¿Mala memoria?, conozca estos consejos para que las cosas no se le olviden

Septiembre 13, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País
Memoria

Estudiosos de la Universidad de Nueva York descubrieron en el 2013 que la pérdida de memoria se relaciona con una molécula que actúa en el hipocampo.

El País

Este miércoles la neuropsicóloga Ángela María Pérez presentó su conferencia ‘Cómo cuidar la memoria por salud física y mental’, en el Centro Médico Imbanaco, en el marco del Programa de Educación Comunitaria ‘Información para la Vida’, que adelanta la institución.

En la charla la experta afirmó que cualquier persona, por joven que sea, puede presentar los llamados “olvidos benignos”, que se relacionan con pequeños accidentes que se tienen en la vida diaria, como olvidar las llaves en el auto o no recordar el nombre de alguien a quien se saluda.

Sin embargo, cuando estos se vuelven más frecuentes y empiezan a interferir en actividades cotidianas de forma significativa, lo mejor que se puede hacer es consultar al médico neurólogo, psiquiatra o internista, quien luego de una entrevista y un examen físico, si considera que los síntomas referidos son de importancia, autorizará hacer pruebas específicas de imágenes o una evaluación neuropsicológica.

Esta última es un procedimiento que permite conocer el estado de las funciones psicológicas, su grado de alteración e inclusive identificar las posibles áreas comprometidas del cerebro, de acuerdo con las características de dicha alteración. “La importancia de llegar a un diagnóstico claro es poder ofrecer un tratamiento que sea efectivo, pues hay etiologías que pueden resultar reversibles”, aseguró Pérez.

Con el aumento en la expectativa de vida, la pérdida de la memoria tiene -cada vez más- un alto impacto social, en Colombia y en el mundo. Se estima que para el año 2020, unos 343.000 colombianos mayores de 60 años sufrirán de algún tipo de demencia, y de ellos 260.000 padecerán de la enfermedad de Alzheimer.

Son muchas las iniciativas científicas que incentivan los ejercicios mentales y físicos para equilibrar este problema médico, el cual ningún humano está exento de sufrir a mediano y largo plazo.

Anteriormente las personas mayores se resignaban a la pérdida de la memoria por considerar que era un proceso normal por la edad. “Es cierto que con el paso de los años las personas pueden empezar a experimentar fallas en la agudeza visual, dificultades para retener nueva información y para mantener la atención dirigida, las cuales se correlacionan con una serie de modificaciones progresivas en el sistema nervioso”, añade la especialista.

No obstante, estos cambios no se dan de manera similar en todas las personas y se sabe que pueden estar asociados con el estilo de vida, la herencia, la capacidad intelectual, la actividad, los estados afectivos y las enfermedades. Por eso, en muchos casos se pueden prevenir cuidando la memoria y evitando su deterioro con solo hacer pequeñas modificaciones en los hábitos de vida.

El hipocampo del cerebro, es decir el centro de la memoria, se regenera a lo largo de su vida (incluso a los 90 años), siempre y cuando se le den las herramientas para hacerlo.

Hábitos para proteger la memoria

Se sabe, por estudios científicos, por ejemplo, que tener el hábito de la lectura mantiene el cerebro activo y hay actividades y lecturas sencillas que ayudan a ejercitar la mente.

Leer el periódico, las revistas o aprender un pasatiempo nuevo como resolver crucigramas, son buenas opciones para empezar.

El físico y la mente también van de la mano: se estima que quienes practican ejercicio mantienen la agudeza mental hasta los 80 años, debido a que la actividad física mejora la función pulmonar, relacionada con el buen desempeño del cerebro, ya que permite una correcta oxigenación.

La actividad física también aumenta la producción de neurotrofinas, que son sustancias que nutren el cerebro y lo protegen. Sin embargo, no se trata de hacer ejercicio extremo, sino que sea de manera regular. Quienes todos los días se mueven un poco, mantienen la agudeza mental y tienen menos probabilidades de sufrir Alzheimer.

La actividad física regular previene, además, la diabetes, el colesterol alto, la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares, relacionados, también, como factores que pueden influir sobre la memoria.

Una dieta saludable, rica en frutas y verduras, que lleve a prevenir el sobrepeso y la obesidad, es ideal para mantener la salud del cerebro.

Además, dormir bien es clave para la buena salud y una óptima memoria. Lo ideal es hacerlo entre 6 y 8 horas diarias en la noche. Pero, lo más importante, sin duda alguna, es tener una buena calidad de sueño: mantener una rutina, evitar el ejercicio por la noche y la cafeína, y en la medida de lo posible hacer una siesta en el día para revitalizar del cerebro.

¿Qué deteriora la memoria?

Según la doctora Pérez, las causas de la pérdida o alteración de la memoria son diversas, algunas pueden ser psicológicas como la depresión y la ansiedad.

También pueden ocasionar la pérdida de memoria causas netamente físicas, como “el trauma craneoencefálico, la trombosis, la hemorragia cerebral o microtrombos múltiples en pacientes con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes y colesterol elevado; también los estados carenciales como la deficiencia de tiamina y de vitamina B12, la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en casos de hidrocefalia y los procesos de envejecimiento patológico del cerebro o demencias, tales como Alzheimer, Parkinson, Huntington, Cuerpos de Lewy o la demencia fronto-temporal”, señala la especialista del Centro Médico Imbanaco.

Otros trucos para mejorar la memoria incluyen evitar las multitareas, aprender habilidades nuevas, los juegos cerebrales y utilizar la mnemotecnia para ayudarse a recordar información.

Estudios científicos

Estudiosos de la Universidad de Nueva York descubrieron en e 2013 que la pérdida de memoria se relaciona con una molécula que actúa en el hipocampo.

El equipo, liderado por el Premio Nobel Eric Kandel, descubrió que existe una molécula a la que le llamaron RbAp48 en el hipocampo, zona encargada de formar los recuerdos, que al verse alterada afecta la memoria.

Los investigadores observaron el cerebro de 8 personas fallecidas, de entre 33 y 88 años. Realizaron un análisis de la evolución de la actividad del ‘giro dentado’, una zona del cerebro fundamental en la formación de recuerdos y a la que más afecta el envejecimiento.

Esto les permitió identificar 17 genes que podrían estar relacionados con la pérdida de memoria. De todos ellos el que más actividad pierde a medida que se envejece es el que produce la molécula RbAp48.

El estudio también se realizó en ratones. Tras observar las imágenes de resonancias magnéticas de estos animales, los científicos comprobaron que la región de ‘giro dentado’ se atrofia al privársele la molécula. Pero esta es reversible, puesto que al aumentar la concentración, la capacidad de memoria vuelve.

Pero la investigación concluyó que este tipo de pérdida de memoria es distinta a la enfermedad de Alzheimer, cuyo deterioro comienza en otra zona del hipocampo.

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