. Por:
Paola Guevara/ Editora de Vé
diseño de María Elena Villamil

Una modelo luce una prenda de la diseñadora María Elena Villamil.

EFE/ El País

Historias. No exageramos cuando decimos que los diseñadores colombianos dejaron de vender prendas para vender historias que podemos llevar puestas. Basta hablar con la diseñadora caleña María Elena Villamil, quien cerró con broche de oro las pasarelas de Colombiamoda 2017 (el jueves 27 en la noche) con una colección que sugiere la experiencia de vivir dentro de un cuadro de Monet o en un jardín lleno de las flores silvestres que inspiraron a los pintores impresionistas. Su colección se llama ‘Mujeres en el jardín’. ¿Quién no querría entrar?

Como si nos llevara de viaje al Siglo XIX, una época sin bombillas eléctricas, sin luces halógenas ni el irritante resplandor del celular, las prendas de ‘Mujeres en el jardín’ recrean para nuestros ojos el romance y la calidez de la suave luz de las velas, y los destellos del sol reflejados en textiles que sin artificios despiden ráfagas de luz natural. Sus vestidos, faldas, pantalones al tobillo, gabardinas y kimonos son etéreos, oníricos y llenos de romanticismo.

Algunas telas tienen la fuerza del color sólido sobre un lienzo y otras, el toque sutil de pinceladas traslúcidas. Son organzas de seda, tafetanes, mikados y lanas, con estampados florales diseñados por la propia casa Villamil y acentuados con algunas de las piezas bordadas a mano y flores sobrepuestas. Modelos pelirrojas y muy blancas, como una musa francesa de Monet, desfilan al lado de mujeres exóticas, de rasgos asiáticos y pómulos marcados, y de otras que tienen el fuerte ADN latino. Todas llevan zapatos diferentes. Y un ‘styling’ distinto.

En esta nueva colección hay más flores, más reminiscencias bucólicas y más color que nunca, algo poco común para una diseñadora cuyo sello es el blanco y negro. Ahora hay cabida para los amarillos, los azules, los verdes y las estampaciones.

Las pinturas de los Impresionistas Monet son solo una excusa, porque en realidad María Elena cuenta una historia más íntima en esta colección: la de sí misma, la de una niña que cortaba flores silvestres de colores vivos y con ellas llenaba numerosos floreritos con agua para que su madre los encontrara dispuestos, en su habitación, al regresar de sus viajes.

“Desde niña tengo obsesión con las flores silvestres, esas pequeñitas de colores vibrantes que uno encuentra en el campo. Me inspiran. Incluso a hombres les he regalado flores; si el hombre las recibe, las aprecia y las pone en agua significa que es especial”, confiesa María Elena, quien además de Monet y su cuadro ‘Mujeres en el jardín’, de 1886, admira las pinturas de impresionistas como el estadounidense Frederick Childe Hassam, un mago a la hora de retratar mujeres que observan jardines desde la ventana, o que posan junto a jarrones de las más bellas flores, o que reposan en el prado en escenas campestres.

La historia del arte. La historia personal de María Elena. Todo se mezcla para ir más allá de las puntadas y conecta con el trabajo manual de su equipo de artesanos, bordadoras, costureras, cortadores y patronadoras, y hasta con la mujer que plancha las prendas de su colección.

Todos en función de crear un jardín onírico que las mujeres modernas quieran llevar consigo al trabajo, a los viajes, a las citas de negocios o a cualquier escenario de la vida moderna que necesite ser suavizada por un poco de la magia de Monet, de Childe Hassam, de María Elena.

Ana Carolina Valencia
Diseño de Ana Carolina Valencia.

Diseño de Ana Carolina Valencia.

Fotos: Colombiamoda

La diseñadora de joyas caleña lleva cuatro años consecutivos como expositora invitada a Colombiamoda, en Medellín, y lo que más valora de esta feria es que “pasado un año todavía se siguen sintiendo los efectos comerciales de haber estado presente”. Añade que esta “no es una feria que se quede en lo social o en el humo de la farándula sino que tiene repercusiones fuertes en materia de oportunidades de negocio”.

En este diálogo con El País, las lágrimas llegan a sus ojos pues hacía mucho tiempo que no hacía una recapitulación de su largo camino como diseñadora y empresaria, profesiones en las que comenzó desde abajo y trabajó a pulso, desde muy joven, recorriendo con sus primeras joyas las tiendas de Miami. “Iba con una maleta o con una mochila al hombro, buscando boutiques donde valoraran el trabajo artesanal, hecho a mano, y donde pudieran comprar las joyas que yo hacía con piedras semipreciosas”, revela conmovida.

Graduada de la Javeriana de Cali como administradora de empresas, pronto halló trabajo en una gran empresa que, sin embargo, no la hacía feliz a pesar de la estabilidad que le ofrecía. Lo suyo era dibujar, crear, diseñar aretes, pulseras, anillos, correas. Curiosamente fueron sus jefes quienes la apoyaron para que se lanzara tras su sueño y hoy, tras una larga trayectoria, tras el ajetreo de mantener vivas hasta tres tiendas en Cali y con el deseo de dedicar más tiempo a la crianza de su hija, usa las nuevas tecnologías para llegar a un público más global y hacer negocios que dejan en alto el nombre de Cali.

Vanessa Arcila
Diseño de caleña Vanessa Arcila

Las joyas con esmeraldas de la diseñadora caleña Vanessa Arcila “no se basan en modas, sino en un proceso introspectivo, artístico, que busca llevar lo mejor de Colombia al mundo”.

Fotos: Colombiamoda

Por años los colombianos han despreciado las esmeraldas. A
Vanessa Arcila —cuya marca es Tao— le duele este dato: el 95 % de las esmeraldas colombianas va a parar a Europa y a EE.UU., donde se queda el dinero grueso, porque son los extranjeros los que le dan valor agregado (en diseño) a nuestras esmeraldas en bruto.

Pero esta realidad está empezando a cambiar, justamente, por cuenta de esta diseñadora de joyas caleña que se propuso devolverle a la esmeralda su lugar de honor en Colombia, y que quiere transformar la mentalidad de los jóvenes para que compren, luzcan y regalen joyas con esmeraldas de su país. Para ello, crea diseños modernos que conquistaron a Fedesmeraldas, entidad que eligió a Vanessa como embajadora mundial de la esmeralda colombiana. La más reciente colección de esta creadora caleña se llama ‘Señales’, joyas con líneas sinuosas como la vida, con altos y bajos, y de repente esmeraldas incrustadas como “señal” de la divinidad que dice “todo estará bien”. Le consta con su propia vida: “Dos veces he estado en el valle de la muerte”, nos confiesa. El valle de la muerte empresarial, cuando quebró la joyería nacional que vendía sus creaciones y le devolvieron todos sus productos. Pensó retirarse, pensó dejar de diseñar pero su familia le recordó ese “todo va a estar bien”.

Luego vino un valle de la muerte emocional, con una pareja que le arrojaba frases como “eres nadie”, “no lo lograrás”. Tras poner fin a esta relación se creó el vacío necesario para la llegada de las buenas noticias: un mes después sus diseños impactaron a los directivos de Fedesmeraldas y, días más tarde, fue invitada por primera vez a Colombiamoda, en Medellín, donde ahora es infaltable. Sueña con que la referencia que venga a la mente de cualquier persona, cuando le hablen de Colombia, sea “¡Esmeraldas!” y no Pablo Escobar. Que así sea.

Gina Murillo
Diseño Gina Murillo

La diseñadora Gina Murillo nos anuncia que en el Cali Exposhow participará con una colección de vestidos de novia.

Foto: Colombiamoda

La diseñadora caleña fue elegida entre miles de propuestas y de creadores, para tener este año su propia pasarela en Colombiamoda, en Medellín, donde comparte con nosotros su historia, la real, la humana. Nos explica, por ejemplo, que esta nueva colección, titulada ‘Elemental’, nació de un viaje a Nueva York tras su separación, un viaje que la llevó a sentirse invisible y libre, a reconectarse consigo misma, a dejar ir temores y cargas sociales que quizá solo estaban en su cabeza. Ese “retorno a su ser elemental” inspiró, a su regreso a Cali, esta colección donde no se fija en los mensajes que vienen de afuera: “Si los boleros y las camisas ‘strapless’ de rayas azules y blancas están de moda, no me interesa. Yo diseño para una mujer que no sigue modas sino que marca tendencia, líder y no seguidora, una mujer que no circunscribe su femineidad y su sensualidad a las siluetas estrechas y a los escotes profundos.

La mujer para la que diseño no busca ir uniformada. Quizá esto reduzca mi nicho de mercado, pero no importa, la mujer que valora mi propuesta es segura”. Sus cortes asimétricos donde nada es obvio, sus telas salpicadas de color y su apuesta por el confort chic fueron aplaudidos a rabiar.

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