Mazinger Z está cumpliendo 40 años de existencia
ENTRETENIMIENTO

Mazinger Z está cumpliendo 40 años de existencia

Diciembre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara | Editora de Vé, El País
Mazinger Z está cumpliendo 40 años de existencia

Koji Kabuto (con el casco), huérfano de padre y madre, es el piloto de Mazinger Z.

Los Transformes y demás series sobre robots están en deuda con este padre sufrido que abrió camino.

Cómo explicarle a un menor de 30 años o a un mayor de 50 quién es Mazinger Z. Empezaré diciendo que este legendario robot, que cumple 40 años desde su primera aparición en Tv, es el padre de los Transformers de hoy, esos que tanto deslumbran con efectos especiales. Continuaré explicándoles que en los años 80, Mazinger Z fue el juguete más deseado en Navidad, por niños y niñas que no disponíamos de 30o canales de cable pero sí de una asombrosa capacidad de sufrir con cada nueva aventura suya. Y digo sufrir, porque nuestro noble héroe de televisión, invariablemente, padecía durante todo el episodio a causa de golpes, impactos centellantes, patadas mortales, descargas eléctricas, puños, disparos, colisiones y desmembramientos que lo dejaban regado por el suelo, prácticamente en pedazos, al límite entre la vida y la muerte.No entendíamos en aquella época que Mazinger Z fue ideado por Go Nagai, un japonés nacido al final de la Segunda Guerra Mundial y quien vio a su pueblo levantarse de las cenizas entre amenazas nucleares y Guerra Fría. De alguna manera, Mazinger Z simbolizaba el alma herida del Japón que vuelve a florecer.No, cómo íbamos a entender aquello, si ni siquiera nos dábamos cuenta que cada capítulo tenía exactamente la misma receta: 99% dolor y una pizca de victoria. Pero la magia de aquel Mazinger Z conducido por el adolescente Koji Kabuto -que ingresaba al cráneo del robot con ayuda de un aerodeslizador- hacía que a nuestros ojos infantiles su lucha fuera siempre novedosa y conmovedora.Faltando pocos segundos para que acabara cada episodio, justo cuando nuestros labios comenzaban a temblar conteniendo el llanto de verlo muerto, Mazinger Z se ponía en pie y, en una rápida demostración de destreza disparaba sus robóticos puños (que eran poderosos proyectiles) y vencía a sus enemigos (el Doctor Infierno y otros cerebritos que querían usar la ciencia para destruir), mientras nosotros gritábamos aliviados y salíamos a las calles a jugar rayuela y ponchados ya con la sonrisa de vuelta al rostro.Los que teníamos Betamax grabábamos el episodio para repetir el sufrimiento; los demás debían esperar una semana más, a que llegara el domingo. Por eso hoy, cuando Bandai anuncia que venderá en todo el mundo una edición limitada de robots para adultos entre los 30 y los 40 años de edad, volvemos a sentirnos emocionados. Comentamos que a su lado Max Steel es un corista de Las Vegas, y recordamos con afecto su novia Afrodita, una sensual robot con cuerpo de acero que expulsaba sus senos como proyectiles. Habrá quienes piensen que la moraleja que le dejó este show a toda una generación es dudosa: que la fuerza de los hombres reside en los puños y la femenina en los senos. Otros creerán ver relativismo moral en su nombre, para el que Go Nagai tomó la raíz japonesa ‘ma’ (que significa demonio), la raíz ‘jin’ (que significa dios) y la sílaba final ‘er’, con el resultado de un Mazinger que puede ser usado para el bien o para el mal, según el deseo de quien tenga la tecnología en sus manos. Pero lejos de estas especulaciones insanas, Mazinger nos enseñó a no rendirnos ante la adversidad, que el bien siempre triunfa al final, y que mientras haya un soplo de vida podremos buscar dentro de nosotros la fuerza para seguir luchando. Invito a Bob Esponja y Barney, tomados de la mano con los Teletubbies, Ken y Barbie, a rendirle tributo a un precursor de los dibujos animados, cuyo legado de valentía absoluta no debe caer en el olvido.

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