ENTRETENIMIENTO

Laura Esquivel habla sobre su 'literatura para planchar'

Agosto 28, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel | Periodista de El País

La célebre escritora mexicana Laura Esquivel, la misma de ‘Como agua para el chocolate’, presenta su primera novela policiaca: ‘A lupita le gustaba planchar’.

Lupita es una mujer policía poco agraciada y con una historia de maltratos y alcoholismo. Pero su vida dará un giro luego de ser testigo del crimen del licenciado Larreaga, alguien que para ella representaba una nueva posibilidad en un mundo corrupto e injusto.Lupita, quien piensa mucho mientras plancha, decide entonces tomar la justicia en sus manos e intentará resolver el misterio que se esconde tras ese crimen cubierto por una espesa niebla de intereses políticos, redes de corrupción y narcotráfico.A sí se inicia ‘A Lupita le gustaba planchar’, la nueva novela de la escritora mexicana Laura Esquivel recordada por sus obras ‘Como agua para chocolate’, ‘La Malinche’, ‘La ley del amor’, ‘Íntimas suculencias’ o ‘Tan veloz como el deseo’. La autora mexicana se encuentra en Bogotá, donde realizó el lanzamiento de esta nueva producción literaria editada por Random House, un relato que acude al mundo de la cultura oral, ancestral y espiritual para cuestionar los fenómenos sociales que aquejan a la sociedad actual. La idea de esta novela -protagonizada por un personaje opuesto a la concepción arquetípica de heroína- le surgió hace doce años y tras varias interrupciones pudo darle punto final. “Durante ese lapso sucedieron cambios en el mundo de la tecnología, por la cual tuve que adaptar la historia a esas transformaciones. Por ejemplo, en mi historia inicial una de las pistas que tenía Lupita en su investigación era un casete de audio de esos de poner en el auto, pues en ese tiempo no habían tantos celulares o cámaras de seguridad. Pero también ese tiempo me permitió tener un mayor conocimiento de cómo funcionan estas redes de currupción al interior de partidos y organizaciones criminales”, dijo la autora en diálogo con El País.¿Cuál es la gran respuesta que busca encontrar con su novela?La novela trata de encontrar respuesta a qué es lo que nos lleva a vivir esta crisis tan espantosa que tenemos, una crisis que es global, y en esta novela están mi respuestas. Lupita es una imagen representativa de nuestra sociedad y de la enfermedad emocional que domina nuestra época. ¿Cómo define usted a Lupita?Ella es un ser humano violentado, lastimado, vulnerable, un ser a quien no se le ha tenido en cuenta, que no ha tenido las oportunidades a las que tendría derecho. Ella tiene una vida que es lamentable, ha sufrido grandes pérdidas. Si usted habla con cualquier indocumentado o con habitantes de una zona marginal le van a comentar este tipo de situaciones y muchas más. Ella es un ser que puede habitar en cualquier ciudad de Latinoamérica o del mundo; que está bajo los efectos de un sistema muy injusto y que recurre al alcohol y a las drogas para aliviar un poco su dolor. Pero también es un ser vital, alegre, que a pesar de todo tiene una fortaleza y un espíritu inmenso que la acompañarán durante la trama.En su historia, usted sugiere que hay que conocer el mundo ancestral para encontrar alguna respuesta a la problemática actual de la sociedad...En mi libro de dramaturgia personal ‘Escribiendo la nueva historia o cómo dejar de ser víctima en 12 sesiones’, empiezo con una cita de un periodista norteamericano, quien dice que la historia no es un accidente, sino que surge con base a las opciones que tomamos día a día en el plano individual y que de esa manera se van construyendo las historias de nuestros pueblos. Entonces, detrás de una crisis hay una serie de acciones que se han venido repitiendo por años, por centurias, y esa problemática va a continuar mientras sigamos repitiendo estas acciones.¿Cómo opera ese fenómeno? Hay algunas acciones que hemos olvidado que ya no practicamos o que ni siquiera estamos conscientes de que están allí o si nos pueden servir de algo. Pero también hay muchas acciones que realizamos sin darnos cuenta, porque las hacemos a un nivel inconsciente. Entonces, en un momento de crisis siempre es bueno tomarse un alto y pensar cómo estamos tomando estas opciones. De eso quise hablar en la novela ‘A Lupita le gustaba planchar, sobre qué hay detrás de las decisiones colectivas tan incorrectas que tomamos, me pregunto qué puede haber detrás y, en esa búsqueda, uno va encontrando también las respuestas.¿Qué luces nos arroja el pasado? Cuando analizamos la historia de la humanidad encontramos que hemos tenido épocas donde las civilizaciones se organizaron de otra manera. Obtenían su bienestar, compartieron y crecieron de una manera impresionante y se organizaron sin acudir a las grandes corporaciones, sin tarjetas de crédito, sin vivir a expensas de lo que dicta un modelo económico depredador y suicida. ¿En dónde están esas respuestas?, en el conocimiento que está atrás de nosotros.¿Pero Lupita es consciente de esos factores históricos?No, ella puede atribuir esos fenómenos a otras cosas porque, como nos suele pasar, nosotros mismos no tenemos claras esas razones que están dictando nuestra conducta. Lupita no tiene acceso a esas respuestas, pero lo que yo hago es presentarlas para que el lector sí tenga claras esas circunstancias, pueda ir armando su rompecabezas y establecer conclusiones sobre lo que nos pasa.¿Lupita es también una reivindicación del papel de la mujer en la actualidad?Lo que muestro en la novela es el camino no solo de la mujer. Yo hablo de lo femenino, de un mundo dual que hay que recuperar. Entonces no solo hablo de la reivindicación de la mujer sino que pienso que tenemos que dar ese paso y romper esos límites que nos separan a hombre y mujeres, por que es la especie humana la que está en riesgo y lo que tenemos que pensar es en tomar acciones conjuntas para salir de este embrollo en que estamos.

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