¿Los políticos deben recurrir a ayudas estéticas para ganar electores?

Enero 19, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora Equipo de Domingo

La cirugía de párpados que se practicó el presidente Juan Manuel Santos suscitó el debate.

El presidente Juan Manuel Santos, con su cirugía de restauración de párpados, entró en la onda de los políticos que recurren al bisturí para proyectar una mejor imagen.Aunque la blefaroplastia que se practicó fue en diciembre para lucir menos cansado e inflamado y despejar su campo visual, solo trascendió a la opinión pública el pasado lunes y las reacciones a favor y en contra no se hicieron esperar: líderes de opinión, tuiteros, blogueros, políticos y gente del común no tardaron en opinar.Para la asesora de imagen y protocolo Diana Neira, que Santos se hiciera esta cirugía es positivo. “Todo lo que tenga que ver con mejorar la imagen es bienvenido, ¡ojalá lo hubiera hecho antes! Para esto existen las ayudas médicas y estéticas”, señaló la profesional, al tiempo que indicó que la vanidad es una cualidad básica para triunfar, “quien se cuida así mismo, hará lo correspondiente con sus deberes, o por lo menos así lo interpretamos”. El hecho de que el gobernante de los colombianos haya recurrido a lo que ya han hecho presidentes como Cristina Fernández de Kirchner o Sebastián Piñera lo respeta el médico y cirujano plástico Cristian Claros, aspirante a la Cámara de Representantes por el partido Centro Democrático: “Como cualquier persona él tiene derecho a verse y sentirse mejor”. Pero lo que Claros ve como negativo ante la opinión pública es el hecho de haberse hecho la cirugía en esta época, cuando “hay asuntos más importantes en Colombia que unos párpados. Él se la puede hacer, pero el momento no era este, como está la situación en el país, había que priorizar”. Radical con los procedimientos estéticos en personajes de la política es el aspirante a la Cámara por Cambio Radical Milton Castrillón, quien opina que un político tiene que ser “natural, como Dios nos puso en la tierra, por eso no estoy de acuerdo con esos cambios y nunca me los haría”. Castrillón agrega que a muchos dirigentes les da miedo competir con la nueva generación de políticos jóvenes y por eso quieren “lucir otro rostro para mostrarse más vitales, con mayor energía, y eso no es suficiente, la gente no es tonta, no traga entero”. Y añade: “Los electores van a decir que uno hace más cosas por estar bello que por trabajar por la gente”. De ahí que piense que se equivocan los que están buscando el poder a través de la estética. “Eso hay que dejárselo a los modelos, zapatero a tus zapatos. Los políticos no tenemos por qué desfilar, tenemos que trabajar y hacer política con la gente”, dice convencido.Las cirugías más solicitadasCon gente a favor o en contra, la verdad es que cada día hay un mayor número de políticos que pasan por el quirófano.Las cirugías que generalmente piden los políticos y las personas que manejan cierto poder para verse mejor, cuenta el médico y cirujano plástico Alfonso Riascos, son la lipoescultura (sacar grasa localizada del cuerpo); la cirugía de párpados; la de la papada, la del cuello; además de procedimientos en la cara para rejuvenecerse.Las mujeres especialmente se hacen colocar busto, piden lipoescultura, lifting y abdominoplastia (para quitarse el abdomen descolgado).Riascos advierte que en el mundo moderno se ha vuelto importante verse bien y agradable ante los demás. “De hecho, hay estudios económicos realizados en universidades como la de Texas que muestran que las personas más agradables físicamente, si están en el mismo cargo que otras menos agradables, ganan casi un 10 % más. Además, se ha comprobado que los demás los aprecian más”. La política, un espectáculoPara el magíster en estudios políticos Ancízar Marroquín Molina, hoy la política está cimentada sobre la base de la imagen, sobre todo la del video y la televisión. Por eso los encargados de la estrategia comunicacional de un candidato buscan que tenga un registro lo más perfecto posible y el punto de vista estético es importante para ‘venderlo’, especialmente adportas de una campaña electoral.De ahí, asegura Marroquín, es que el presidente Santos quiere presentar una muy buena imagen que le permita conseguir los votos necesarios para su reelección: no se puede ver cansado, agotado, decaído, sino perfecto.Además, dice Marroquín, desde el punto de vista de la salud, como cualquier candidato, debe estar preparado física y mentalmente para acometer una campaña dura, más, si esta es a nivel nacional, porque ello implica un gran desgaste.Y por último, comenta el analista político, si los candidatos viven de la imagen, pues era lógico que el Presidente entrara en la onda de los arreglos faciales y corporales para corregir las imperfecciones.Sin embargo, que la cirugía del Presidente trascendiera a la opinión pública, la analiza como una estrategia comunicacional para, entre otras razones, generar un poco de controversia con el fin de hacer una pequeña torcida de ojos sobre algunos temas coyunturales: Si hay un momento tensionante es mejor mandar esta ‘nota’ para que refresque el ambiente mientras se calma o pasa el asunto.El responsable de la imagen ‘suelta’ el tema para buscar que se esté hablando del arreglo estético del candidato y no del fracaso en la política económica o en la política exterior de un país, por ejemplo. Aunque lluevan críticas a la cirugía de Santos o de cualquier otro político por considerarlo un asunto de mera vanidad, algo inoficioso o banal, lo cierto es que, como lo explica Ángel Beccassino, periodista, escritor, publicista y consultor en estrategias electorales, “en la medición de fondo uno ve el efecto que produce una cara rejuvenecida: la gente no ve al candidato con su vitalidad disminuida, enfermo o cansado, que son los elementos que más negativamente afectan a un político en campaña”.Además, argumenta Beccassino, el gran grueso del público, el que está más presionado por el rebusque, un detalle como el de la cirugía cosmética de un candidato “lo toma como parte del entretenimiento y dos días después ni se acuerda de eso”. Por eso, dice Beccassino, que los personajes públicos se practiquen una cirugía estética se considera hoy tan normal como decirle que le conviene más presentarse con saco o sin saco, con las mangas arremangadas o no, con la camisa abierta o con corbata, “son detalles de la puesta en escena. No hay que olvidar que, aparte de cumplir las funciones que tiene, la política en el fondo es un gran espectáculo, para mayor ilustración, lo que está pasando en estos momentos en Francia con el presidente Hollande”.A pesar del nuevo panorama, Beccassino critica en los políticos colombianos el exceso de preocupación en el parecer cuando se pueden construir diferencias muy fuertes en el ser. “Es decir, la mayor cantidad de políticos están tratando de competir por la apariencia y escasean los políticos que estén planteando cosas interesantes, que tengan un discurso de fondo relevante, por consiguiente, hay muy pocos que estén trabajando en este campo y ahí es donde está el gran campo para diferenciarse y posicionarse de una forma mucha más atractiva frente a un electorado. “Si un político dice dos cosas muy interesantes a la gente, su capacidad de atracción se potencia mucho más que si se hace una intervención estética”, apunta el también periodista argentino.Tendencia mundialCristina de Kirchner: Liposucción, implante de siliconas en pecho, relleno facial con ácido hialurónico, bótox, hilos tensores en el cuello, entre otros.Rafael Piñera:El multimillonario presidente de los chilenos hace unos años decidió practicarse una blefaroplastia.Alejandro Toledo: el peruano se quitó arrugas alrededor de los ojos, se hizo un retoque de labios y se aplicó bótox en la frente.Silvio Berlusconi: el ex primer ministro italiano se realizó injertos capilares y modificó sus pómulos. Gasta sumas millonarias en sus retoques.Carlos Menem: el expresidente argentino y exesposo de la exreina y diseñadora Cecilia Bolocco se hizo implante capilar y se retocó los pómulos.

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