¿Lo tienen como 'arroz en bajo'? Descúbralo aquí

Marzo 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Dicen que el secreto del 'arroz en bajo' es que debe mantenerse en remojo. ¿Le pasa a usted? Identifique si es su caso.

El famoso ‘arroz en bajo’ no es solo el estado  de cocción de uno de los alimentos más populares del mundo. El ‘arroz en bajo’ es el mientras tanto; es el plan B, C, D y hasta F; es es el platillo intermedio antes de una relación importante.  No es un novio, ni un prospecto de esposo o esposa,  es simplemente una compañía que se mantiene en la sala de espera mientras que otro partido, más prometedor, aparece.  El secreto del ‘arroz en bajo’ es que debe mantenerse en remojo y a fuego lento, es decir, se deben dar señales de gusto y atracción para evitar que se seque. Pero tampoco el ‘arroz en bajo’ puede arder en las llamas de la pasión todo el tiempo, pues podría quemarse.  El ‘arroz en bajo’ es, entonces, el limbo amatorio. Si fuera un queso no sería un Gruyere ni un delicioso  campesino fresco, sería más bien un    trozo de tofu. Su ventaja  es la espontaneidad y su lastre la falta de compromiso.  Con encontrarse de vez en cuando y compartir tiempo  juntos, es suficiente para el experto cocinero del amor.  La regla básica es dejar las cosas claras desde el principio, no sea que uno de los dos se enamore, lo que haría que espere más de la cuenta y se decepcione al no recibirlo. “Muchas personas son fanáticas de este tipo de relaciones ‘abiertas’ porque así creen mantener libertad para salir con otras personas. Sin embargo, esta falta de compromiso a la larga les termina resultando contraproducente porque se hacen su fama y nadie los tomará en serio a final de cuentas”, explica la terapista de pareja María Alejandra Rodríguez.   Nota: antes de llamar al psiquiatra o saltar por la ventana, sea consiente de que la mayoría de las personas, sin importar género, edad,  estado social y económico, raza o religión, ha estado en esta categoría por lo menos una vez en su vida.  ¿Por qué se cae en la olla arrocera?  Si un arroz elige no ser una paella sino que se conforma con ser un ‘arroz en bajo’ es, en  parte, su propia culpa. Ha caído en la olla por miedo a la soledad o por una muy baja autoestima que lo incapacita para  exigir sus derechos de pareja oficial.  En el caso de quien lleva las riendas de la relación,   la situación es compleja. Argumentará que atraviesa por un momento muy difícil en su vida, así su mayor problema sea que se acabó el jabón con suavizante en su casa.  También dirá que sufrió un desengaño amoroso, que  no tiene tiempo suficiente para una relación, o que la prioridad es su estudio o su carrera, cuando la verdad es que le gusta   cocinar  arroz chino,  arroz mixto, paelladas y fideuá  en otras ollas arroceras y no tiene  ninguna urgencia  de conformarse con un solo plato del menú.    ¿Qué es lo malo de este estado? Las altas expectativas. La persona que es considerada un ‘arroz en bajo’ poco puede exigir. Si se queja, será tachada como loca o sobreactuada.  Y lo peor de todo es que, al ser la suya una relación fantasma que nadie reconoce como legítima, usted  sufrirá horrores cada vez que otros ‘arroces en bajo’ estén cerca de su objeto del deseo. Se llenará de odio e intentará hacer la lista de defectos de los ‘arroces’ recién aparecidos, cuando en realidad debería estar dirigiendo su dedo acusador hacia usted mismo por permitir que le traten como un amor desechable.   ¿Cuáles son las ventajas? La cocción permite que las dos personas se conozcan sin la presión del compromiso y del “hasta que la muerte nos separe”.   Según la psicóloga María Alejandra Rodríguez, “los arroces en bajo comparten tiempo juntos que les permite conocerse y mostrarse naturales y auténticos, por lo cual es bastante probable que la atracción se torne en un gusto más sustancioso que a final de cuentas puede terminar en un sentimiento fuerte, como el amor. La mejor forma de comenzar una relación es con la amistad, así se crean lazos de confianza”.  No obstante, no hay razones para hacerse ilusiones de sobra. Muy pocos ‘arroces en bajo’ han terminado como las parejas definitivas, con boda con pastel, fotógrafo y vals incluido. Dato curioso:  La plataforma Netflix realizó una encuesta a 1008 de sus usuarios entre los 18 y 29 años, acerca de ver programas en pareja. El 58 %  de los encuestados admitió que este plan logra formar lazos con la otra persona, a tal punto que 51 % cree que compartir la contraseña de Netflix es señal de que  la relación es seria, toda una declaración de amor en estos tiempos modernos. Si usted tiene menos de 25 años de edad y no le han compartido la clave de Netflix, lo sentimos:  es un ‘arroz en bajo’.    Las desventajas... Lo peor de ser un ‘arroz en bajo’ es la cantidad de tiempo valioso que perderá. El sujeto A encontrará al amor de su vida mientras el sujeto B permanecerá,  cordial y cariñoso, en el baúl de las posibilidades. ‘El laboratorio del amor’, de la  Universidad de Washington, identificó que uno de los problemas más comunes entre las personas que se atraen es que no se saben comunicar, lo que a la larga lleva al desprecio.  “Este es el más fuerte presagio del fracaso de una relación, y usualmente se alimenta de pensamientos negativos guardados por mucho tiempo. Y la verbalización de esta actitud es nefasta. Hay indicios reveladores como el sarcasmo, las burlas y la ridiculización”. Así pues, si usted ha llegado al nivel de la hostilidad, deje de ser un ‘arroz en bajo’ y reencarne en sushi. Test: ¿Es usted un “arroz en bajo”?

Tome nota

¿Su amado/a cancela citas con el argumento del cumpleaños de su tía o su abuelita?

¡Despierte! Un hombre que la ame en realidad aplaza todo con tal de estar con usted, o al menos la invita a partir la torta casera de la abuelita. 

¿Su amado le dice que no cuelgue sus fotos juntos en redes sociales para “evitar a los chismosos”?

¡Capte el mensaje! ¡No quiere que lo vean con usted! O peor aún, no quiere espantar a otros “arroces en bajo”. Un hombre que la idolatre quiere gritar a los cuatro vientos que está con usted. No, él no es “antifacebook”, simplemente no la quiere tanto como usted merece ser querida.  

¿Constantemente usted debe justificar los desplantes  de su amado con sus amigos y familiares?

La familia y los amigos no comen cuento. Si usted necesita justificarlo tanto, a lo mejor él no es tan bueno como cree.

¿No le toma de la mano en público, la lleva a sitios poco concurridos, la hace esconderse en los centros comerciales cuando ve a un conocido  y lo suyo es más un amor secreto?

A menos que usted esté enamorada de un agente de la CÍA, tanto secreto es pésima señal. Una persona libre y  diáfana en sus intenciones no la esconde ni la presenta por su nombre o como “una amiga”. No, él no es tímido. No, no lo traumatizó su última novia. Simplemente, no la ama.  

¿A veces es romántico y entregado y al día siguiente es frío y distante como si nada hubiera pasado entre ustedes?

No, no está confundido. No, no es un poeta atormentado. Usted es su “arroz en bajo”. Aunque suene cruel, ya llegará la mujer a la que quiera presentar en su casa y a la que le ruegue por una migaja de tiempo, pero esa no es usted.

¿Cuando usted está a punto de olvidarlo, él parece captarlo con el GPS del amor y vuelve a aparecer?

Es quizá la mejor señal de que usted es un “arroz en bajo”, pues él la tiene en su vida como un sofisticado “levantador de egos” y teme perderla, no porque la ame, sino porque su devoción lo hace sentir mejor con él mismo. Corte ya.

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