Máxima Zorreguieta, la argentina que será la próxima reina de Holanda

Máxima Zorreguieta, la argentina que será la próxima reina de Holanda

Abril 29, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País en Buenos Aires.
Máxima Zorreguieta, la argentina que será la próxima reina de Holanda

“Pensar que si te hubieras quedado en Argentina serías la ayudante de cocina de tu primer novio”, le dijo una amiga a la nueva reina de Holanda, la argentina Máxima Zorreguieta.

Este martes, el cuento de hadas de la argentina Máxima Zorreguieta tendrá un final feliz cuando reciba el título de Reina de Holanda.

El martes América Latina tendrá su primera reina de verdad: Máxima Zorreguieta, la argentina casada con el príncipe Guillermo Alejandro de Orange, quien será entronizado rey de Holanda para suceder a su madre Beatriz. En Argentina, los periódicos, las revistas y la televisión aparecen estos días con la imagen de la futura reina. “Tenemos Papa, tenemos a Messi y a Maradona, y ahora tenemos Reina”, comenta el dueño de un kiosko de revistas que ha aumentado sus ventas a medida que se aproxima la fecha del festejo real.En la Calle Uriburu la vida sigue como si nada. Allí, en el número 1250, está el edificio donde viven desde siempre los padres de Su Alteza Real, Jorge y María del Carmen. Su madre sale a hacer las compras al supermercado Disco de la misma cuadra, lleva la ropa a lavar, y el portero del edificio tiene orden de no permitir que los periodistas molesten. La familia mantiene un estricto silencio sobre todo lo relacionado con Máxima. No viajarán a Holanda. Lo más probable es que se reunan en su casa de fin de semana del barrio Los Pingüinos, para acompañar desde lejos a su hija convertida en reina.El martes desde muy temprano, la comunidad holandesa en Argentina seguirá la ceremonia en directo por televisión. El Embajador ofrecerá un desayuno, en la tarde habrá un coctel oficial y finalizando el día, una gran fiesta.En el exclusivo Patio Bullrich, en el local de la modista Graciela Naum, que siempre vistió a Máxima y a su madre, hay una pequeña exhibición en homenaje, con artículos de la artista Laura Gualdoni referidos a su más famosa clienta. En muchos locales del Barrio Norte, donde vivió antes de convertirse en holandesa, todavía la recuerdan. El dueño de La Barraca, un negocio de suéteres, dice que, aún siendo princesa, Máxima pasaba por su local y le seguía comprando, como cualquier hijo de vecino.El cuento de hadasMáxima nació en 1971 en una familia de clase media argentina. Su papá, Jorge, era despachante de aduanas, separado, con tres hijas del primer matrimonio. La próxima Reina de Holanda es la mayor de tres hermanos, y sus padres la enviaron a estudiar al exclusivo colegio Northlands. “Ustedes van a ser las esposas de la élite”, les decía una de las profesoras cuando eran chiquitas. Cuando tenía 5 años, en 1976, un golpe militar cambió la vida en Argentina. Jorge Zorreguieta fue nombrado subsecretario de Agricultura y luego Secretario. Hasta ese entonces, Máxima no sabía cómo le iba a pesar en el futuro el hecho de que su padre fuera alto funcionario del gobierno militar, durante el cual desaparecieron 30.000 personas. Ajena a estas preocupaciones, se hacía adolescente. Estudió Economía en la Universidad Católica, y mientras terminaba la carrera consiguió su primer empleo en una financiera. Pero la futura princesa quería volar. Al graduarse, encontró trabajo en el banco HSBC en Nueva York donde se instaló en 1996. Corría por el Central Park en las mañanas, aprendió a comer sushi como corresponde, cambió de empleo y pasó a trabajar al Dresdner Keinwort Benson, uno de los bancos de inversión más importantes del mundo, y conoció a un alemán con quien se fue a vivir.En 1999, su amiga de la infancia, Cynthia Kauffman, la invitó a una fiesta en Sevilla, España, y le presentó al príncipe heredero de Holanda, Guillermo. Luego vinieron los viajes sorpresa en avión privado a Nueva York para visitarla, parte del intenso cortejo de un príncipe enamorado.La boda entre la plebeya y el príncipe fue aprobada con la condición de que el padre de la novia no asistiera. Haber sido funcionario durante la dictadura argentina no fue bien visto por la realeza. Antes de conocerse la abdicación de la reina Beatriz, su suegra, en diciembre, Máxima viajó sola a Argentina para darse los gustos de los que nunca va a volver a disfrutar, como pasar una noche con sus amigas en Buenos Aires y pasear por las calles haciendo compras.

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