Mheo, caricaturista de El País, ganó su quinto premio ‘Simón Bolívar’
ENTRETENIMIENTO

Mheo, caricaturista de El País, ganó su quinto premio ‘Simón Bolívar’

Octubre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa
Mheo, caricaturista de El País, ganó su quinto premio ‘Simón Bolívar’

Mheo y sus caricaturas ganadoras.

Por un rato, Mario Hernando Orozco guardó el lápiz y habló sobre su nuevo galardón, obtenido ayer en la 37° entrega del Premio Nacional de Periodismo ‘Simón Bolívar’ que tuvo lugar en Bogotá.

Ayer en Bogotá fueron proclamados los ganadores del 37º Premio Nacional ‘Simón Bolívar’, en el cual el periodismo regional volvió a ser protagonista, con algunos de los galardones más importantes para periodistas vinculados con medios cuyas sedes no están en la capital colombiana.Es el caso de nuestro caricaturista Mario Hernando Orozco, Mheo, quien ganó la categoría mejor caricatura por sus ‘editoriales gráficos’ titulados ‘Iracundia’ (junio 24 de 2011), ‘¿Cuándo al fin?’ (febrero 12 de 2012) y ‘Cada cual a lo suyo’ (febrero 13), publicados en El País.“Las caricaturas de Mheo expresan, con el dibujo y las palabras, un humor con sentido crítico. Aborda con independencia y claridad los temas más relevantes de la actualidad, de una manera tal que hace reflexionar al lector”, consignó en el acta el jurado conformado por María Elvira Bonilla, Nora Sanín Posada, Carlos Castillo Cardona, Heriberto Fiorillo, Mario Galofre, Jorge Orlando Melo y Rodrigo Pardo García-Peña.Por una vez, el caricaturista dio descanso al lápiz para hablar de su nuevo premio:¿Qué hace ganadora a una caricatura?Para mí, es indispensable que tenga permanencia en el tiempo y suficiente repercusión como para que se recuerde un año después, cuando la ve el jurado, porque la caricatura es un instante; es desechable, no es ni siquiera el borrador de la historia porque pierde gracia y significado rápido. Es un producto perecedero.Más en estos tiempos de lo efímero...La caricatura es un anacronismo por allá del Siglo XIX. Tiene vigencia porque conserva el poder de simplificación y la capacidad de inmortalizar con trazos un instante. También es el poder decir, porque se trabaja con la ambigüedad y con significados íntimos entre caricaturista y lector.Es decir, tiene misterio y magia...En esta era de las tecnologías, la carpintería de la caricatura es todavía muy arcaica: eso es lápiz y borrador. Más borrador que lápiz, en mi caso.¿Es más lo que desecha que lo que publica?Calcule: en veinte años he publicado de 400 a 450 caricaturas por año, y para lograr cada una he desechado cuatro o cinco más. Y eso que jamás me han ‘colgado’ ninguna. Pero le habrán dicho de todo...En la calle nunca nada, pero en las redes sociales sí. Jamás me han amenazado ni entutelado. Una vez me llamó una asistente de Roy Barreras a decirme que le había gustado mucho una caricatura que hice sobre él. Eso fue como raro, pero nada más.¿Cree que el caricaturista dice lo que el editorialista no puede?Se lo contesto con un ejemplo: con la caricatura que saqué de Hugo Chávez cuando lo reeligieron hasta 2019 y él aparece dialogando con la Muerte, ésta le recuerda de manera sarcástica que quien gobierna de verdad es ella. Fue mandada por Facebook a Venezuela y allá tiene hasta el momento diez mil compartidos. Eso me parece una cosa loca, pero tiene explicación porque refleja un momento político muy duro, y recuerde que en Venezuela está prohibido por ley hacer caricaturas al Presidente. Esa es la demostración de que las nuevas tecnologías burlan a los nuevos piratas.¿Se ha autocensurado?Sí, claro, porque no me gusta una o porque quedó fuerte o grosera, pero nunca por miedo.¿Cómo se volvió caricaturista?Eso fue casualidad. Yo estaba muy muchacho, tenía 18 años y un periodista del ‘Diario del Otún’ en Pereira me ofreció dibujar para ese periódico, y dije que sí sin saber en qué me metía. Yo mamaba gallo con eso y fueron muchas las horas de clase que perdí por andar dibujando, pero no era nada serio. ¿Y qué pensaba estudiar?Ni idea (ríe). Seguramente hubiera pasado por muchas carreras y muchos oficios, porque no tenía vocación definida. La caricatura me llevó al periodismo y a estudiar comunicación social, y ese fue el milagro que el dibujo hizo en mí.Ya van cinco premios ‘Simón Bolívar’...Yo soy muy bolivariano. Y tres postulaciones al CPB y otra al ‘Simón Bolívar’. También recibí el premio al Mejor Marido, como después de 18 años de casado.Otros premiosMejor investigación: en prensa, Diana Saray Giraldo, Juan Carlos Gutiérrez, Jineth Prieto, Jazmín Rodríguez y Juan Carlos Chio Oi, de ‘Vanguardia Liberal’, por ‘Así fue el carrusel de los contratos en la Alcaldía de Bucaramanga’. Mejor crónica y reportaje: Federico Uribe, Telemedellín, por ‘Valiente Valentina’.Mejor fotografía: Luis Cristóbal Acosta, de ‘El Espectador’, por ‘Mujeres quemadas con ácido muestran sus rostros’.Mejor cubrimiento de una noticia: Jineth Bedoya, John Jairo Torres y Judith Angarita, de ‘El Tiempo’, por ‘Horas finales de Cano’.Mejor crónica y reportaje: Diana M. Pachón, de www.Kienyke.com., por ‘La historia del soldado que se convirtió en mujer’. Dos grandesEl Gran premio a la vida y obra de un periodista fue para Ernesto McCausland, quien ha desarrollado una carrera en la prensa, cine, radio, televisión e Internet. Juan Gabriel Vásquez, ganador del Premio Alfaguara 2011, ganó ‘Simón Bolívar’ a mejor entrevista en prensa, por su reportaje al escritor Jonathan Franzel en ‘El Malpensante’.

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